La mayor parte de nueve kilómetros de zanjas ya estaba excavada cuando la filial local del gigante tecnológico informó los trabajos a las autoridades. En Muhos, al norte del país, los análisis del agua también mostraron señales de acidificación. Son dos de los indicios que colocaron la expansión de la inteligencia artificial bajo una vigilancia ambiental mucho más estricta.
La Policía de Oulu abrió este jueves 29 de octubre una investigación penal por presunto daño ambiental sobre las tareas realizadas por Tuike Finland, subsidiaria de Google. Recibió cinco pedidos de investigación, que serán examinados en un mismo expediente. Los agentes señalaron posibles deficiencias en los drenajes y el manejo del agua, aunque todavía no determinaron responsabilidades penales ni establecieron que exista un delito probado.
La compañía presentó el 18 de septiembre una comunicación para ejecutar unos nueve kilómetros de canales de drenaje, pero la mayor parte ya estaba construida. El organismo supervisor sostiene que el aviso debía realizarse al menos 60 días antes de comenzar. En paralelo, unas 330 hectáreas de bosque habían sido despejadas en Muhos, donde también se retiró suelo superficial y se abrieron caminos.

El problema no termina en los árboles. El terreno contiene formaciones de esquisto negro que, al quedar expuestas al oxígeno por las excavaciones, pueden aumentar la acidez del agua y liberar metales. Los controles entregados por la propia empresa registraron cambios compatibles con ese proceso. La autoridad considera insuficientes las medidas propuestas y exige un permiso específico para las zanjas. Todavía no se ha confirmado una contaminación generalizada de los cursos de agua cercanos.
La intervención oficial había comenzado antes de la causa penal. El 6 de octubre se ordenó detener las tareas que alteraran el ambiente en Muhos y en otro proyecto de Kajaani-Otanmäki, ambos con evaluaciones ambientales incompletas. Tuike Finland confirmó el 14 de octubre que había suspendido esos trabajos. La medida impide nuevas talas y excavaciones, pero permite estudios y actividades menores que puedan revertirse fácilmente.

Google sostuvo que actuó de buena fe, de acuerdo con su interpretación de los permisos necesarios, y admitió que no había cumplido sus propios estándares. También anunció planes de reforestación sobre 130 hectáreas en Muhos. Por separado, los inspectores pidieron comprobar el estado de un sitio de reproducción y descanso de una especie de rana protegida. La investigación penal anunciada se concentra en Muhos y podría extenderse hasta 2027.
La magnitud económica explica la atención que recibe el caso. Google anunció una inversión de 13.000 millones de euros en centros de datos, electricidad y otras instalaciones finlandesas para 2027 y 2028. La compañía calcula que las obras respaldarán más de 37.000 empleos durante esa etapa. Su expansión busca sostener servicios como Gemini, el buscador y Maps, en un país atractivo por su clima frío y su suministro eléctrico de bajas emisiones.

El primer ministro Petteri Orpo defiende el proyecto como una oportunidad económica, mientras crece la discusión sobre el consumo eléctrico, los precios de la energía y el impacto local de las obras. El próximo 5 de noviembre, Tuike Finland deberá presentar un nuevo plan de gestión del agua con vigilancia independiente y medidas frente a lluvias intensas y deshielos. Si no cumple, puede enfrentar medidas administrativas respaldadas por multas coercitivas. La Policía prevé informar avances en diciembre y concluir sus pesquisas durante 2027.