El intento del Municipio de Olavarría de frenar los abigeatos con montículos de tierra que bloquen un camino por el que circulan los cuatreros que azotan a productores quedó en el centro de la polémica: el cerco fue roto apenas 48 horas más tarde.
La medida, había sido impulsada por la comuna tras el reclamo de productores afectados por robos y matanzas de ganado, también abrió una disputa sobre quién la propuso. Mientras que una fuente municipal aseguró a Newsdigitales que fue un pedido de los damnificados, productores afectados por los robos lo desmiente.
El bloqueo abarcó unos 800 metros de un camino rural ubicado en la zona de la prolongación de la avenida Pellegrini, entre las inmediaciones del barrio CECO I y el country Sauvaterre y fue autorizado por el intendente camporista Maximiliano Wesner.
La decisión se tomó después de que los damnificados se presentaran el lunes en el Municipio con denuncias por los hechos de inseguridad y cuestionaran la postura oficial sobre la cantidad de casos registrados. “El Municipio intentó desmentir que no había más hechos y por eso les llevamos las denuncias el lunes”, explicó a Newsdigitales el productoor Alberto Mancusi, quien describió un escenario que, según sostuvo, empeoró en los últimos años.
El camino bloqueado aguantó 48 horas Sobre la medida de bloquear los caminos, el productor afirmó que para los afectados la medida municipal “es una tomada de pelo. Absolutamente desmentimos que lo hayamos pedido”, afirmó.
La controversia se suma a las críticas de la Sociedad Rural de Olavarría, que cuestionó la medida y reclamó acciones concretas de prevención y seguridad.
El intendente de Olavarría, Maximiliano Wesner
A través de un comunicado, la entidad expresó su preocupación por los hechos de las últimas semanas y cuestionó que la respuesta municipal consista en colocar obstáculos en caminos aledaños para dificultar la circulación.
“Resulta inadmisible que, frente al aumento de estos hechos, la respuesta sea la colocación de montículos de tierra en caminos aledaños para dificultar la circulación de quienes cometen estos delitos, en lugar de implementar medidas efectivas de prevención y seguridad”, sostuvo la entidad.
La institución advirtió que los episodios no representan solamente pérdidas económicas, sino que también provocan indignación, impotencia y una profunda sensación de desprotección entre quienes trabajan en sus establecimientos
Además, apuntó contra la “falta de reuniones del Consejo de Seguridad” y reclamó retomar el trabajo conjunto entre las autoridades municipales, las fuerzas de seguridad, la Justicia y las instituciones del sector.
“La seguridad rural requiere prevención, coordinación y acciones concretas. Los productores necesitan respuestas, no soluciones improvisadas”, concluyó la Rural.
Para Mancusi, los hechos de inseguridad rural dejaron de ser episodios aislados. “Todo empeoró en los últimos años. Ya son matanzas y no han recuperado un kilo de carne”, sostuvo, al referirse a los animales robados o faenados sin que los damnificados hayan podido recuperar lo perdido.
Uno de los episodios más graves fue el que sufrió un productor que perdió alrededor de 33 animales en dos hechos consecutivos. Según se informó, las pérdidas económicas fueron estimadas en unos 40 millones de pesos. El caso incluyó el robo de terneros y la matanza de otros ejemplares, algunos de los cuales fueron encontrados degollados, baleados o mutilados.
En las últimas horas, los afectados sufrieron la destrucción de más de 2.000 metros de alambrados, además de los cercos eléctricos. “Eso es todo maldad. Imaginate el tiempo que se tomaron”, lamentó al describir los destrozos.

Los daños se suman a los ataques contra cámaras de seguridad que los productores habían instalado para proteger sus establecimientos. Algunos de esos dispositivos fueron atacados a balazos, según las denuncias difundidas en los últimos días.
Abigeatos en Olavarría
Frente a la continuidad de los hechos, Alberto Mancusi detalló cuáles son las medidas que los damnificados consideran necesarias para mejorar la seguridad en la zona. “Lo que pedimos es un móvil apostado, iluminación, cámaras”, enumeró.
El reclamo apunta a reforzar la prevención mediante presencia policial y herramientas de vigilancia, en un sector donde los productores denuncian reiterados ingresos a sus establecimientos y daños que afectan tanto al ganado como a la infraestructura de los campos.
El damnificado también advirtió sobre otro riesgo con la llegada de las temperaturas más altas: los incendios intencionales. “Ahora que viene el calor, para perjudicarnos de todo prenden fuego”, sostuvo.
Con el montículo ya roto y nuevas denuncias por daños, la discusión sobre cómo prevenir el abigeato en Olavarría sigue en aumento y genera cada vez más preocupación en los productores.