Una persona murió, siete resultaron heridas y una continúa en estado crítico tras el tiroteo del 23 de octubre en Trappes y La Verrière, cerca de París. Entre los afectados hay una niña de 11 años. El caso abrió un debate nacional sobre violencia racista y responsabilidad de los discursos políticos.
El fiscal antiterrorista Olivier Christen informó este jueves que Kévin T., de 39 años, reconoció la premeditación y la selección de personas que identificaba como musulmanas, africanas o norteafricanas. El detenido eligió Trappes por considerarla un enclave islamista. La víctima mortal fue Pengo Bossio Wangi, un francés de 26 años de origen congoleño.

Según la reconstrucción judicial, desde septiembre el sospechoso había adquirido accesorios para armas y, antes del ataque, eliminó sus perfiles digitales. Los investigadores encontraron un ejemplar de Mi lucha, de Adolf Hitler, y adhesivos con referencias a Agrupación Nacional. El hombre aseguró no pertenecer ni simpatizar con ningún partido. Esos hallazgos no demuestran una vinculación orgánica de esa fuerza con el crimen.
La Fiscalía abrió una investigación por asesinato y tentativas de asesinato vinculados con una posible finalidad terrorista, agravados por el origen o la religión real o supuesta de las víctimas. Solicitó la prisión preventiva del sospechoso y el expediente quedará en manos de tres jueces antiterroristas. Aunque reconoció haber planificado los hechos, negó una intención terrorista.
En una entrevista difundida el miércoles, Emmanuel Macron denunció un “racismo de ambiente” y acusó a Agrupación Nacional y a sectores cercanos de normalizar expresiones discriminatorias. También cuestionó a La Francia Insumisa, de izquierda, por lo que considera una creciente tolerancia hacia el antisemitismo. Sus acusaciones políticas no implican una responsabilidad penal demostrada en el tiroteo.
Agrupación Nacional rechazó los señalamientos. Su diputado Jean-Philippe Tanguy sostuvo que el odio se extendió durante la presidencia de Macron. El oficialismo también enfrenta críticas por utilizar expresiones asociadas a la extrema derecha y por los dichos de la ministra Aurore Bergé, quien defendió discutir públicamente la teoría conspirativa del “gran reemplazo”, que presenta falsamente la inmigración como sustitución deliberada de la población europea.
Après un attentat terroriste raciste, la dignité, l’unité républicaine et la cohésion nationale devraient nous rassembler, pour pleurer les victimes, respecter le deuil des familles et faire preuve de compassion et de fraternité. Cela n’empêche ni le débat démocratique ni aux oppositions de demander des comptes au Gouvernement. Au lieu de cela, l’ambiance de ces questions au Gouvernement fut profondément nauséabonde. Tout sent la campagne présidentielle, matin, midi et soir. Tout sent la récupération politicienne. Ce spectacle marque une forme d’indignité. Quelles que soient nos sensibilités politiques, j’en appelle à un sursaut. À faire corps, à faire bloc et à ne rien lâcher. À être debout pour la République.
— Sébastien Lecornu (@SebLecornu) October 27, 2026
Francia registró más de 16.400 infracciones racistas, xenófobas o antirreligiosas en 2025. Entre ellas hubo 9.700 crímenes y delitos, un 5% más que en 2024. Una encuesta oficial sobre hechos de 2023 indicó que solo el 3,5% de las personas afectadas presentó denuncia. Las cifras dimensionan el problema, pero no prueban que un partido haya provocado determinado crimen.
Tras las movilizaciones en memoria de Wangi, el Gobierno anunció un homenaje nacional encabezado por el primer ministro Sébastien Lecornu. Ahora los magistrados deberán esclarecer las responsabilidades penales y determinar si corresponde la calificación terrorista, mientras la disputa por el racismo se instala en el debate previo a las elecciones presidenciales de 2027.