23/10/2026 - Edición Nº1354

Opinión


Comodoro Py

Cristina vuelve a los tribunales y Máximo enfrenta su primera gran prueba judicial

23/10/2026 | El expediente exigirá respuestas sobre hechos relacionados con empresas familiares, en un terreno donde el capital político no reemplaza a la prueba judicial.



Este viernes comienza en Comodoro Py un nuevo juicio contra Cristina Kirchner. La novedad es que esta vez también estará Máximo, que enfrentará por primera vez un debate oral como acusado. Las causas Hotesur y Los Sauces investigan presuntas maniobras de lavado de dinero a través de los negocios hoteleros e inmobiliarios de la familia, en operaciones con empresas vinculadas a Lázaro Báez y al Grupo Indalo. Después de años de apelaciones, comenzará la lectura de la acusación. El proceso llega cuando el peronismo todavía discute su conducción y su estrategia para 2027.

A Cristina la situación judicial le organiza buena parte de su vida política desde hace tiempo. Cumple una condena firme en la causa Vialidad, conserva influencia sobre el peronismo y busca cuestionar su inhabilitación ante instancias internacionales. Para Máximo, en cambio, el comienzo del juicio incorpora una dimensión personal a una trayectoria construida principalmente alrededor del poder de su madre, la organización de La Cámpora y sus disputas dentro del PJ. El efecto político llevará tiempo.

Dos causas, un solo juicio

El Tribunal Oral Federal 5 había dispuesto que Los Sauces comenzara ahora y Hotesur recién en marzo de 2027. La Cámara Federal de Casación Penal revocó esa decisión esta semana, a partir de los recursos de la fiscalía y de la Unidad de Información Financiera, y ordenó que ambos expedientes se juzguen juntos. El tribunal mantuvo el inicio para este viernes a las diez. Los imputados podrán conectarse a distancia durante la lectura inicial, aunque después regirá la presencialidad.

La acusación sostiene que los contratos de alquiler y la explotación hotelera habrían servido para incorporar al patrimonio de la familia fondos de origen ilícito relacionados con contratistas del Estado. En Los Sauces se examinan operaciones inmobiliarias y locaciones con empresas de Báez, Cristóbal López y Fabián de Sousa; Hotesur se concentra en la actividad hotelera y en el papel de Valle Mitre. Las defensas rechazan la hipótesis delictiva y sostienen la legalidad de las transacciones. Las acusaciones deberán examinarse con producción de prueba y derecho de defensa antes de cualquier decisión sobre responsabilidades.

La diferencia entre Cristina y Máximo

El peso político de este juicio tampoco será idéntico para sus dos protagonistas. Cristina ya recibió una condena definitiva por administración fraudulenta en Vialidad y enfrenta además el debate de la causa Cuadernos. Su relación con la Justicia está incorporada al discurso del kirchnerismo, que cuestiona los procesos en su contra y denuncia persecución política. Esa lectura política no convierte en probadas ni invalida por sí misma las acusaciones.

Máximo ocupa otro lugar: tiene responsabilidades parlamentarias y partidarias propias, pero sigue siendo uno de los principales articuladores del liderazgo de Cristina. La Cámpora conserva presencia territorial, legisladores y capacidad de movilización, aunque ya no ordena por sí sola al conjunto del peronismo. Su disputa con Axel Kicillof, las diferentes conmemoraciones del 17 de octubre y la búsqueda de candidatos para 2027 muestran que el problema de la sucesión está abierto. Ahora el jefe de La Cámpora tendrá que combinar esas discusiones con un proceso judicial que lo involucra directamente.

El juicio no resolverá esa interna, pero agrega condicionamientos cuando Máximo necesita definir su papel. Hasta ahora pudo moverse entre la defensa de Cristina, las negociaciones legislativas y la política bonaerense. El expediente le exigirá también respuestas sobre hechos y decisiones relacionados con las empresas familiares, en un terreno donde el capital político no reemplaza a la prueba judicial.

La discusión sobre la herencia política

La candidatura de Cristina sigue siendo una consigna de parte del kirchnerismo, pese a su inhabilitación. La expresidenta intenta abrir una vía para discutirla, mientras Kicillof extiende su armado más allá de Buenos Aires y otros dirigentes buscan instalarse en la conversación presidencial. La cuestión que atraviesa al PJ es quién tiene autoridad para decidir la oferta electoral si Cristina no puede competir, y qué relación mantendrá ese candidato con un liderazgo que continúa activo.

Máximo aparece en ese problema por dos razones: es el hijo de Cristina y es un dirigente con una construcción propia. Confundir ambas dimensiones impide entender tanto sus recursos como sus límites. Su capacidad para influir en la próxima candidatura dependerá de acuerdos con gobernadores, intendentes y otros espacios partidarios; la ascendencia familiar no resuelve por sí sola las diferencias políticas. El juicio tampoco las explica, aunque agrega un componente del que ninguno de los protagonistas podrá desentenderse.

La audiencia de este viernes será procesal: lectura de acusaciones y organización del debate. No habrá una sentencia ni una definición inmediata sobre el futuro de los acusados. Pero deja una imagen difícil de separar del presente del peronismo: Cristina, condenada en una causa y acusada en otras, continúa influyendo sobre su partido; Máximo, mientras participa de la discusión sobre ese liderazgo, empieza a responder por primera vez en un juicio oral propio. La discusión sobre quién conduce al kirchnerismo convivirá, desde ahora, con una novedad: uno de sus principales organizadores también tendrá que defenderse ante un tribunal durante el camino hacia 2027.

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