El iceberg antártico A-81 alcanzó las aguas próximas a las Georgias del Sur y redujo su velocidad junto al borde de la plataforma submarina que rodea el archipiélago. La NASA publicó el 27 de octubre de 2026 una imagen tomada siete días antes por su satélite Terra. El registro confirma una desaceleración perceptible en los días previos, aunque no establece que el gigantesco bloque haya quedado definitivamente encallado.
La llegada al Atlántico Sur culmina una travesía iniciada en enero de 2023, cuando el iceberg se desprendió de la barrera de hielo Brunt, en la Antártida. Su superficie original rondaba los 1.550 kilómetros cuadrados y permaneció más de tres años en el mar de Weddell. Según la NASA, en mayo de 2026 había alcanzado el extremo de la península Antártica y después continuó hacia el norte, atravesando el mar de Escocia hasta aproximarse a las Georgias del Sur.
El desprendimiento del A-81 ocurrió después de décadas de evolución de una enorme fractura conocida como Chasm 1. La grieta permaneció relativamente estable durante aproximadamente 35 años, comenzó a crecer nuevamente alrededor de 2012 y se aceleró hacia 2019. Sin embargo, la separación definitiva llegó en enero de 2023. Las imágenes de la NASA permiten reconocer el bloque recién formado junto a la barrera Brunt, mucho antes de que las corrientes oceánicas lo transportaran hacia el norte.

Las corrientes del mar de Weddell condicionaron buena parte de la trayectoria inicial del iceberg durante más de tres años. El giro de Weddell, un sistema de circulación oceánica que se mueve en sentido horario, contribuyó a transportar el hielo a lo largo de la costa antártica. La posterior salida hacia el mar de Escocia permitió que el A-81 avanzara en dirección a las Georgias del Sur. La distancia entre su zona de origen y el archipiélago ronda los 2.300 kilómetros, según la NASA.
La agencia europea Copernicus documentó el desplazamiento del A-81 mediante una composición de imágenes satelitales publicada el 19 de octubre. El material combina registros Sentinel-1, Sentinel-2 y Sentinel-3, y reconstruye su recorrido desde la Antártida. También incorpora al iceberg D-32, procedente de otra barrera de hielo. Copernicus situó la superficie del A-81 en aproximadamente 1.340 kilómetros cuadrados a mediados de octubre, una medición posterior a los 1.550 kilómetros cuadrados registrados durante su desprendimiento.

La observación del 20 de octubre permitió identificar un cambio en el comportamiento del A-81 cerca de las Georgias del Sur. Especialistas citados por la NASA observaron que el desplazamiento había disminuido y que el bloque parecía interactuar con el borde de la plataforma submarina. El hallazgo es importante porque introduce un factor adicional a las corrientes superficiales: la profundidad del océano también puede condicionar el movimiento de grandes masas de hielo flotante cuando su parte sumergida se aproxima al fondo.
Las Georgias del Sur están rodeadas por una plataforma submarina donde el fondo oceánico asciende respecto de las aguas profundas del mar de Escocia. Cuando un iceberg de grandes dimensiones atraviesa estos sectores, su parte sumergida puede entrar en contacto con el relieve marino y modificar su trayectoria. Esta interacción puede reducir la velocidad o provocar un encallamiento. En el caso del A-81, la NASA describió una desaceleración y un posible contacto con el borde de la plataforma, sin confirmar una detención permanente.

El antecedente más cercano ocurrió en 2025, cuando el iceberg A-23A encontró aguas poco profundas cerca del mismo archipiélago. La NASA documentó que aquel enorme bloque había reducido su movimiento y aparentemente encallado sobre la plataforma submarina. Posteriormente se fragmentó. El episodio demuestra que la región puede modificar el desplazamiento de icebergs antárticos, aunque no determina necesariamente el destino del A-81. Cada bloque presenta características distintas de tamaño, forma, profundidad sumergida y exposición a las corrientes oceánicas.
La historia del A-81 también forma parte de una secuencia de grandes desprendimientos registrados en la barrera de hielo Brunt durante los últimos años. La NASA identificó al A-74, formado en 2021, y al A-83, desprendido en 2024, entre otros ejemplos. El A-74 terminó fragmentándose, mientras que el A-83 permanecía intacto y seguía una trayectoria hacia el norte detrás del A-81 al momento del informe. Esta actividad es objeto de seguimiento científico por la presencia de la estación antártica Halley.

La próxima observación satelital permitirá establecer si el A-81 permanece cerca del borde submarino o recupera su desplazamiento hacia otras aguas del Atlántico Sur. Las mediciones disponibles hasta el informe del 27 de octubre no permiten establecer cuánto tiempo permanecerá en la zona ni anticipar su fragmentación. El seguimiento de NASA y Copernicus aporta una referencia concreta para analizar cómo las corrientes y la topografía marina interactúan con enormes masas de hielo, sin convertir los escenarios posibles en consecuencias ya comprobadas.