El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires completó la renovación integral del sistema de iluminación decorativa del Planetario Galileo Galilei, uno de los símbolos más emblemáticos del paisaje urbano porteño ubicado en los Bosques de Palermo.
La intervención comprendió el reemplazo a mano de 390 luminarias –360 están distribuidas en la cúpula, mientras que las 30 restantes, se encuentran en las bases de apoyo–, por nuevos dispositivos de tecnología RGBW, sigla que en inglés refiere a los colores rojo, verde, azul y blanco.

Según explicaron desde el Palacio Lezama a este portal, se trata de luces son interactivas, capaces de programar y reproducir de forma remota distintos efectos lumínicos y dinámicos, como las diferentes fases de la luna sobre su estructura semiesférica. Para concretar los trabajos de recambio, una cuadrilla de operarios debió trepar al techo del edificio inaugurado hace casi seis décadas para sustituir individualmente los proyectores desgastados por el paso del tiempo.
La incorporación de este tipo de tecnología de telegestión no solo resuelve el deterioro cromático y la pérdida de potencia del sistema anterior, sino que permite graduar tonos, intensidades y movimientos combinando canales de color rojo, verde, azul y blanco para crear cientos de miles de tonalidades según cada ocasión.
"El Planetario es uno de los íconos más reconocibles de la Ciudad. Renovamos su iluminación decorativa, que había sufrido desgaste en los últimos años, e incorporamos mejor tecnología para que siga siendo protagonista del paisaje nocturno porteño", dijo Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público.

La puesta en valor del Planetario se enmarca dentro del plan estratégico que lleva adelante el Ministerio de Espacio Público de la Ciudad para iluminar 85 edificios y estructuras históricas en diversos barrios.
La iniciativa persigue un doble propósito: realzar el patrimonio arquitectónico y la identidad nocturna porteña, al tiempo que se refuerzan las condiciones de visibilidad y seguridad en el entorno urbano. Este programa se estructura en dos ejes principales. El primero busca consolidar corredores visuales continuos en el Casco Histórico sobre avenidas como De Mayo y la peatonal Florida.
El segundo eje abarca intervenciones en puntos neurálgicos de los barrios, que incluyen desde las facultades de la UBA, el Cabildo y la Catedral Metropolitana, hasta el frente de 37 iglesias y basílicas emblemáticas, garantizando que cada comuna cuente con un ícono destacado en su nocturnidad.