por Redacción NewsDigitales
Dos departamentos sin desorden, los celulares de las víctimas robados y contactos previos mediante aplicaciones de citas. Esas coincidencias llevaron a las policías de Córdoba y de la Ciudad de Buenos Aires a cruzar información hasta detener a Renato Iván Tavella, investigado por el asesinato de Daniela Villalba en el barrio cordobés de Cofico y por la muerte de Tatiana Micaela Fernández en Retiro, cuyas circunstancias todavía deben esclarecerse.
“El escenario es el mismo”, sostuvo el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, durante una conferencia de prensa junto con su par porteño, Horacio Giménez. Los funcionarios expusieron los elementos que conectan las investigaciones, aunque reconocieron que aún desconocen el móvil y que falta el resultado de la autopsia de Fernández. La pregunta que surge automáticamente es: ¿estamos frente a un posible asesino serial?

La captura se concretó el domingo por la noche en un hotel porteño, después de varias horas de trabajo conjunto. Según Quinteros, Tavella tiene domicilio en Huerta Grande, carece de antecedentes penales y había llegado desde Córdoba en un colectivo de línea.
“Viajó con su documento, por lo que nos permitió actuar rápido”, explicó. La investigación cordobesa había comenzado el martes 20 de octubre, con el hallazgo de una valija y otros elementos con sangre. El equipaje tenía el nombre de Villalba. Al día siguiente, una llamada al 911 de una persona que advertía sobre la ausencia de su amiga condujo a los investigadores hasta el departamento donde encontraron el cuerpo.
Quinteros describió que la víctima presentaba una herida de arma blanca a la altura de la garganta y que el inmueble no mostraba desorden. El teléfono de Villalba no estaba, pero los registros de su última conexión permitieron orientar la búsqueda hacia una zona de Córdoba. Las cámaras y otros datos reunidos por los investigadores llevaron luego a identificar al sospechoso.
El domingo por la mañana, en tanto, la Policía de la Ciudad tomó conocimiento de la muerte de Fernández en un departamento de Libertad al 1200, en Retiro. Giménez explicó que las primeras actuaciones hicieron sospechar que podía tratarse de un homicidio y motivaron la intervención de la División Homicidios.
En el lugar se recolectaron huellas digitales y muestras biológicas para su análisis. Cuando el episodio se hizo público, Quinteros se comunicó con Giménez por las similitudes con el caso cordobés. Los jefes de ambas fuerzas coordinaron entonces el intercambio de información.
Consultado sobre el móvil, Quinteros respondió: “Es muy prematuro”. Sí señaló una coincidencia en los contactos previos: “La mecánica de las dos formas en la que contacta a sus víctimas es igual, a través de aplicaciones de citas”.

Sin embargo, la causa de la muerte de Fernández continúa pendiente de confirmación forense. A diferencia de las lesiones descriptas en Villalba, los funcionarios indicaron que en Retiro no observaron golpes aparentes y que el médico legista advirtió una pequeña inflamación en el cuello.
Los ministros también informaron que Tavella tenía un pasaje hacia otro destino del país. A partir de ese dato plantearon la sospecha de que pudiera cometer otro ataque, pero no aportaron elementos que permitan dar esa hipótesis por acreditada. Las pericias deberán precisar ahora qué ocurrió en el departamento de Retiro y qué responsabilidad le corresponde al detenido en cada investigación.