31/10/2026 - Edición Nº1362

Política

Córdoba

"Había miedo": de un asado con amigos a vender carne las 24 horas, la historia de Dotería

31/10/2026 | Gabriel reconoce que tenían dudas e incertidumbre por innovar completamente: "Era cuestión de mentalidad, de foco, de fe, de confiar". Cómo funciona la máquina.

Gabriel y Maximiliano son amigos desde la secundaria y comparten una costumbre tan argentina como la idea que terminó convirtiéndose en un negocio: juntarse a comer un asado.

Pero una tarde, mientras compraban carne para reunirse alrededor de la parrilla, se hicieron una pregunta que cambiaría sus planes. ¿Por qué no automatizar la compra de los cortes y permitir que cualquier persona pudiera conseguirlos a cualquier hora?

Así nació Dotería, un emprendimiento de Córdoba que apuesta por una máquina expendedora refrigerada para vender carne envasada al vacío durante las 24 horas.

Con 26 y 27 años, respectivamente, los dos amigos pusieron en marcha un proyecto que combina tecnología, venta de alimentos y una necesidad cotidiana.

La primera máquina funciona en Villa Warcalde, en un minimercado ubicado sobre una calle de acceso a varios barrios privados.

De un asado entre amigos a una idea de negocio

La historia comenzó en junio de 2025, cuando Gabriel y Maximiliano fueron a comprar carne envasada al vacío. En lugar de elegir los cortes en una carnicería tradicional, los encontraron en una heladera, seleccionaron lo que querían y pagaron en la caja.

La escena le llamó la atención a Gabriel, que hasta ese momento estaba acostumbrado a comprar carne de otra manera. Ya dentro del auto, compartió con su amigo una ocurrencia que parecía sencilla, pero que terminaría dando origen a la empresa.

“Le dije: ‘¿Viste cómo compramos? Estaría bueno automatizarlo. Me imagino una máquina expendedora o algo así’”, recordó en diálogo con NewsDigitales.

Maximiliano ya tenía una referencia que ayudó a darle forma a la propuesta: durante un viaje a Italia había conocido de cerca el funcionamiento de las máquinas expendedoras y le gustaba utilizarlas. La idea quedó dando vueltas hasta que, al día siguiente, volvió a comunicarse con Gabriel: “Me dijo: ‘Che, amigo, tuviste una muy buena idea. Juntémonos y veamos la forma de hacerlo acá’”.

Aunque ambos tenían experiencia en ventas, no se trataba simplemente de instalar una máquina y llenarla de productos. Primero debían encontrar el equipo adecuado, resolver la refrigeración, definir una marca, conseguir proveedores y elegir una ubicación que tuviera sentido para el público al que querían llegar.

El problema cotidiano que Dotería busca resolver

La propuesta nació de una dificultad que los dos conocían por experiencia propia: las ganas de hacer un asado no siempre coinciden con los horarios comerciales.

“Nos pasaba que se acercaba la hora, faltaba alguien o había que organizarse con tiempo para ir a la carnicería. Si llegabas a último momento, no conseguías buenos cortes”, explica Gabriel.

La situación podía ser todavía más complicada cuando surgía un plan improvisado. Un domingo al mediodía, por ejemplo, encontrar una carnicería abierta podía resultar difícil. Lo mismo ocurría con quienes querían organizar una comida un martes a las diez de la noche, cuando buena parte de los comercios ya había cerrado.

“Siempre apuntamos a solucionar ese problema. Queríamos ofrecer un servicio automatizado, disponible las 24 horas, para que la gente pudiera comprar los cortes cuando los necesitara”, resumió Gabriel.

La idea también respondía a una motivación personal: “Nos gustó mucho poder solucionar algo, aportar valor. Creo que ese fue el motor para llevar adelante un proyecto lleno de incertidumbres, dudas y miedos sobre si iba a funcionar o no”.

Villa Warcalde, Córdoba

La máquina, la marca y la búsqueda de proveedores

Una de las primeras decisiones fue encontrar una máquina capaz de conservar la carne refrigerada. Los equipos más habituales, destinados a snacks y golosinas, no servían para el objetivo que tenían en mente.

“Desde el principio sabíamos que el diferencial iba a ser la máquina expendedora”, contó Gabriel.

Después de investigar distintas alternativas, encontraron una empresa en Argentina que podía conseguir el equipo que necesitaban. La máquina se importó desde China, por lo que tuvieron que esperar mientras avanzaban con otras tareas del emprendimiento.

En paralelo, trabajaron en la identidad comercial de Dotería. Contrataron a un estudio de diseño de Córdoba para desarrollar el nombre, la imagen y la comunicación de la marca, un proceso que terminó de tomar forma en enero de 2026.

También debieron resolver un aspecto central: cómo conseguir carne con características uniformes para venderla a través de un equipo que no cuenta con una balanza para pesar cada corte.

La solución fue encontrar un proveedor capaz de estandarizar las piezas y entregarlas envasadas al vacío, con una presentación identificada con la marca Dotería.

Los cortes se comercializan por unidad y rondan el kilo, aunque pueden tener variaciones de entre 50 y 70 gramos. Según explicó Gabriel, la carne cuenta con trazabilidad y la máquina trabaja con temperaturas de entre 0 y 4 grados.

Cómo funciona la máquina expendedora de carne

El primer punto de venta de Dotería está en Villa Warcalde, en un minimercado cuyo dueño, Gustavo, aceptó incorporar la propuesta después de que los emprendedores le presentaran el proyecto.

El comercio abre de 8 a 24, pero la máquina permanece disponible durante todo el día. Así, los clientes pueden comprar carne incluso cuando el local está cerrado.

El funcionamiento es sencillo: la persona elige el producto, paga mediante un código QR y espera a que la máquina dispense el paquete. Después, puede llevarse la compra directamente a su casa.

La oferta incluye cortes para el asado y alternativas para las comidas cotidianas. Además de carne envasada al vacío, hay picadas armadas, bondiola, salame, charqui y quesos.

La ubicación tampoco fue casual. Antes de instalar el equipo, los socios analizaron distintas zonas residenciales y comercios que pudieran compartir el mismo público, como minimercados y tiendas especializadas en vinos, quesos y productos gourmet: “Nos preguntábamos dónde podíamos aportar más valor, dónde la gente iba a poder comprar tranquila, dónde la máquina estaría más segura y dónde estaba nuestro público ideal”.

Tras recibir respuestas negativas en varios lugares, encontraron una ubicación que consideraron adecuada: una calle de Villa Warcalde por la que circulan vecinos que entran y salen de distintos barrios privados.

El acuerdo con Gustavo establece que el dueño del minimercado recibe el 10% de la facturación mensual. Además, Dotería le reintegra el costo de la electricidad que consume el equipo.

Una facturación que crece, pero todavía sin punto de equilibrio

Dotería comenzó a operar en junio de 2026. Desde entonces, sus números mostraron una evolución gradual, aunque el negocio todavía no cubre todos sus costos.

Según los datos compartidos por Gabriel, la facturación fue de $480.000 durante el primer mes, subió a $600.000 en el segundo y alcanzó los $800.000 en el tercero. Después llegó a $900.000 y, en el último mes informado, llegó a $1 millón.

El crecimiento es una señal alentadora para los socios, pero todavía no representa una ganancia consolidada. “Aún no llegamos al punto de equilibrio. Estamos creciendo, la gente se está animando a esta nueva forma de comprar y ya tenemos clientes fijos que nos eligen”, señala.

Sin embargo, antes de avanzar con una expansión, los emprendedores quieren aprender de esta primera experiencia: “Esta máquina es nuestro laboratorio. Nos sirve para conocer el negocio y, a partir de ahí, crecer”.

Trabajos paralelos para volver a invertir en el emprendimiento

Mientras Dotería avanza, ninguno de los dos dejó de lado sus actividades laborales. Maximiliano continúa con la compra y venta de autos, un rubro en el que acumuló experiencia comercial. Gabriel, por su parte, trabaja como asesor comercial en una empresa de maquinaria industrial.

La decisión tiene un propósito concreto: generar ingresos que les permitan volver a invertir en el proyecto. En los primeros meses, ambos hicieron esfuerzos para reunir el capital necesario. Trabajaron juntos en la compraventa de vehículos, Gabriel vendió su auto y también recurrieron a dinero prestado para poner en marcha el negocio.

“Crear algo nuevo, algo que no existía en la mente de las personas, es difícil de sobrellevar. Nosotros sabíamos que la mentalidad, el foco, la fe y la seguridad iban a ser herramientas importantes para avanzar”, reflexiona.

Y completa: “Es un proyecto al que le metemos mucho porque significa mucho para nosotros. Nos gusta poder aportar valor a la sociedad desde algo nuestro, algo que creamos”.

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