29/10/2026 - Edición Nº1360

Política

Malestar tributario

Ni patentes ni Ingresos Brutos: el impuesto que los porteños quieren eliminar primero

29/10/2026 | Una encuesta revela qué tributos generan más rechazo y por qué crece la desconfianza ante las rebajas anunciadas.


por Redacción NewsDigitales


Los impuestos y las tasas que se pagan en la Ciudad de Buenos Aires vuelven a ocupar un lugar central en las preocupaciones de los vecinos. Sin embargo, no todos generan el mismo nivel de rechazo y una nueva encuesta permite identificar cuáles son las principales demandas de alivio fiscal, en un escenario atravesado por el escepticismo frente a las decisiones del Gobierno porteño.

El relevamiento de DC Consultores, realizado entre el 22 y el 26 de octubre sobre 1.360 casos, expone una particularidad: mientras la discusión política suele concentrarse en los grandes impuestos, los porteños consultados ponen el foco en obligaciones que impactan directamente sobre su economía cotidiana.

Y el resultado deja una señal concreta: El ABL encabeza el ranking de los tributos que los porteños quieren eliminar

Ante la pregunta sobre cuál sería la primera boleta que eliminarían si tuvieran la posibilidad de elegir una sola, el 34,9% de los encuestados señaló al Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL).

El tributo vinculado a los inmuebles quedó así en el primer lugar de las preferencias, por encima de otras obligaciones fiscales que también forman parte de los gastos habituales de los vecinos.

Más atrás se ubicaron Ingresos Brutos, con el 19%; las patentes automotoras, con el 12,3%; y el estacionamiento medido, con el 6,2%.

El dato resulta especialmente relevante porque las preocupaciones están directamente relacionadas con la vida cotidiana en la Ciudad: desde los gastos asociados a la vivienda hasta los costos que enfrentan quienes circulan en automóvil.

La opinión frente a las rebajas impositivas

Pero el relevamiento no se limita a identificar cuáles son los tributos que generan mayor rechazo. También indaga sobre la credibilidad de las políticas fiscales del Gobierno porteño.

Y allí aparece uno de los resultados más significativos. Cuando se les preguntó qué piensan al escuchar que la Ciudad va a bajar un impuesto, el 33,6% respondió que se trata de una decisión vinculada con el año electoral y que posteriormente se recuperará lo resignado.

Otro 22,4% considera que las reducciones se compensan mediante aumentos en otros conceptos, como multas, estacionamiento o tasas.

A su vez, el 13,9% cree que las rebajas benefician solamente a determinados sectores y que no tendrán un impacto directo sobre su economía.

En contrapartida, el 30,1% expresó una mirada favorable y manifestó su expectativa de que la reducción llegue efectivamente a su bolsillo.

De esta manera, el 69,9% de los consultados eligió alguna de las tres respuestas que expresan desconfianza o escepticismo frente a los anuncios de alivio fiscal.

El resultado no permite determinar si esas percepciones se corresponden con las políticas efectivamente implementadas, pero sí refleja un desafío para la gestión: convencer a los contribuyentes de que las rebajas anunciadas pueden traducirse en un beneficio concreto y sostenido.

¿De dónde debería salir la plata para bajar impuestos?

La encuesta también incorpora una pregunta que permite profundizar el debate: si el Gobierno porteño decidiera reducir impuestos durante 2027, ¿qué gastos debería recortar primero? La respuesta mayoritaria apunta directamente a la estructura estatal.

El 42,3% considera que la primera partida que debería reducirse es la publicidad oficial, mientras que otro 31,6% propone disminuir las direcciones y áreas que integran la estructura política de la Ciudad. En conjunto, ambas opciones concentran el 73,9% de las preferencias.

Por su parte, el 14,7% sostiene que los recursos deberían obtenerse de otras fuentes, sin necesidad de aplicar esos recortes, mientras que el 11,4% señala las actividades de arte y cultura que actualmente se ofrecen de manera gratuita o a bajo costo.

Los resultados permiten identificar una preferencia clara entre los encuestados: antes que avanzar sobre determinadas prestaciones culturales, una amplia mayoría prioriza reducir los gastos vinculados con la comunicación gubernamental y la estructura política.

De todos modos, el relevamiento no determina cuánto dinero podría ahorrarse mediante esas medidas ni si resultaría suficiente para financiar una reducción de impuestos.

Un desafío de cara a 2027

La encuesta muestra que una parte importante de los vecinos no solamente quiere pagar menos, sino que también reclama señales sobre cómo se administran los recursos públicos y sobre la efectividad de las rebajas anunciadas.

Para el Gobierno de la Ciudad, el desafío podría ser doble: responder a las demandas tributarias y demostrar que cualquier reducción tendrá consecuencias concretas sobre el bolsillo de los contribuyentes.

Porque, según los resultados del relevamiento, el problema no parece limitarse a cuánto pagan los porteños, sino también a cuánto confían en las decisiones de quienes administran sus impuestos.

 

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