El Pentágono autorizó al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos a probar un arma militar de energía dirigida para su posible utilización en la frontera con México. La autorización se conoció el 21 de octubre de 2026, mediante información sobre un memorando firmado en septiembre por Pete Hegseth. El dispositivo, denominado Active Denial System (ADS), produce una intensa sensación de calor sobre la piel. El permiso no confirma que haya sido empleado contra migrantes.
La autorización contempla el préstamo temporal de una unidad durante siete meses, con posibilidad de solicitar una extensión. Seguridad Nacional asumirá la responsabilidad de desarrollar procedimientos y evaluar sus posibles aplicaciones, mientras que el personal militar no operará el equipo. La decisión incorpora una tecnología desarrollada para escenarios de seguridad militar al debate sobre control migratorio. Todavía no existe un calendario público de despliegue operativo ni se ha identificado el lugar de las pruebas.
El Active Denial System utiliza ondas electromagnéticas de 95 gigahercios para transmitir energía hacia la superficie de la piel humana. El Cuerpo de Marines estadounidense documentó un alcance de hasta 1.000 metros en sus demostraciones. La energía penetra aproximadamente 0,4 milímetros en la piel y genera calentamiento superficial. A diferencia de un láser convencional, el dispositivo emplea ondas milimétricas no ionizantes y puede actuar a través de determinadas prendas de vestir.
El efecto buscado consiste en provocar una sensación térmica suficientemente intensa para que una persona abandone el área alcanzada. La documentación militar describe una respuesta rápida que normalmente termina cuando desaparece la exposición. El sistema incorpora una antena direccional instalada sobre una plataforma móvil. Aunque algunas descripciones mencionan temperaturas superficiales próximas a los 55 grados, ese valor no representa una temperatura uniforme ni garantiza ausencia de lesiones durante cualquier exposición.
La clasificación de un arma como no letal no implica que resulte inofensiva en todas las circunstancias. La posibilidad de quemaduras depende de factores como la duración de la exposición, la intensidad recibida y las condiciones de operación. El dolor también puede desencadenar desplazamientos bruscos, caídas o situaciones peligrosas en una multitud. Estas variables adquieren especial relevancia cuando existen niños, personas con movilidad reducida u otras personas vulnerables entre quienes podrían quedar expuestos.
Las evaluaciones militares anteriores no sustituyen los requisitos legales aplicables a las operaciones policiales dentro de Estados Unidos. La política de uso de la fuerza de Aduanas y Protección Fronteriza exige que las intervenciones sean objetivamente razonables y necesarias. Por eso, una eventual incorporación del ADS requeriría determinar las situaciones autorizadas, las reglas de advertencia, la supervisión de los operadores y los mecanismos para investigar posibles lesiones.
La frontera internacional añade una dificultad jurídica que no aparece de la misma manera en un campo de entrenamiento militar. Un dispositivo con alcance de cientos de metros podría afectar personas situadas a distancia del vehículo que lo opera. Si la energía cruzara hacia territorio mexicano, surgirían cuestiones de jurisdicción y soberanía que deberían resolverse antes de cualquier utilización. La autorización conocida no aclara cómo se evitaría una exposición transfronteriza ni establece públicamente protocolos para esa situación.
Estados Unidos lleva más de dos décadas investigando aplicaciones militares del sistema de energía dirigida. Las pruebas documentadas por las Fuerzas Armadas incluyen ejercicios terrestres, demostraciones y evaluaciones de seguridad. El equipo también fue trasladado a Afganistán sin llegar a utilizarse allí en operaciones de combate. Durante el primer mandato de Donald Trump se discutieron posibles aplicaciones fronterizas y de control de multitudes, pero esas propuestas no culminaron en un despliegue confirmado.
La discusión sobre esta tecnología se desarrolla mientras Estados Unidos mantiene una política de vigilancia y control migratorio reforzado. Los registros de CBP permiten analizar la evolución de los encuentros fronterizos, aunque una variación en esas cifras no demuestra por sí sola la necesidad de incorporar un arma adicional. News Digitales ya examinó las consecuencias del endurecimiento fronterizo para familias que permanecen en México, un contexto relevante para evaluar la exposición de población civil.
La próxima definición relevante será conocer los protocolos concretos que Seguridad Nacional utilizará durante el período autorizado. Deberán aclararse el lugar de los ensayos, las condiciones de exposición, los mecanismos de supervisión y los criterios para decidir si el ADS resulta adecuado para operaciones fronterizas. También será importante establecer si habrá coordinación con las autoridades mexicanas. Hasta entonces, la medida representa una autorización de evaluación tecnológica y no una confirmación de utilización del arma contra personas.