por Redacción NewsDigitales
En materia de políticas agropecuarias, uno de los temas que se discuten este año en el Congreso Nacional es la Ley de Semillas. Mientras el Gobierno busca avanzar en una reforma de la actual Ley 20.247, las entidades rurales y la industria semillera no logran resolver un punto central: las diferencias sobre el pago de regalías por el uso propio de semillas.
La legislación actual permite que los productores reserven parte de su cosecha para volver a sembrarla en su propio establecimiento. Esta práctica, conocida como uso propio, es uno de los puntos centrales de la polémica.
Por el lado de las entidades rurales, buscan preservar el derecho al uso propio y establecer límites al pago de regalías. Por su parte la industria semillera reclama una mayor protección de la propiedad intelectual, para recuperar las inversiones en investigación, desarrollo genético y nuevas variedades.
El conflicto no se limita a definir si se pagarán regalías, sino que también comprende qué productores estarán exceptuados, qué superficie quedará alcanzada y durante cuánto tiempo se abonará por la tecnología incorporada a la semilla.
En las últimas horas, desde la Asociación Argentina de Semilleros (ASA) reafirmó su postura en relación a este tema. “Argentina tiene la oportunidad de dar un nuevo salto en productividad y competitividad agroindustrial, a partir de la actualización de la legislación de semillas”, señalaron desde la entidad presidida por Ricardo Fernández Pancelli.
A través de un comunicado, desde ASA reconocieron la “necesidad de contemplar un régimen de excepción al pago por uso propio que tenga en cuenta las distintas realidades productivas y permita que aquellos productores que lo requieran continúen accediendo a genética de calidad”.
La entidad también destacó que la experiencia regional demuestra la relevancia de contar con condiciones que favorezcan la inversión sostenida en investigación y desarrollo. "Brasil ha avanzado en la incorporación de nuevas tecnologías y en la ampliación de su oferta genética, lo que pone de manifiesto la oportunidad que tiene Argentina de fortalecer su capacidad para atraer inversiones, competir y crecer en la región", remarcaron.
Finalmente, ASA destacó que el proceso de diálogo desarrollado hasta el momento permitió identificar intereses compartidos, acercar posiciones y construir una base sobre la cual continuar avanzando.
"La industria semillera mantiene una gran expectativa respecto de la posibilidad de alcanzar un nuevo marco normativo que permita ampliar las inversiones, potenciar el desarrollo de genética y agregar cada vez más valor a la producción agropecuaria", consideraron.
En este marco, la entidad puntualizó "que el desafío es transformar los avances alcanzados durante el diálogo en reglas claras y previsibles que generen confianza, promuevan nuevas inversiones y permitan traducir ese potencial en más productividad y competitividad para el campo argentino".