27/10/2026 - Edición Nº1358

Internacionales

ISRAEL DEFINE SU FUTURO

De Perón a Milei: historia de la relación bilateral entre Argentina e Israel

27/10/2026 | En menos de 80 años, la relación bilateral atravesó crisis de soberanía, cooperación militar, atentados terroristas y cambios de orientación política.



La relación entre la Argentina e Israel es mucho más compleja que la afinidad política que hoy exhiben Javier Milei y Benjamín Netanyahu. Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1949, ambos países atravesaron momentos de cooperación, crisis y distanciamiento. La captura de Adolf Eichmann en territorio argentino, la venta de armamento durante la dictadura militar, los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA y las controversias por el vínculo con Irán forman parte de una historia en la que los intereses nacionales no siempre coincidieron con las afinidades ideológicas.

La llegada de Milei a la Casa Rosada profundizó el acercamiento y le imprimió una orientación explícita. La relación adquirió una dimensión estratégica que abarca la seguridad, la defensa, la tecnología y la coordinación diplomática. Sin embargo, para comprender el alcance de esta nueva etapa es necesario recorrer los antecedentes de un vínculo que sobrevivió a gobiernos de signos políticos diferentes y a algunas de las crisis más graves de la historia contemporánea argentina.

Reconocimiento y primeros desencuentros

El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 181, que recomendaba la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe. El representante argenitno se abstuvo. La posición reflejaba las dificultades de una diplomacia que debía moverse entre las presiones internacionales, sus vínculos con los países árabes y las discusiones sobre el futuro de la región.

La abstención no impidió que el gobierno de Juan Domingo Perón avanzara hacia el reconocimiento del nuevo Estado. El 31 de mayo de 1949 la Argentina e Israel establecieron relaciones diplomáticas mediante un intercambio de notas. La decisión abrió una etapa de relaciones institucionales que, con distintos grados de intensidad, se mantuvo durante las décadas siguientes.

Uno de los episodios más delicados ocurrió en mayo de 1960, cuando agentes del Mossad capturaron clandestinamente a Adolf Eichmann en la localidad bonaerense de San Fernando. El jerarca nazi, responsable de la organización de deportaciones durante el Holocausto, vivía en la Argentina bajo una identidad falsa. Fue trasladado a Israel, donde fue juzgado y condenado a muerte.

Ficha laboral de Eichmann bajo la falsa identidad de Ricardo Klement.

El operativo provocó una crisis diplomática. El gobierno de Arturo Frondizi denunció la violación de la soberanía argentina y llevó el asunto ante el Consejo de Seguridad de la ONU. La Resolución 138 reconoció la gravedad de una acción que afectaba los derechos soberanos de un Estado miembro y reclamó una reparación apropiada. El caso dejó una tensión de fondo: la persecución de un criminal nazi no eliminaba las obligaciones internacionales relativas al respeto de la soberanía.

Malvinas

La Guerra de Malvinas dejó uno de los capítulos más llamativos de la relación bilateral. Mientras la Argentina combatía contra el Reino Unido, empresas y proveedores israelíes continuaron vinculados al abastecimiento militar argentino. Documentos británicos desclasificados y distintas investigaciones periodísticas registraron operaciones de venta de material bélico y suministros durante aquel período.

La cuestión no fue sencilla. Israel sostuvo públicamente que no celebraría nuevos contratos de armamento durante el conflicto, aunque afirmó que mantendría compromisos anteriores. En paralelo, las autoridades británicas investigaron denuncias sobre envíos de material militar de origen israelí a la Argentina, algunos de ellos a través de terceros países.

Avión israelí en Malvinas

El episodio expone una contradicción histórica que merece atención: la relación entre ambos Estados no estuvo determinada únicamente por sus afinidades políticas o por sus vínculos con otras potencias. También intervinieron intereses comerciales, necesidades militares y cálculos estratégicos. La cooperación de aquella etapa convivió con diferencias que no desaparecieron con el final de la guerra.

Los atentados y una herida que sigue abierta

La década de 1990 marcó un punto de inflexión. En sus inicios el gobierno de Carlos Menem profundizó el acercamiento con Israel y Estados Unidos. En 1991, el presidente argentino realizó una visita oficial a Israel, un gesto que expresó el cambio de orientación internacional de su administración.

El 17 de marzo de 1992 un atentado destruyó la Embajada de Israel en Buenos Aires. Dos años después, el 18 de julio de 1994, una explosión demolió la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en el barrio porteño de Once. El segundo ataque dejó 85 muertos y cientos de heridos. Ambos atentados se convirtieron en heridas centrales de la democracia argentina y expusieron graves fallas en la prevención, la investigación y la respuesta estatal.

Las investigaciones judiciales iniciales estuvieron signadas por graves irregularidades, desvíos y denuncias de encubrimiento. Ante el estancamiento de la causa, en 2004 el presidente Néstor Kirchner creó la Unidad Fiscal de Investigación de la Causa AMIA (UFI-AMIA) y designó al frente al fiscal Alberto Nisman. A partir de ese momento, la investigación dio un giro definitivo al apuntar formalmente a la responsabilidad de la organización libanesa Hezbolá y al financiamiento de altos exfuncionarios de la República Islámica de Irán.

El Memorándum con Irán y el impacto político

El punto de mayor distanciamiento y controversia en la historia reciente ocurrió en 2013, durante la presidencia de Cristina Kirchner, con la firma del Memorándum de Entendimiento entre Argentina e Irán. El acuerdo, presentado por el gobierno argentino como una herramienta para indagar en Teherán a los ciudadanos iraníes acusados por la UFI-AMIA mediante una Comisión de la Verdad, fue interpretado por Israel, la comunidad judía local y la oposición política como un pacto de impunidad.

Alí Akbar Salehi y Héctor Timerman firmando el Memorándum 

La tensión escaló al extremo en enero de 2015, cuando el fiscal Nisman presentó una denuncia formal contra la presidenta y otros funcionarios por el presunto encubrimiento de los sospechosos iraníes. Pocos días después, y apenas horas antes de exponer sus pruebas ante el Congreso de la Nación, Nisman fue hallado muerto en su departamento de Puerto Madero con un disparo en la cabeza.

Alberto Nisman

Al día de hoy, el caso sigue siendo objeto de una profunda fractura social y discusión judicial: el juez federal Julián Ercolini se pronunció por la hipótesis del homicidio, en oposición a lo que sostiene el oficialismo de entonces que siempre habló de suicidio. La conmoción congeló por años los lazos institucionales con Jerusalén.

Los Acuerdos de Isaac

Los gobiernos posteriores modificaron el tono de la relación, aunque el giro más marcado llegó con Javier Milei. Desde su asunción, el presidente expresó un respaldo político explícito a Israel, visitó Jerusalén en febrero de 2024 y profundizó el vínculo con Netanyahu. En junio de 2025, ambos gobiernos anunciaron un memorándum sobre democracia, libertad, terrorismo y antisemitismo, además de la apertura prevista de una ruta aérea directa entre Buenos Aires y Tel Aviv.

En abril de 2024, la Cámara Federal de Casación Penal atribuyó los atentados a Hezbollah y señaló la responsabilidad de Irán en su planificación. La resolución representó un avance judicial relevante, aunque la falta de condenas efectivas contra los responsables materiales e intelectuales continúa siendo una deuda.

Irán rechaza las acusaciones y los principales sospechosos no han sido sometidos a juicio en la Argentina. La memoria de los atentados ocupa un lugar central en la agenda bilateral. También explica por qué la relación con Teherán se convirtió en uno de los puntos de mayor confrontación política entre los distintos gobiernos argentinos.

La nueva etapa tuvo otro hito el 19 de abril de 2026, cuando Milei y Netanyahu anunciaron los Acuerdos de Isaac. La iniciativa propone fortalecer la cooperación entre Israel, la Argentina y otros países afines del hemisferio occidental, con énfasis en la lucha contra el terrorismo, el antisemitismo y el narcotráfico, además de la coordinación internacional y el intercambio tecnológico y comercial.

El 8 de octubre de 2026, ambos países dieron otro paso con la firma de un memorándum de entendimiento en materia de defensa. El instrumento busca ampliar la cooperación y el intercambio en equipamiento, tecnología e innovación. De esta manera, la relación dejó de apoyarse solamente en declaraciones políticas y avanzó hacia mecanismos institucionales de cooperación estratégica.