27/10/2026 - Edición Nº1358

Entretenimiento

Halloween

Reestrenan en cine la película con la que Anya Taylor-Joy debutó en el cine

27/10/2026 | La actriz argentina vuelve a la cartelera con una producción dirigida por Robert Eggers y estrenada hace más de una década.



La bruja, la primera película de Anya Taylor-Joy, vuelve a las salas argentinas. El reestreno está previsto para este jueves, justo antes de Halloween, y le da al público una nueva oportunidad de ver en pantalla grande uno de los títulos más comentados del terror “elevado” de los últimos años.

La película fue dirigida por Robert Eggers y marcó la ópera prima para el realizador. Desde entonces, el cineasta se consolidó como una de las voces más particulares del género, con títulos como El hombre del norte y Nosferatu, y está próximo a estrenar Werewulf.


Anya Taylor-Joy y Robert Eggers.

La bruja, una familia aislada en 1630

El protagonismo recae en Anya Taylor-Joy, que interpreta a Thomasin, la hija mayor de la familia que sigue la historia. La trama transcurre en 1630, en la Nueva Inglaterra de la época colonial. Allí vive una familia inglesa de creencias religiosas extremas, formada por un matrimonio y sus cinco hijos. Esa devoción tuvo consecuencias: el grupo fue expulsado del pueblo, justamente por lo radicales que eran las ideas del padre.

Tras la expulsión, los protagonistas se instalan en una casa de campo, en medio de la nada. La tierra donde viven es hostil, ya que casi nada crece allí, y la supervivencia depende de rebuscárselas día a día. Frente a la casa se extiende un bosque oscuro al que el padre les recomienda no entrar nunca.


La bruja dura una hora y media.

El conflicto estalla cuando Thomasin juega con su hermano recién nacido, el más pequeño de la familia. De golpe, el bebé desaparece, y nadie sabe qué ocurrió. A partir de ese hecho, la culpa y la sospecha empiezan a corroer al grupo, que ya vivía al límite en un entorno aislado.

La madre acusa a Thomasin por la pérdida del niño, y esa tensión se suma a otros ejes de la historia. La devoción religiosa a la que el padre empuja a los suyos para superar lo ocurrido es crucial para este relato.

Robert Eggers y su devoción por dialectos arcaicos

Un dato particular de La Bruja es su idioma. Está hablada en un inglés antiguo, arcaico, propio de la época en que se ambienta. Esa elección refuerza la ambientación de 1630 y es una de las marcas de identidad del proyecto, que el realizador repitió más tarde en otras de sus producciones.

Eggers hizo lo mismo en El faro, ambientada en 1890, con modismos marítimos de Nueva Inglaterra y los acentos regionales de la época. También pasó con Nosferatu, en secuencias donde el Conde Orlok recita sus hechizos en dacio (un idioma antiguo extinto). Ahora, en diciembre, repetirá una vez más en Werwulf, su película ambientada en el siglo XIII que tiene diálogos escritos en inglés medio auténtico de la época, desarrollados con ayuda de profesores de Oxford.