23/10/2026 - Edición Nº1354

Política

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Charly García cumple 75: Sui Generis, Serú Girán y las canciones que incomodaron al poder

23/10/2026 | Entre los años de plomo y el retorno a la democracia, el artista convirtió al rock en una forma de narrar la política argentina.



Carlos Alberto García Moreno, conocido como Charly García, cumple 75 años este viernes y su obra vuelve a poner en primer plano una de las dimensiones más importantes de su trayectoria: su capacidad para retratar los conflictos políticos y sociales de la Argentina. Con ironía, provocación y metáforas, el músico atravesó distintas etapas de la historia nacional y convirtió muchas de sus canciones en referencias de una época.

Desde sus primeros años con Sui Generis hasta su consagración como solista, García cuestionó el autoritarismo, se enfrentó a la censura y construyó una mirada crítica sobre los cambios económicos y culturales del país. Su música no fue un programa político, pero sí un registro artístico de las tensiones que marcaron a varias generaciones.

Sui Generis

En 1974, Sui Generis publicó Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, un álbum que cuestionó las estructuras de autoridad y el clima represivo que atravesaba la Argentina. En “Botas locas”, García desafió la identificación automática entre patria y poder militar con una frase contundente: “Si ellos son la patria, yo soy extranjero”.

Al término de un show lo demoró la policía para preguntarle por esa parte de la letra. Para salir del paso, el músico le hizo creer a los uniformados que en verdad había dicho: “si ellos son la patria yo me juego entero”.

La crítica también apareció en “Juan Represión”, que retrató la lógica autoritaria y el disciplinamiento social, y en “Señor Tijeras”, centrada en los mecanismos de censura cultural, por entonces en manos de Miguel Paulino Tato. En un país atravesado por la violencia política, aquellas composiciones expusieron las tensiones de una época en la que la intolerancia ganaba terreno.

Serú Girán

Durante la última dictadura militar (1976-1983), García recurrió a la metáfora para abordar una realidad marcada por el terrorismo de Estado y la persecución. Con Serú Girán compuso “Canción de Alicia en el país”, publicada en 1980, una pieza que utilizó el universo de Lewis Carroll para construir un retrato inquietante de una sociedad sometida al miedo y a la arbitrariedad.

La crítica también alcanzó el terreno económico. En “José Mercado”, incluida en el álbum Peperina (1981), García apeló a la sátira para cuestionar el modelo económico de la dictadura, asociado con la apertura de importaciones, la especulación financiera y el deterioro de sectores de la industria nacional.

De Malvinas a la recuperación democrática

En 1982, mientras la Guerra de Malvinas profundizaba la crisis de la dictadura, García lanzó “No bombardeen Buenos Aires”. La canción trasladó al terreno musical el temor y la incertidumbre que atravesaban la sociedad, con una mirada urbana que combinaba ironía y desconcierto ante el conflicto bélico.

En 1983 llegó Clics modernos, uno de los discos fundamentales de su carrera. Allí apareció “Los dinosaurios”, una de las composiciones más emblemáticas de la cultura argentina sobre la desaparición forzada de personas. Su letra expresó la vulnerabilidad de la vida cotidiana bajo el terrorismo de Estado y la posibilidad de que cualquiera pudiera convertirse en víctima de la represión.

El álbum también incluyó “Nos siguen pegando abajo” , una canción que abordó la violencia y las relaciones de poder desde una perspectiva urbana. Sus imágenes admiten distintas interpretaciones, pero su tono confrontativo se integra a una obra que cuestionó las formas de sometimiento y las contradicciones de la sociedad.

Los 80 fueron los años de la primavera democrática, inaugurada el 10 de diciembre de 1983, con la asunción presidencial de Raúl Alfonsín. El ambiente de la música no fue ajeno al gran cambio de época. El 15 de octubre de 1988 García fue uno de las principales atracciones del festival Rock y Derechos Humanos, que tuvo lugar en River. Fue el icónico recital en el que Sting compartió escenario con las Madres de Plaza de Mayo.

El 30 de junio de 1999 tuvo un acercamiento al entonces presidente Carlos Menem. Se habían cruzado en una producción fotográfica para la revista Gente y el mandatario invitó al músico a la Quinta de Olivos. García aceptó y visitó a un Menem que estaba en las postrimerías de su presidencia.

Seis años después el presidente era Néstor Kirchner. En el marco del ciclo Música en el Salón Blanco, el fundador de Sui Géneris fue recibido por el presidente y luego tocó en la Casa Rosada. Al término del encuentro, García dijo que el presidente le había caído bien, pero se asumió como radical.