Israel se prepara para una elección legislativa que puede marcar un punto de inflexión en su escenario político. Este martes 27 de octubre, los ciudadanos elegirán a los integrantes de la Knéset, el Parlamento unicameral de 120 miembros, en una votación que definirá la composición del próximo gobierno y pondrá a prueba el liderazgo del primer ministro Benjamin Netanyahu. La convocatoria llega después de un período marcado por los conflictos regionales, las controversias internas y las discusiones sobre las responsabilidades políticas por los ataques del 7 de octubre de 2023.
Desde ese escenario, la experiencia de quienes viven en Israel permite acercarse a la vida cotidiana de una sociedad atravesada por fuertes debates políticos. Marta Resnicoff es una ciudadana argentina radicada en ese país desde hace 25 años. En diálogo con NewsDigitales trazó un paralelismo con la realidad nacional al describir las discusiones que observa en los medios de comunicación y las diferencias entre las fuerzas políticas.

“Hay debates en televisión, y están los periodistas que están a favor de un partido, del otro, igual que en Argentina, exactamente”. Su testimonio ofrece una perspectiva personal sobre las similitudes que encuentra entre ambos países, aunque reconoció que la barrera idiomática limita su comprensión de algunas discusiones.
El sistema político israelí tiene características diferentes del argentino. En lugar de elegir directamente a un presidente, los ciudadanos votan por listas partidarias para integrar la Knéset. Luego, la formación de un gobierno depende de la capacidad de los bloques para reunir una mayoría parlamentaria de al menos 61 bancas.
Ese mecanismo favorece la representación de distintas corrientes políticas, pero también vuelve complejas las negociaciones para formar mayorías. La fragmentación partidaria ha sido una característica persistente de Israel y explica por qué el resultado electoral no siempre determina de manera inmediata quién conducirá el Ejecutivo.
Resnicoff destacó la presencia de discusiones políticas y mediáticas, aunque evitó aventurar conclusiones sobre el sistema que rige en el país que eligió para vivir. “Acá la democracia camina bien”, expresó, al compartir su percepción sobre el funcionamiento institucional de Israel, pensado desde su condición de argentina.
Su apreciación debe entenderse como una mirada individual, de una ciudadana residente en Beerseba -a unos 75 kilómetros de la capital del país- que vive de su trabajo y no como una evaluación exhaustiva del sistema político local. Las elecciones, la competencia entre partidos y el debate público constituyen dimensiones relevantes de la vida democrática, pero su funcionamiento también se analiza a partir de las instituciones, los derechos y los mecanismos de control del poder.
La contienda de este martes tiene como uno de sus principales ejes la continuidad de Netanyahu, referente del Likud, frente a una oposición que busca modificar el rumbo político del país. Entre las figuras opositoras se encuentra Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel y dirigente del espacio centrista Yashar. En el espacio opositor también tienen protagonismo el ex primer ministro Naftali Bennett y Yair Lapid, otro exjefe de Gobierno, cuyas estrategias electorales buscan disputar el liderazgo de Netanyahu y reunir apoyos suficientes para formar una nueva mayoría parlamentaria.

La campaña está atravesada por las consecuencias del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, la conducción de la guerra y las discusiones sobre la responsabilidad política por las fallas de seguridad. También forman parte de la agenda las exenciones del servicio militar para sectores ultraortodoxos, el costo de vida y la controvertida reforma judicial impulsada por el oficialismo.
Las encuestas previas muestran un escenario sin una mayoría parlamentaria asegurada para ninguno de los principales bloques. Por eso, además de los votos obtenidos por cada partido, serán determinantes los acuerdos posteriores y la posibilidad de construir una coalición capaz de sostener un gobierno.