30/10/2026 - Edición Nº1361

Política

Legislatura

Milo y una cruda foto que llegó al Senado de PBA: qué cambiaría en los baños

30/10/2026 | “Cambiar a mi hijo en el suelo de un baño público no es digno, ni higiénico, pero muchas veces es nuestra única opción”, aseguró la mamá de Milo.

Cambiar a un hijo en el piso de un baño público porque no hay un espacio adecuado para hacerlo.

Esa fue la situación que Carolina Grancela, mamá de Milo, expuso en julio de este año a través de una publicación en redes sociales que puso en primer plano una dificultad cotidiana para muchas familias de personas con discapacidad.

Meses después, ese reclamo comenzó a encontrar una respuesta legislativa: un proyecto para establecer la instalación obligatoria de espacios de higiene y cambio accesibles avanzó en el Senado bonaerense y busca garantizar condiciones de intimidad, seguridad y dignidad para jóvenes y adultos que necesitan asistencia.

La iniciativa, presentada por la senadora Amira Curi, fue aprobada por unanimidad en la Comisión de Igualdad Real de Trato y Oportunidades y de Discapacidad. La propuesta apunta a establecimientos de uso público, tanto estatales como privados, y a locales comerciales con afluencia masiva de personas.

El objetivo es cubrir una necesidad que los sanitarios accesibles tradicionales no siempre resuelven: contar con una superficie adecuada para higienizar o cambiar a una persona que no puede hacerlo de manera autónoma.

El reclamo de la mamá de Milo que expuso una barrera para la inclusión

En julio, Carolina Grancela decidió compartir una experiencia personal que, según explicó, le costó exponer públicamente. En las imágenes que publicó mostró las dificultades que enfrenta cuando necesita cambiar a su hijo fuera de casa y no encuentra instalaciones preparadas para hacerlo.

“Cambiar a mi hijo en el suelo de un baño público no es digno, ni higiénico, pero muchas veces es nuestra única opción”, escribió. Su testimonio puso el foco en una limitación que suele quedar fuera de las discusiones sobre accesibilidad: los cambiadores instalados en espacios públicos están pensados principalmente para bebés, pero no contemplan las necesidades de adolescentes, jóvenes y adultos que requieren asistencia para su higiene.

“Mi hijo creció, pero sus necesidades de cuidado siguen siendo las mismas”, planteó Grancela en la publicación. Y agregó: “La verdadera inclusión es garantizar la dignidad de todas las personas en cada espacio cotidiano”.

La mamá de Milo también aclaró que su intención no era despertar lástima, sino impulsar cambios concretos. “No busco lástima, busco empatía y cambios reales”, expresó. Su reclamo apuntó a una cuestión central: el derecho a la intimidad y a la higiene no debería depender de la edad ni de las características físicas de una persona.

Qué propone el proyecto que avanzó en el Senado bonaerense

El proyecto de Curi establece la obligatoriedad de instalar espacios de higiene y cambio accesibles para jóvenes y adultos con discapacidades severas o profundas, así como para quienes necesiten asistencia para realizar esas actividades.

La propuesta comprende establecimientos de uso público, independientemente de que sean de propiedad estatal o privada, además de locales y espacios comerciales con afluencia masiva de personas. Las condiciones específicas de aplicación deberán definirse mediante la reglamentación.

Uno de los puntos centrales es que estos espacios deberán ser independientes de los sanitarios de hombres y mujeres y tener carácter mixto. De esa manera, podrán ser utilizados por cualquier persona que los necesite, sin que el género del usuario o de quien lo acompaña se convierta en una dificultad adicional.

El texto también fija requisitos mínimos de infraestructura y equipamiento:

  • Una puerta de entrada de al menos 80 centímetros de ancho.
  • Una camilla de un mínimo de 1,80 metros de largo por 0,70 metros de ancho, con altura regulable y elementos de apoyo y seguridad.
  • La posibilidad de instalar una camilla rebatible contra la pared cuando el espacio disponible sea limitado.
  • Un rollo de papel ancho para cubrir la superficie y un recipiente para residuos sanitarios.
  • Espacio suficiente para que una silla de ruedas estándar pueda girar 360 grados y para que la persona encargada de brindar asistencia pueda desenvolverse.
  • Señalización adecuada para identificar el lugar.

La intención es que las personas que requieren asistencia puedan ser higienizadas o cambiadas en un entorno preparado para esa tarea, sin tener que recurrir al piso de un baño ni exponerse a situaciones que comprometan su seguridad o privacidad.

Por qué los baños accesibles actuales no alcanzan

Los fundamentos del proyecto señalan que la normativa vigente en la provincia, incluida la Ley 10.592 y su reglamentación, contempla requisitos para los sanitarios accesibles, como dimensiones adecuadas, espacio de circulación para sillas de ruedas, barrales de apoyo, lavatorios adaptados y sistemas de alarma.

Sin embargo, esas condiciones no resuelven necesariamente las necesidades de quienes deben ser asistidos para cambiarse o higienizarse. En determinados casos, la persona necesita ser trasladada desde su silla de ruedas hasta una superficie horizontal y estable, con espacio suficiente para que otra persona pueda ayudarla.

La ausencia de instalaciones específicas puede convertir una salida cotidiana en un problema logístico y sanitario. También puede limitar la posibilidad de permanecer durante períodos prolongados fuera del hogar, participar de actividades recreativas, culturales o sociales y utilizar espacios públicos en condiciones de igualdad.

Por eso, el proyecto plantea que la accesibilidad no debe limitarse a permitir el ingreso a un establecimiento. También debe contemplar las condiciones necesarias para permanecer allí y participar de la vida comunitaria.

Qué plazos establece y qué pasará con los establecimientos

La iniciativa fija obligaciones diferenciadas según las características de los edificios. Los establecimientos nuevos y aquellos que atraviesen ampliaciones o remodelaciones importantes deberán incorporar los espacios de higiene y cambio accesibles de acuerdo con las condiciones que establezca la reglamentación.

En el caso de los establecimientos que ya estén habilitados antes de la entrada en vigencia de la ley, el proyecto establece un plazo de 18 meses desde su promulgación para adecuarse a los requisitos.

Además, contempla la aplicación de sanciones pecuniarias o administrativas ante eventuales incumplimientos. La autoridad de aplicación deberá determinar esas penalidades y el Poder Ejecutivo tendrá 90 días desde la promulgación para reglamentar la norma.

El texto también establece que el Poder Ejecutivo Nacional determinará la autoridad de aplicación, aunque la iniciativa se refiere a establecimientos ubicados en la provincia de Buenos Aires. Ese punto deberá ser considerado durante el tratamiento legislativo y la eventual reglamentación.

La historia de Milo y la campaña para viajar a la India

El reclamo de Carolina Grancela se vincula con una historia familiar que también movilizó a vecinos y colaboradores. Milo tiene siete años, es de Chascomús, nació prematuro y tiene parálisis cerebral. Su familia impulsa la campaña solidaria “Volemos con Milo” para que pueda viajar a Bangalore, India, a fines de enero de 2027.

Allí está prevista la segunda etapa de un tratamiento neurológico especializado mediante tecnología Cytotron. Según la información difundida por la familia, el costo del tratamiento ya está cubierto, pero todavía necesitan reunir fondos para los pasajes de avión, la alimentación y los 35 días de estadía que demanda el protocolo médico.

Mientras continúa esa campaña, el testimonio de su mamá abrió otra discusión: las barreras que enfrentan las personas con discapacidad y quienes las cuidan para desarrollar actividades tan básicas como salir de casa, permanecer en un comercio o disfrutar de una jornada recreativa.