25/10/2026 - Edición Nº1356

Internacionales

Elecciones en Israel

Elecciones en Israel: por qué hay presidente, pero gobierna el primer ministro

25/10/2026 | La Knéset tiene 120 diputados, el presidente no se elige por voto popular y el jefe de Gobierno necesita una coalición. Las claves para entender el sistema israelí.



Para un argentino, la política israelí puede resultar desconcertante. El país tiene presidente, primer ministro, Parlamento, ministros y una Corte Suprema. Sin embargo, cuando los ciudadanos van a votar, no eligen directamente a ninguno de los dos principales dirigentes del Poder Ejecutivo. Eligen a los integrantes de la Knéset, el Parlamento que después determinará quién puede gobernar.

La diferencia con Argentina es importante. Aquí el presidente concentra la jefatura del Estado y del Gobierno, y llega al cargo mediante el voto popular. En Israel esas funciones están separadas. El presidente es el jefe del Estado, mientras que el primer ministro conduce el Gobierno, dirige su política y encabeza el gabinete.

Por eso, aunque Isaac Herzog es el presidente de Israel, el dirigente que aparece habitualmente en las noticias tomando decisiones sobre seguridad, economía o relaciones internacionales es Benjamin Netanyahu, el primer ministro.

Herzog asumió en julio de 2021 y fue elegido por la Knéset para un mandato único de siete años. Sus funciones incluyen la representación institucional, la firma de leyes, determinadas atribuciones legales y una responsabilidad decisiva después de las elecciones: encomendar a un legislador la formación del próximo gobierno.


Toma de posesión del primer presidente de Israel, Chaim Weizmann. Crédito: David Eldan, GPO

Qué es la Knéset y por qué tiene 120 diputados

La palabra Knéset significa asamblea en hebreo. Su nombre recuerda a la Gran Asamblea de la tradición judía, un cuerpo de sabios y dirigentes de la Antigüedad cuya referencia histórica también explica que el Parlamento moderno tenga 120 miembros.

La Knéset es unicameral. A diferencia del Congreso argentino, no existe una Cámara de Diputados y otra de Senadores. Los 120 legisladores comparten un mismo recinto, ubicado en Jerusalén, y ejercen las funciones parlamentarias: aprobar leyes, sancionar el presupuesto, controlar al Ejecutivo y elegir determinados funcionarios, incluido el presidente.

Sus integrantes son elegidos, en principio, por cuatro años. Sin embargo, Israel atravesó numerosas elecciones anticipadas durante las últimas décadas, especialmente cuando los gobiernos perdieron apoyos parlamentarios o fracasaron los intentos de formar nuevas coaliciones.

El sistema electoral también tiene una particularidad. Todo Israel funciona como una única circunscripción nacional. Los ciudadanos votan listas de partidos, no candidatos individuales, y cada agrupación necesita superar el 3,25 por ciento de los votos válidos para ingresar a la Knéset.

La representación se distribuye proporcionalmente. Una fuerza con muchos votos obtiene más escaños, pero eso no significa necesariamente que pueda gobernar.


El presidente Isaac Herzog prestando juramento. Crédito: Haim Zach, GPO

Cómo se convierte un diputado en primer ministro

Después de las elecciones, el presidente consulta a los partidos representados en la Knéset y encarga la formación del Gobierno a un legislador que considere capaz de conseguir los apoyos necesarios.

Ese dirigente dispone inicialmente de 28 días, con posibilidad de una prórroga de hasta 14. Debe negociar un programa, distribuir responsabilidades entre sus aliados y presentar un gabinete que obtenga la confianza parlamentaria.

La mayoría absoluta se encuentra en 61 de los 120 escaños. Es la cifra que todos mencionan porque permite sostener una coalición sin depender de fuerzas opositoras.

Eso explica una aparente contradicción: el partido más votado no tiene garantizado el poder. Si su líder no consigue suficientes aliados, otro dirigente puede recibir la oportunidad de formar gobierno.


Retrato tradicional del gobierno con el estandarte presidencial de fondo. Crédito: Avi Ohayon, GPO

El primer ministro tampoco tiene un mandato propio de siete años, como el presidente. Su continuidad depende del respaldo parlamentario y de las reglas que permiten sustituir al Gobierno o convocar a nuevas elecciones.

Israel no posee una Constitución reunida en un único documento. Su organización institucional descansa en distintas Leyes Básicas, que regulan la Knéset, el Gobierno, la presidencia y aspectos fundamentales del sistema jurídico. La Corte Suprema ocupa un lugar central en el control judicial, aunque el alcance de sus atribuciones ha sido objeto de importantes disputas políticas.

El martes 27 de octubre, entonces, no se votará simplemente si Netanyahu continúa o se retira. Se elegirá un Parlamento del que deberá surgir una mayoría capaz de gobernar. Y esa negociación podría extenderse bastante más allá de la noche electoral.