26/10/2026 - Edición Nº1357

Internacionales

BALOTAJE

Lula lo hizo de nuevo: lo que espera a Javier Milei en un año decisivo

25/10/2026 | El líder del Partido de los Trabajadores será presidente cuando Milei camine su último año de gobierno.



¿Hasta qué punto las diferencias ideológicas entre los gobiernos pueden modificar una relación condicionada por la geografía, el comercio y los intereses estratégicos? Para la Argentina, el resultado tiene una importancia particular. En 2027, mientras Lula comience un nuevo mandato, Javier Milei transitará el último año de su presidencia, en un escenario marcado por la disputa electoral y la necesidad de sostener vínculos con el principal socio comercial del país.

Lula no es un dirigente nuevo ni una figura ajena a las transformaciones brasileñas. Obrero metalúrgico y referente del sindicalismo antes de llegar a la política nacional, construyó una trayectoria que lo llevó a la presidencia entre 2003 y 2010 y nuevamente desde 2023. Su nueva victoria confirma su capacidad para competir electoralmente a una edad avanzada y sostener una base política propia, aunque no elimina las preguntas sobre la renovación generacional del Partido de los Trabajadores ni sobre el futuro del espacio cuando deje el poder.

Un resultado que no admite lecturas simplistas

El resultado expresa una decisión electoral concreta, adoptada en una sociedad atravesada por la polarización. La fortaleza de Lula reside, en parte, en su conocimiento del Estado y en una trayectoria política que excede a su partido. Su historia personal —desde el trabajo industrial hasta la conducción del país— constituye un activo simbólico difícil de replicar.

Sin embargo, Lula no vive del pasado. Habla del presente y del futuro. A sus 80 años -cumplirá 81 el martes- logró lo que posiblemente sea su última sonrisa proveniente de las urnas. Por esa razón, su continuidad al frente del Ejecutivo obliga al PT a resolver, rápidamente, una cuestión que ya no puede postergar: la sucesión política de conservar la identidad del espacio sin depender de manera permanente de su principal dirigente.

Milei y Lula: adversarios pero socios

El presidente argentino construyó su identidad sobre una crítica frontal al estatismo y a buena parte de las tradiciones políticas de la izquierda regional. Lula, por su parte, reivindica el papel del Estado, la negociación política y la integración latinoamericana. Las diferencias son reales y no necesitan ser disimuladas para comprender por qué ambos países deben mantener canales de diálogo.

Pero la política exterior no se explica por la afinidad personal. Brasil es un socio económico central para la Argentina y ambos países comparten cadenas productivas, inversiones, intereses energéticos y una pertenencia común al Mercosur. Por eso, la relación bilateral necesita mecanismos institucionales capaces de funcionar incluso cuando sus presidentes sostienen visiones opuestas.

El desafío para Milei es, ante todo, aceptar que tendrá que convivir con Lula porque su candidato perdió. ¿Cuánto hizo Milei para que pierda Bolsonaro? Lo suficiente para que Lula le pregunte a los votantes si querían que en Brasil pase lo mismo que en la Argentina -bajos salarios, precarización laboral, ausencia del Estado y crecimiento de la economía informal- La respuesta es contundente: no, por 51 a 48.

El Mercosur, entre la integración y las diferencias

El Mercosur será una de las principales pruebas de esa convivencia. Las discusiones sobre apertura comercial, aranceles, acuerdos con terceros países y el alcance de la integración económica será uno de los terrenos en que quedarán expuestas las diferencias entre Buenos Aires y Brasilia.

El debate que el Mercosur se debe desde 2021 es el que planteó el expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou, que habló del bloque regional como un “lastre”. Lula está en las antípodas de ese pensamiento, pero también está con la mira puesta en los BRICS. Argentina pudo ser parte de lo que se hubiera llamado BRICSA, pero Milei no quiso.

Brasil, por su peso económico y demográfico, influye sobre el equilibrio político de América Latina. La continuidad de Lula fortalece la presencia de un dirigente que promueve el multilateralismo y piensa a su país como un actor autónomo frente a las grandes potencias. Argentina tendrá que ir a elecciones dentro de un año y lo hará agobiada por sus problemas y con un contexto vecinal variopinto: Bolivia, Chile y Paraguay, con gobiernos cercanos. Brasil y Uruguay, no. Por lo visto, 2027 será un año de arduo trabajo para Cancillería.