25/10/2026 - Edición Nº1356

Opinión


¿De dónde salió?

¿Qué es la teoría del Gran Reemplazo que sugirió Javier Milei en España?

25/10/2026 | Son narrativas que organizan temores, moldean identidades políticas y terminan condicionando la manera en que millones de personas perciben la realidad.



Esta semana, durante su visita a España, Javier Milei pronunció una frase que rápidamente comenzó a circular en las redes sociales. El presidente argentino acusó a sus adversarios políticos de querer sustituir a los españoles por otras culturas que, según sus palabras, terminarían por “exterminarlos”. Días después, en un discurso ante la Fundación Faro, volvió sobre el asunto y habló explícitamente de una supuesta política de reemplazo inmigratorio promovida por el gobierno de Pedro Sánchez con objetivos electorales y que tendría su correlato en la Argentina, recordemos que la ultra oficialista, Lilia Lemoine, aludió directamente al tema en varios medios locales. Aunque Milei en Madrid no la mencionó por su nombre, sus argumentos remiten a una teoría que lleva años circulando en internet con gran pregnancia en Europa y Estados Unidos: la teoría del Gran Reemplazo.

No hace falta creer en una teoría conspirativa para reconocer que esta puede tener consecuencias reales. Son narrativas que construyen interpretaciones del mundo, organizan temores, moldean identidades políticas y terminan condicionando la manera en que millones de personas perciben la realidad. Aparecen en conversaciones cotidianas, en las redes sociales y, como acabamos de comprobar, también en discursos presidenciales. Pero ¿qué es exactamente el Gran Reemplazo? ¿De dónde salió?

La teoría sostiene que las poblaciones blancas europeas están siendo progresivamente sustituidas por inmigrantes procedentes de África, Medio Oriente y otras regiones del mundo. El elemento conspirativo aparece cuando esa transformación deja de interpretarse como un fenómeno demográfico y pasa a presentarse como el resultado de un plan deliberado de las élites políticas y económicas que muchas veces no tiene rostro. Según sus diferentes versiones, el objetivo sería destruir las identidades nacionales, debilitar a las clases trabajadoras mediante la incorporación de mano de obra barata o construir nuevas mayorías electorales para torcer elecciones.

Un viaje a 1973

Para encontrar sus antecedentes tenemos que viajar a Francia, a 1973. Ese año, el escritor Jean Raspail publicó El campamento de los santos, una novela que imaginaba una gigantesca flota de barcos procedentes de la India desembarcando en las costas francesas. Europa, incapaz de responder a la llegada masiva de extranjeros, terminaba desbordada.

Era ficción, pero anticipaba buena parte del imaginario político que aparecería décadas después. La formulación moderna llegó en 2011, cuando otro escritor francés, Renaud Camus, publicó Le Grand Remplacement. Su interpretación era que Francia estaba atravesando un proceso de sustitución de su población histórica, especialmente por personas de origen africano y musulmán, la idea no era completamente nueva, pero Camus consiguió darle un nombre extraordinariamente eficaz, el Gran Reemplazo.

¿Y qué dicen los datos? Según Eurostat, en 2025 el 22% de la población de la Unión Europea tenía 65 años o más. Francia, por su parte, registraba un 11,6% de población inmigrante, de acuerdo con su instituto oficial de estadísticas. Europa efectivamente atraviesa transformaciones demográficas profundas; envejecimiento, bajas tasas de natalidad e inmigración sostenida. Se pueden discutir sus políticas migratorias, los problemas de integración cultural, el mercado laboral o los desafíos que plantea el envejecimiento de la población pero una cosa es reconocer que una sociedad está cambiando y otra muy distinta es afirmar que alguien organizó secretamente esos cambios para destruirla.

La literatura europea lleva décadas explorando estas ansiedades. Hay una coincidencia histórica que merece recordarse. El 7 de enero de 2015, Michel Houellebecq publicó Sumisión, una novela que imaginaba una Francia gobernada por un presidente musulmán que transformaba sus instituciones y su vida cultural. Ese mismo día, la revista satírica Charlie Hebdo llevaba en su portada una caricatura del escritor burlándose de las predicciones de su novela. Horas después, dos terroristas islamistas atacaron la redacción y asesinaron a doce personas. El atentado respondía a las caricaturas de Mahoma publicadas por la revista, no a la novela, pero aquella coincidencia condensó de manera estremecedora algunas de las tensiones que atravesaban a la sociedad francesa.

El problema es que alrededor de la inmigración también existen dos formas de hipocresía. Por derecha, se suele olvidar que buena parte de la Europa contemporánea fue reconstruida y desarrollada gracias al trabajo de millones de inmigrantes. La inmigración no fue solamente una consecuencia de la prosperidad europea, también fue una de sus condiciones. Podríamos decir que el caso argentinos es parecido pero mas exitoso ya que la integración se dio a través de la educación y la salud pública. Por izquierda, en cambio, existe una enorme dificultad para reconocer que la inmigración y la integración cultural pueden producir conflictos sociales reales sobre todo en barrios populares. Que la convivencia entre personas con costumbres, religiones e idiomas diferentes no siempre es sencilla, y que existen tensiones alrededor de la vivienda, la segregación urbana y la integración de las nuevas generaciones.

Es muy fácil celebrar la diversidad desde una universidad o un barrio acomodado cuando las dificultades concretas de la convivencia ocurren bastante lejos de casa. Entre quienes encuentran una conspiración detrás de cada transformación social y quienes prefieren ignorar los conflictos que esas transformaciones pueden producir, el viejo continente parece atrapada en una discusión que muchas veces impide comprender lo que efectivamente está ocurriendo. Y ese es, tal vez, el aspecto más interesante del Gran Reemplazo, una teoría no necesita ser verdadera para producir efectos sobre la realidad. Basta con que suficientes personas empiecen a interpretar el mundo a través de ella, en Europa o en Argentina.

Relacionadas
Más Noticias