por Redacción NewsDigitales
En Brasil, la frase de que “el deporte y la política no se mezclan” fue desmentida una y otra vez. Este domingo, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro definen la presidencia en la segunda vuelta.
En este contexto, vale repasar cómo distintas figuras del deporte brasileño se metieron en la política a lo largo de cinco décadas. No todas lo hicieron de la misma manera: algunas protestaron, otras declararon su voto y otras directamente ocuparon cargos.
Un caso emblemático fue el de Reinaldo. El goleador histórico de Atlético Mineiro festejaba sus goles con el puño cerrado en alto, un gesto que remitía a los Panteras Negras y al podio de los Juegos Olímpicos de México 1968.
Según su propio relato, antes del Mundial de Argentina 1978 el presidente de facto Ernesto Geisel y el titular de la entonces CBD, Heleno Nunes, le pidieron que evitara manifestaciones.
Reinaldo marcó ante Suecia en el debut y volvió a levantar el puño. En diciembre de 2025, la Comisión de Amnistía del gobierno federal lo reconoció como perseguido político de la dictadura y le otorgó una reparación económica.
Entre 1982 y 1984, en plena dictadura militar, el plantel de Corinthians encabezado por Sócrates, Walter Casagrande y Wladimir impulsó un modelo de autogestión inédito: las decisiones del club se votaban y los jugadores eliminaron la concentración obligatoria.
El movimiento trascendió la cancha. Sócrates participó de varios actos de la campaña Diretas Já, que reclamaba elecciones presidenciales directas, y compartió escenarios con dirigentes como Lula, Ulysses Guimarães y Fernando Henrique Cardoso. Fue protesta y también militancia por la redemocratización.

Carol Solberg era jugador de vóley de playa. En septiembre de 2020, la jugadora subió al podio en una etapa del Circuito Brasileño en Saquarema y, durante la entrevista en vivo, gritó “Fora, Bolsonaro”.
Explicó que lo hizo por los incendios en la Amazonía y el Pantanal y por las muertes por COVID-19. En octubre, la Comisión Disciplinaria del tribunal deportivo del vóley la sancionó con una advertencia, en un fallo dividido de 3 a 2. El pleno del tribunal la absolvió en segunda instancia.
Neymar es el caso más resonante de la última década. En septiembre de 2022, tres días antes de la primera vuelta, publicó en TikTok un video en el que bailaba un jingle de campaña y hacía con las manos el número 22, el de Jair Bolsonaro.
En octubre de 2026 respondió en Instagram a un posteo del rapero MC Cabelinho con un “Dito isso… 22” (“Dicho esto… 22”), en apoyo a Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente. Es apoyo electoral explícito, aunque no militancia partidaria.
Raí es otro caso. El ídolo de São Paulo y campeón del mundo en 1994, hermano de Sócrates, declaró su voto por Lula en la campaña de 2026. “Voto a Lula porque amo la democracia, amo la libertad" dijo en un video.
José Aldo, ex campeón de peso pluma de UFC, declaró públicamente su voto por Jair Bolsonaro en las elecciones de 2018 y 2022.
En octubre de 2022, el entonces presidente se reunió en San Pablo con varios luchadores, entre ellos Aldo, Minotauro, Maurício “Shogun” Rua y Wanderlei Silva. Después de dejar el cargo, Bolsonaro se alojó en una casa de Aldo en Orlando, Estados Unidos.

El 3 de octubre de 2026, en la víspera de la primera vuelta, las jugadoras de São Paulo festejaron el título del Brasileirão Femenino pidiendo el voto por Lula y haciendo el gesto de la “L”. La arquera Carlinha fue más allá: “Nunca mais Bolsonaro no poder” (“Nunca más Bolsonaro en el poder”).
Otros dieron un paso más y se convirtieron en dirigentes políticos.
El caso de Wallace (vóley), campeón olímpico en Río 2016, marcó un límite. En enero de 2023 publicó en Instagram una foto con un arma y una encuesta: “¿Le darías un tiro en la cara a Lula con esta 12?”.
El Comité Olímpico de Brasil lo suspendió por “incitar a la violencia” a través de las redes. Tras un acuerdo con la Confederación de Vóley, la sanción quedó en 90 días. El jugador admitió después: “Cometí un error, me arrepentí”.