29/10/2026 - Edición Nº1360

Agro

Ganadería

Josefina Ildarraz: “La mujer aporta más audacia en el martillo, es más picante”

29/10/2026 | El repaso por una historia que une Concordia, Texas, remates ganaderos y una pieza elaborada por Carlos Pallarols

En su Concordia natal, la infancia de Josefina Ildarraz -la sangre joven de una consignataria con más de 70 años de historia en Entre Ríos- transcurrió entre el campo, los remates ganaderos y desde muy chica ya acompañaba a su padre, en una dinámica que combinaba viajes y subastas de hacienda en diferentes ciudades. 

Hoy, el negocio de vender bovinos ya incorporó herramientas como el streaming y las ventas televisadas, que ya forman parte del paisaje de la actividad y conviven con el remate presencial, en el mano a mano entre el martillero y sus clientes. Pero la pequeña Josefina acompañaba a su padre, viajaba y observaba algo fundamental en el día a día de esta actividad: como se construían los vínculos con los productores.

“Fue un poco natural, el campo siempre lo tuve muy cerca, los negocios y las relaciones públicas que son tan importantes en las consignatarias. La casa de mis padres siempre estuvo llena de gente, llena de clientes y de amigos”, recordó Ildarraz. En El Living de NewsDigitales, recordó esos días, su viaje a Estados Unidos para estudiar Ciencias Políticas y sus primeros pasos en la empresa familiar, la casa consignataria Ildarraz Hnos. S.A. 

Una escala en Texas

A tono con la tradición de su familia, recaló en Texas para estudiar Ciencias Políticas. La elección también tuvo que ver con una historia familiar de vínculos con ese país: su padre había estudiado allí y su abuelo había viajado por primera vez en la década del 50.

"Fue salír al mundo con 17 años, siempre viví en Concordia y papá siempre en viajes y temas educativos apuntó mucho a Estados Unidos. Siempre me insistió de chica en ir a  estudiar ahí, hacer una carrera universitaria, vivir afuera, que también es un destete un poco, una escuela de vida”, cuenta.", explicó. 

La experiencia de vivir en el exterior le permitió ampliar sus relaciones y conocer otras realidades. Pero también reforzó su decisión de volver a la Argentina y continuar con la empresa que habían construido las generaciones anteriores. De ese viaje, en las valijas trajo el recuerdo de la calidez de los texanos y una red de vínculos que todavía conserva. Pero el regreso tuvo un propósito concreto, que fue aportar esa experiencia de vida para al negocio familiar y asumir responsabilidades, 

A partir de su regreso, comenzó a trabajar en el negocio y pasó por todos los puestos, desde la administración y las finanzas hasta la actividad comercial. Con el tiempo, empezó a involucrarse en áreas productivas y amplió su formación para comprender el negocio de punta a punta. “Me fue gustando y me fui involucrando”, resume.

Después de años de trabajo en la oficina, decidió dar un paso que siempre había anhelado, desde que era chica y miraba como su padre bajaba el martillo. En cierta manera, se ubicó en el otro lado del mostrador en el negocio de la familia. Tras recibirse de martillera, su bautismo de fuego llegó dos meses después, en Chajarí, a unos 80 kilómetros de su Concordia natal.

La dinámica del negocio

El remate de hacienda no se trata solamente de tomar ofertas y bajar el martillo y requiere de una preparación previa minuciosa. Antes de cada subasta, el martillero revisa el orden de venta, recorre los corrales, observa los lotes y busca a los compradores que pueden participar. 

En el fragor de la subasta, debe seguir las ofertas, reconocer a los clientes y manejar los tiempos para conseguir el mejor resultado posible. “Hay mucho de psicología. Tenés que ir semblanteando a los clientes, más allá de que a algunos ya los conocés”, resumió. Y agregó: "La mujer aporta más audacia en el martillo, es más picante”

Un dato de color: para su primer martillo de subastadora, se contactó con Carlos Pallarols, el reconocido orfebre encargado de elaborar los bastones que usan los presidentes argentinos. Primero vía mail, le contó su historia y el deseo de poder contar con un martillo para sus remates elaborado por sus propias manos. 

Josefina Ildarraz y Carlos Pallarols

“Le conté mi historia y un día estaba en casa y recibí un WhatsApp que decía: ‘Qué lindo hacerle el primer martillo a una mujer’. Lo llamé y me invitó al taller. Y ahora es el único que uso”.

El paso por el ROSGAN

En la actualidad, es la presidenta de la consignataria Ildarraz Hnos, pero su labor no solo se limita a llevar las riendas del negocio de su familia: tiene sangre de precursora y abre huellas en un negocio que tiene un marcado perfil masculino. Es la primera mujer de su familia en incorporarse al directorio de la consignataria y también fue la primera en integrar el directorio del Mercado Ganadero de Rosario (ROSGAN), del que su empresa es socia fundadora. 

La ganadería sigue siendo una actividad en la que la presencia masculina tiene un peso histórico. Ildarraz conoce este mundo desde su infancia y considera que haber crecido rodeada de hombres y contar con el respaldo de su padre y su abuelo le permitió transitar ese ambiente con naturalidad.

Su paso por el directorio del ROSGAN fue un gran desafío. En los dos años que trabajó en la entidad rosarina, fue la única mujer entre seis directores y también la más joven. En ese ámbito se encontró, en ocasiones, con miradas más rígidas y comentarios vinculados con una cultura que todavía conserva algunos rasgos machistas.

“Siempre me lo tomé también con mucho humor, porque creo que la vida pasa por eso de no hacerse cargo de comentarios ajenos”, señala. La experiencia, además, le permitió participar en reuniones y espacios de decisión que ampliaron su formación profesional.

Al momento de optar por el remate presencial o el televisado, no hubo titubeos. “El presencial, sin dudas. Me gusta mucho el contacto con los productores, con amigos, con muchos clientes. Trascendemos generaciones. Te diría que lo llevo en la sangre”, concluyó.