Hoy el balotaje de Brasil, la abstención se puede concentrar en los estados más poblados. El 4 de octubre faltaron 33.469.244 electores, el 21,08% del padrón, y este domingo 25 se enfrentarán Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva. La nota inicial de NewsDigitales explicó el total; ahora importa dónde estuvieron los ausentes y cuánto puede variar la participación.
Cuatro estados concentran casi la mitad de los ausentes de la primera vuelta brasileña. São Paulo registró 7.690.900, Minas Gerais 3.735.098, Río de Janeiro 2.997.846 y Bahía 2.259.151. Suman 16,68 millones, casi la mitad del total nacional. La base electoral del TSE distingue volumen y proporción: Mato Grosso do Sul tuvo la mayor tasa estatal, 23,87%, aunque sus 483.210 ausentes fueron muchos menos. Entre esos cuatro estados, la tasa osciló del 19,97% en Bahía al 23,32% en Río de Janeiro.
Un punto adicional de participación equivale a 1,59 millones de votantes sobre un padrón de 158,7 millones. La diferencia de primera vuelta fue de unos 2,23 millones de votos. Con los demás votos constantes, ni sumar toda esa participación a quien quedó segundo cerraría la brecha. Con dos puntos adicionales, unos 3,17 millones, haría falta una ventaja neta de aproximadamente 70 puntos entre los nuevos votos válidos. El ejercicio no es un pronóstico.
Minas Gerais reúne ocho de los diez municipios brasileños con mayor abstención, entre ellos Rio Vermelho, con 40,1%. El promedio estatal oculta grandes diferencias locales. Distancias, lluvias y problemas de movilidad pueden dificultar la concurrencia, al igual que las frecuencias urbanas. Para el domingo, el TSE pidió garantizar transporte colectivo gratuito urbano e informar recorridos y frecuencias. Su cumplimiento deberá comprobarse localmente.

Faltar el 4 de octubre no equivale a estar indeciso ni a haber votado por una candidatura eliminada. Los ausentes no votaron, los indecisos aún no definen su elección y quienes eligieron otras candidaturas sí participaron. También puede haber votantes previos que se ausenten o elijan blanco o nulo. La justicia electoral permite votar con inscripción regular a quien faltó, y exige justificar esa ausencia hasta el 3 de diciembre.

Este domingo 25, la participación por estado y municipio permitirá comparar los patrones territoriales de ambas vueltas. Desde las 17, hora de Brasilia, el portal de resultados del TSE divulgará el escrutinio y el comparecimiento. Habrá que contrastar la asistencia total, las ausencias y la distribución de los votos válidos. La participación puede modificar la brecha numérica, pero su efecto solo quedará establecido con los resultados.

La distribución de la abstención plantea un desafío estratégico distinto para cada candidatura: no basta con movilizar electores adicionales, también importa dónde se incorporan y cómo votan. São Paulo, Minas Gerais, Río de Janeiro y Bahía concentran millones de ciudadanos que no participaron en la primera vuelta, pero ese volumen no constituye una reserva electoral automática para Lula o Flávio Bolsonaro. Una mayor concurrencia en municipios donde uno de los candidatos obtuvo una ventaja considerable podría ampliar su diferencia, mientras que un incremento equivalente en territorios más competitivos podría modificar el equilibrio. Por eso, el indicador decisivo no será únicamente cuánto aumente la participación nacional, sino la relación entre nuevos votantes, preferencias territoriales y variaciones en el comportamiento de quienes ya sufragaron.
El segundo factor es la conversión de la participación en votos válidos. Un elector que regresa a las urnas puede elegir a cualquiera de los finalistas, votar en blanco o anular su sufragio, mientras que otro que participó el 4 de octubre podría ausentarse este domingo. Estas variaciones impiden atribuir mecánicamente cualquier aumento de concurrencia a una candidatura. Para evaluar el efecto real de la movilización será necesario comparar, municipio por municipio, la cantidad de votantes efectivos, los votos blancos y nulos y el saldo de votos válidos obtenido por cada aspirante. Esa lectura permitirá distinguir entre una movilización que simplemente eleva la asistencia y otra que efectivamente modifica la correlación electoral entre ambos finalistas.