por Redacción NewsDigitales
Cuando Matías Bagnato despertó el 17 de febrero de 1994, el incendio ya había avanzado por su casa. Tenía 16 años y estaba en su habitación, en el primer piso de la vivienda de la calle Baldomero Fernández Moreno 1906, en el barrio porteño de Flores. Consiguió salir por una ventana. Sus padres, sus dos hermanos y un amigo que se había quedado a dormir murieron. El fuego había sido provocado por Fructuoso Álvarez González, quien al año siguiente fue condenado a prisión perpetua.
El estreno de La masacre de Flores, disponible desde el 22 de octubre en HBO Max, vuelve sobre aquellos asesinatos y sus consecuencias. La serie reúne el testimonio de Bagnato, material de archivo y las voces de personas vinculadas con el caso.
La noche anterior al ataque, en la casa estaban José Bagnato, de 42 años; su esposa, Alicia Plaza, de 40; sus hijos Matías, Fernando, de 14, y Alejandro, de 9, y Nicolás Borda, de 11, amigo del menor. Nicolás había sido invitado a quedarse a dormir. Fue una noche de verano en la que compartieron por televisión un partido entre San Lorenzo e Independiente, disputado en Mar del Plata.
La familia conocía a Fructuoso Álvarez González. Había sido socio de José Bagnato en una fábrica de zapatillas y le reclamaba una supuesta deuda. Las amenazas llegaban por teléfono y también las recibían los hijos del matrimonio. El hombre alteraba su voz y anunciaba que todos habían muerto quemados. Los hermanos lo llamaban “el monstruo”.
Alrededor de las 3.30 comenzó el ataque. Norberto Corda, un vecino, contó después que observó una cupé Renault Fuego y a un hombre que, antes de marcharse, colocó recipientes dentro del vehículo. Después de que el auto arrancara, escuchó una explosión y corrió hacia la vivienda. El incendio se había iniciado con combustible en la cochera.
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La intencionalidad quedó respaldada por los peritajes. La perito Cristina Vázquez informó sobre el hallazgo de restos de combustible. Pocos días después de la masacre, los investigadores ya habían establecido que el fuego había sido intencional.
Matías relató que despertó con calor intenso y dificultades para respirar. Sobre ese momento todavía le cuesta hablar. En sus recuerdos de aquella madrugada aparecen el humo, las llamas y los gritos de un vecino que lo alertaba desde la calle. En su momento contó que llamó a sus familiares sin obtener respuesta y que el avance del incendio lo obligó a buscar una salida por la ventana. Dentro de la casa quedaron sus padres, Fernando, Alejandro y Nicolás: las cinco víctimas del ataque.

Fructuoso Álvarez González fue detenido el 21 de febrero de 1994, cuatro días después del incendio. El 10 de noviembre de 1995, el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 12 lo condenó a prisión perpetua en la causa 180.
La resolución de la Sala III de Casación de septiembre de 2014, que examinó el cómputo de su pena, precisa la calificación de aquella sentencia: homicidio agravado por el empleo de un medio idóneo para crear un peligro común, en concurso real con otro homicidio de igual carácter en grado de tentativa.