23/10/2026 - Edición Nº1354

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Juan Minujín y la posibilidad de hacer más temporadas: “Coppola es un personaje infinito”

23/10/2026 | Llegó la segunda entrega de la serie comandada por Ariel Winograd y conversamos con su protagonista antes del estreno.



Hay personajes que parecen agotarse en una sola temporada y otros que piden más. Guillermo Coppola, al menos en la versión que le dan Ariel Winograd y Juan Minujín, pertenece al segundo grupo. La segunda entrega de Coppola, el Representante ya llegó y confirma que la serie dejó atrás la idea de la biografía clásica para meterse de lleno en el delirio.

Minujín, que vuelve a ponerse la piel del histórico representante, conversó con NewsDigitales antes del estreno sobre cómo se construyó esta nueva etapa. Lejos de sentir una tensión entre el personaje real y el absurdo, el actor asegura que las ideas de Winograd lo potenciaron desde el comienzo del trabajo. Para él, todo consistía en correrse de lo ya transitado.

"Sentíamos que ya habíamos transitado (la biopic) en la primera y que acá necesitábamos expandir el personaje", explicó. El territorio al que decidieron ir, agregó, era el del absurdo y el delirio, con situaciones totalmente desfasadas. El resultado es una serie que mezcla lenguajes e incluye distintos tipos de animación, ideas que Minujín le atribuye a un director de "cabeza muy abierta y muy lúdica".


El primer episodio muestra a Coppola en conflicto con la dirigencia de Boca y sus representados.

Esa libertad creativa es, justamente, el eje de toda la conversación. A lo largo de los doce capítulos, cada uno funciona como una pequeña película con su propio género y su propio tono, y el protagonista habla de ese juego con evidente entusiasmo.

Coppola, del absurdo y los géneros a la improvisación

Uno de los hallazgos de la temporada es que cada episodio está construido alrededor de un estilo distinto. Minujín contó que tomó muchas referencias para componer cada uno: "Hay mucho cine italiano, hay diferentes cosas en cada capítulo y también de actuación". Como ejemplo, mencionó que el primer capítulo tiene un código de actuación que remite a una película de Olmedo y Porcel, con la energía de lo que pasa con Yuyito González.


Yuyito regresó en esta temporada.

Entender en qué género estaba jugando cada pedazo, según el actor, lo ayudó a liberarse. "Lo que tiene de lindo trabajar en una serie así tan libre es que tenés mucho para explorar, no es un costumbrismo que hay que sostener", sostuvo. La conversación también tocó otras referencias que mencionó Winograd en la charla que tuvimos con él en el rodaje, como El gran pez y El lobo de Wall Street.

La improvisación fue parte central del método. "Son actores increíbles que todos se prestan para el juego", destacó. Según contó, Winograd pedía cosas puntuales en medio de las escenas y entonces "nos soltamos todos", una dinámica de trabajo que al protagonista le gusta mucho.

En ese clima de juego se coló hasta un integrante inesperado del reparto: el pavo real, la mascota del personaje. Trabajar con un animal que no se puede domesticar fue, según el actor, "gracioso", porque uno queda a merced de lo que pase. La solución la aportó el director, que aprovechaba cada gesto del ave. "Todo lo que hacía el pavo decía: 'Quedate, boludo, quedate, está bueno'", recordó entre risas.

Del maquillaje de Coppola a Diego Armando Maradona

Uno de los aspectos más llamativos de la temporada es la caracterización, que recorre desde los años 80 hasta la actualidad, incluida la pandemia. Minujín destacó el trabajo de los caracterizadores Loli Jiménez y Marcos Cáceres, un equipo que ya venía trabajando con él desde la primera temporada y que también estuvo en la serie sobre Menem. Para algunas prótesis viajaron a España, donde las fabricaron.

El proceso no fue sencillo. Cada día de rodaje como el Coppola grande implicaba entre tres horas y media y cuatro de maquillaje, y "salvo los ojos y los labios, el resto era bastante todo prostético". Todos tuvieron que aprender algo nuevo, contó: Winograd a filmarlo, los fotógrafos a iluminarlo y el resto del equipo a saber qué tocar y qué no.


Minujín, irreconocible.

También hubo lugar para el cuerpo y el movimiento. La coreografía con la canción de Turf se ensayó muchísimo, aunque, según reveló Minujín, la idea original de Winograd era usar otro tema. Y en las escenas con arnés, que resultaron más numerosas de lo previsto, el actor asegura que se sintió seguro porque "todo está enmarcado en el juego", sin la pretensión de una película de superhéroes.

La figura de Maradona atraviesa la temporada con más fuerza que la anterior. Minujín explicó que no se trató de un permiso mayor para nombrarlo, sino de una cuestión de sensibilidad, ya que transitaban el momento de su muerte. Recordó el día en que grabaron el velorio: "Todo el equipo estaba muy conmovido. Y sabés que es un cajón de mentira, que todo es mentira, pero había algo que era muy emotivo". Sobre el Coppola real, aclaró que fue "muy facilitador": les pidió que contaran lo que quisieran, con una sola condición, "no manchen a otros", y que cuidaran a Diego y a la familia.


Cada capítulo dura entre 40 y 50 minutos.

El final y el futuro: ¿habrá más temporadas de Coppola?

El último capítulo es el más sorprendente. Minujín cuenta que fue una idea conversada con Winograd desde el principio, cuando todavía no sabían cómo seguiría la historia. Sin revelar demasiado, explicó que "entra la ficción de la temporada dentro de la temporada" y que aparecen personajes inesperados, además de un guiño a Disney. "Fuimos metiendo todo lo que nos divertía", resumió, con las dificultades de la primera entrega llevadas a la ficción.

Sobre la posibilidad de una tercera temporada, Minujín no se compromete, pero tampoco la cierra. "Ganas siempre, porque es un personaje que siento que es infinito", afirmó. Cree que la serie tomó vuelo propio, más allá del Coppola real, y que podría llevar al personaje a cualquier aventura: "Podríamos descubrir que está en el descubrimiento de la Luna, que está en la Revolución Rusa, que está con Napoleón arreglando un temita". Aun así, aclaró que todo va paso a paso: hicieron la primera sin pensar en una segunda, y hoy están felices con lo que lograron.

Al elegir sus momentos favoritos de los doce capítulos, el actor mencionó lo filmado en Nápoles, el casamiento de Diego y el Coppola más grande. También confesó una debilidad por el costado más triste del personaje, el "Coppola fracasado, triste y pobre", como en el capítulo cinco, donde se pelea con Maradona y termina animando fiestas de 15. "El Coppola patético es de mis favoritos", cerró.