28/10/2026 - Edición Nº1359

Cultura


De la TV al pop

Laura Tuny: de Etelvina en Señorita Maestra a encontrar su propia voz en el pop

28/10/2026 | La recordada Etelvina de Señorita Maestra repasó su carrera, habló de la maternidad y presentó “Volvieron las mariposas”, su nueva canción.



Para quienes crecieron mirando Señorita Maestra, su cara sigue asociada a Etelvina, la alumna capaz de alterar la convivencia de todo el grado. Pero Laura Tuny tiene muchas otras historias para contar: las de una niña que llegó a la televisión acompañando a su papá, una actriz que aprendió a transitar la popularidad y una cantante que encontró en sus propias canciones una manera de decir quién es.

En su paso por El Living de NewsDigitales, la artista reconstruyó ese recorrido y presentó “Volvieron las mariposas”, una canción que combina cumbia y pop para hablar de la posibilidad de enamorarse otra vez. La charla también permitió conocer cómo sostuvo su vocación, qué cambió con la maternidad y por qué sigue buscando nuevos desafíos después de una vida vinculada al espectáculo.

“Yo siempre digo que no lo elegí yo, como que me eligió a mí la carrera”, expresó. Una frase que resume un comienzo casi inesperado, aunque acompañado por un deseo que nunca dejó de reconocer como propio.

Antes de Etelvina: un papá cardiólogo y los primeros pasos en televisión

El primer contacto de Tuny con las cámaras ocurrió a los seis años. Su padre era cardiólogo y participaba de La salud de nuestros hijos, el programa de Mario Socolinsky. Ella lo acompañaba y colaboraba en las demostraciones: le tomaban la presión o le hacían un electrocardiograma para explicar los procedimientos.

En aquellos estudios de Canal 9 también se realizaba Cantaniño. La posibilidad de hacer una prueba de canto abrió otro camino y convirtió aquellas visitas familiares en el inicio de una carrera.

Laura Tuny como Etelvina, la inolvidable villana de Señorita Maestra.

Después llegó la selección para Señorita Maestra y un personaje que todavía despierta recuerdos entre quienes seguían la ficción. Para Laura, sin embargo, aquella exposición tuvo un sostén decisivo: el acompañamiento de su familia y la posibilidad de entender que la popularidad pertenecía al trabajo, sin confundirla con su identidad.

“Yo estaba contenta haciendo lo que hacía y tenía el apoyo absoluto de mi familia”, recordó.

La villana de Señorita Maestra que, al terminar de grabar, volvía a jugar

Altanera y cruel con sus compañeros, Etelvina quedó entre los personajes más recordados de la ficción infantil. Interpretarla, contó Tuny, era una experiencia muy distinta de la que podían imaginar los espectadores.

“Yo entendía muy bien que era un personaje. Cuando se terminaba de grabar jugábamos todos juntos al elástico, hacíamos ruido, pintábamos”, relató.

Detrás de los conflictos del aula televisiva había chicos que compartían juegos, esperas y jornadas de trabajo. “Nos comportábamos como niños con otras responsabilidades”, explicó sobre aquella convivencia entre la infancia y un esquema profesional de horarios y grabaciones.

Laura Tuny recordó su paso por Señorita Maestra y el cariño que todavía despierta Etelvina.

En su caso, pudo continuar con la escuela: estudiaba por la mañana, grababa por la tarde y participaba de giras o funciones durante los fines de semana. El éxito exigía organización, pero también adultos que la ayudaran a mantener los pies en la tierra.

Ese aprendizaje le sirvió cuando llegaron otros personajes, sin la repercusión extraordinaria de Etelvina. Entender que cada papel tenía un comienzo y un final le permitió seguir trabajando sin exigirle a cada proyecto que repitiera el fenómeno anterior.

Su recorrido incluyó ciclos como Clave de sol, Alta comedia, Los Benvenutto, Poné a Francella y El sodero de mi vida, entre otros: una trayectoria que atravesó distintas etapas y formatos de la televisión argentina.

De la actuación a la música: escribir lo que quería decir

La danza también tuvo su lugar. Tuny estudió diferentes disciplinas, se acercó a los ritmos latinoamericanos y llegó a dar clases y participar de espectáculos de baile. Esa curiosidad fue parte de una búsqueda más amplia.

“Siempre digo que yo soy artista en todas las facetas que pueda y uno va explorando esas facetas durante el tiempo”, sostuvo.

La actriz y cantante habló de la maternidad y de su búsqueda de una voz propia.

La música, presente desde Cantaniño, adquirió otra dimensión cuando empezó a escribir. Ya no se trataba de interpretar solamente las palabras de un personaje: quería encontrar las suyas.

“Yo no quería cantar canciones de otros. Quería escribir mis propias canciones”, explicó.

En 2004 lanzó su primer álbum, Mi sello en tu piel, con una mezcla de pop, ritmos latinos y hip hop. Más adelante llegaron Mi causa, en 2008, y Lo nuestro, en 2016. Su recorrido también incluyó trabajos para producciones audiovisuales internacionales y composición de canciones infantiles.

En la entrevista recordó sus experiencias en México y Los Ángeles. Vivir lejos de su familia supuso dificultades cotidianas y momentos de soledad, pero también le permitió conocer otras formas de trabajar y ampliar las referencias que después llevó a sus canciones.

Esa apertura sigue presente en su manera de componer. El pop funciona como punto de partida para probar combinaciones con sonidos tropicales y otros géneros. También participa de las decisiones sobre la imagen y los videos: quiere reconocerse en cada proyecto que presenta.

“Yo soy la que pongo mi cara, mi cuerpo, mi imagen, mi voz”, explicó. Por eso, necesita estar convencida de lo que ofrece.

La maternidad, una pausa y las preguntas para volver

Otro momento importante de la conversación fue el dedicado a su hija. La maternidad modificó sus prioridades y la llevó a hacer una pausa, antes de retomar la música con nuevas preguntas.

“¿Qué quiero hacer como artista? ¿Qué quiero comunicar?”, recordó que se planteó al preparar su regreso.

De ese proceso surgió “Darlo todo”, una canción que acompañó una etapa de búsqueda personal y artística. Volver no consistía únicamente en recuperar una actividad: también implicaba encontrar un lenguaje que representara a la mujer en la que se había convertido.

Sobre su hija, expresó: “Es el más dulce regalo de la vida que la vida me dio”. Contó que también disfruta de las actividades artísticas, aunque prefiere que pueda elegir su propio camino.

La experiencia le enseñó que la vocación necesita constancia, pero que el esfuerzo no siempre alcanza por sí solo. “Hay que estar trabajando y hay que tener suerte”, reconoció al hablar de una profesión que describió como una montaña rusa.

Hoy su hija empieza a descubrirla como cantante, además de verla como mamá. Los videos de Etelvina todavía no le despiertan el mismo interés que a los adultos que la reconocen desde aquella época, contó entre risas.

“Volvieron las mariposas”: enamorarse sin esperar que alguien venga a salvarte

Su presente está marcado por “Volvieron las mariposas”, una cumbia pop compuesta junto con Yadam González, también responsable de la producción. El lanzamiento cuenta con un videoclip dirigido por Mariano Dawidson.

Con “Volvieron las mariposas”, Laura Tuny celebra la posibilidad de enamorarse otra vez.

En El Living de NewsDigitales, Laura explicó que quiso abordar el amor desde un lugar optimista: una persona puede estar bien con su vida y, aun así, sorprenderse con la llegada de un nuevo vínculo.

“Volver a enamorarse para mejorar la vida, no para que te vengan a salvar ni que te vengan a sanar”, definió.

La canción recupera esa sensación habitualmente asociada con la adolescencia, pero sin encerrarla en una edad. Su intención es transmitir que todavía pueden aparecer emociones inesperadas.

“Estoy pasando una etapa muy positiva y además soy muy optimista”, afirmó. Los mensajes de quienes encuentran alegría en su música le devuelven algo de aquello que busca al escribir.

Su propia voz y una manera de seguir

La conversación también incluyó su mirada sobre la transformación de la televisión y el crecimiento de las plataformas. Tuny habló con afecto del medio en el que se formó y expresó su deseo de que las nuevas producciones aprovechen el talento de actores, técnicos y productores argentinos.

Con las redes sociales mantiene una relación más cautelosa. Entiende su importancia para difundir canciones y comunicarse con el público, pero prefiere elegir qué comparte: “No me gusta que sepan todo de mí. Me gusta que sepan lo que yo quiero que sepan”.

Esa decisión también atraviesa su presente artístico. Después de haber interpretado personajes escritos por otros, disfruta de encontrar una voz propia y convertirla en música.

“Lo más lindo sería para mí poder formar parte de la vida de la gente a través de mis canciones”, expresó.

Para muchos, Laura Tuny ya forma parte de un recuerdo de infancia. Ahora busca acompañar otras historias: las de quienes vuelven a enamorarse, se permiten empezar de nuevo o encuentran en una canción las palabras que necesitaban escuchar.

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