por Redacción NewsDigitales
En el marco del X Congreso de Nutrición Animal, organizado recientemente por la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA), esta cadena de valor analizó el impacto del sector en la economía nacional.
El presidente de la entidad, Alejandro Bravo, destacó que las cadenas de carne bovina, lácteos, carne aviar, porcinos y huevos movilizan unos USD 45.000 millones anuales, equivalentes a cerca del 7% del PBI argentino. Además, genera más de 750.000 puestos de trabajo y exportaciones cercanas a los USD 6.000 millones por año.
Por su parte, la industria de nutrición animal moviliza por sí sola más de USD 15.000 millones anuales y emplea directamente a unas 40.000 personas.
“Un kilo de maíz que sale por el puerto y ese mismo kilo transformado en carne, en leche o en huevos es el mismo grano. Pero no es el mismo valor, no es el mismo trabajo y no es el mismo desarrollo para el país”, afirmó Bravo, al destacar el papel de la nutrición animal en el agregado de valor de la producción primaria.
En ese sentido, sostuvo que la apertura y ampliación de mercados internacionales representa una oportunidad para el crecimiento de las cadenas productivas argentinas.
“El mundo demanda proteínas y mira a la Argentina. Eso abre espacio para que todas nuestras cadenas de producción aprovechen las condiciones que tiene el país: tierra, granos, conocimiento y gente que sabe hacer”, señaló.
Bravo valoró el diálogo que mantiene la industria con los organismos del Estado, aunque planteó la necesidad de avanzar con reformas que permitan mejorar la competitividad de las aproximadamente 150 empresas que integran CAENA.
Entre las principales propuestas mencionó la eliminación de los derechos de importación sobre insumos estratégicos, la reducción de cargas que inmovilizan capital de trabajo y la simplificación de los procedimientos administrativos ante el SENASA.
También destacó la importancia de contar con regulaciones basadas en criterios científicos, que garanticen la inocuidad y la sanidad sin generar obstáculos innecesarios para producir, innovar o exportar. “Queremos una mejor regulación, pero también una regulación más simple”, concluyó.