por Redacción NewsDigitales
Una infracción que parecía menor terminó por descubrir un presunto cargamento de droga en el barrio porteño de Boedo. Lo que comenzó como un intento de identificar a los ocupantes de un BMW por llevar la patente trasera ilegible derivó en una persecución a gran velocidad, un choque y el secuestro de más de cuatro kilos de cocaína. Dos hermanos fueron detenidos y ahora deberán permanecer en prisión preventiva mientras avanza la investigación judicial.
El procedimiento se inició cuando efectivos de la Policía de la Ciudad que realizaban tareas de prevención observaron el vehículo, en el que viajaban tres hombres. Los agentes intentaron detener su marcha para identificar a los ocupantes, pero el conductor aceleró y escapó por la avenida Boedo.
La persecución continuó hasta la avenida San Juan, donde el BMW dobló en dirección sur. Al llegar a la intersección con la calle Maza, el conductor cruzó un semáforo en rojo y chocó contra un automóvil particular que circulaba correctamente.
El impacto provocó que perdiera el control del vehículo, que terminó colisionando contra un contenedor de residuos.

Sin embargo, el accidente no puso fin al intento de fuga. Uno de los tres ocupantes consiguió escapar corriendo, mientras que los otros dos fueron interceptados por los policías.
En medio del procedimiento, uno de los sospechosos intentó desprenderse de una bolsa de tela y la arrojó hacia la vereda. La maniobra fue advertida por los efectivos, que recuperaron el objeto y descubrieron que contenía tres ladrillos compactos y otra bolsa con una sustancia que resultó ser cocaína.
El cargamento tenía un peso total de 4,260 kilos, según informó el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires.
A partir del hallazgo tomó intervención la Unidad de Flagrancia Oeste, que dispuso la detención de los dos sospechosos. Posteriormente se estableció que eran hermanos y ambos quedaron imputados por el delito de comercio de estupefacientes, previsto en la Ley 23.737.
La investigación quedó bajo la intervención del auxiliar fiscal Sebastián Corral Galvano, quien impulsó el pedido de prisión preventiva al considerar que existían riesgos procesales que justificaban mantener detenidos a los acusados.