Luis Caputo eligió una ronda de negocios entre grandes inversores y proveedores industriales para ratificar que el Gobierno no modificará su orientación económica.
“No podemos movernos de este camino ni un centímetro”, sostuvo este jueves en Rosario, donde presentó al RIGI como una garantía de previsibilidad y como la base de una futura expansión de las exportaciones y el empleo.
El mensaje coincidió con las definiciones que transmitió desde Washington Julie Kozack, vocera del Fondo Monetario Internacional, quien planteó que la estabilización debe traducirse en mayor crecimiento y generación de puestos de trabajo. Para conseguirlo, enumeró cuatro líneas acordadas con las autoridades: ampliar el financiamiento, aumentar la flexibilidad laboral, avanzar con concesiones de infraestructura y facilitar las inversiones del RIGI.
Las dos intervenciones compartieron la defensa de la continuidad del programa. Mientras Caputo puso el énfasis en la confianza que, según su visión, despierta el rumbo elegido, el organismo detalló las políticas con las que espera extender sus resultados a la actividad y al empleo.
El ministro habló en la Estación Fluvial de Rosario, durante la apertura de la primera Ronda de Negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. El encuentro busca conectar a las grandes operadoras con empresas argentinas interesadas en abastecer sus proyectos, especialmente en minería, energía e infraestructura.
Ante empresarios y gobernadores, Caputo vinculó la llegada de inversiones con la estabilidad macroeconómica, el régimen de incentivos y el respaldo político de Javier Milei. Su argumento fue que la Argentina necesita sostener esas condiciones para recuperar credibilidad después de sucesivas crisis y cambios de reglas.
En ese contexto, rechazó la posibilidad de tomar atajos y aseguró que “estas inversiones garantizan que Argentina no va a tener problemas con el tipo de cambio”. Se trata de una proyección del ministro sobre el ingreso futuro de divisas, cuyo cumplimiento dependerá de la ejecución de los proyectos y de la evolución del conjunto de la economía.
La convocatoria también buscó mostrar cómo podrían distribuirse esas inversiones dentro del país. Según Economía, se inscribieron más de 2.500 pymes y se organizaron 2.100 reuniones, con participación de empresas de prácticamente todas las provincias, incluida Buenos Aires, que no adhirió al régimen. El objetivo declarado es que los grandes desarrollos incorporen proveedores locales y generen actividad más allá de los lugares donde se extraen los recursos.

Desde Washington, Kozack sostuvo que existe un entendimiento con el Gobierno para transformar los avances de la estabilización en una expansión más sólida. El primer componente es profundizar los mercados de capitales e hipotecarios, con la intención de ampliar el acceso al financiamiento y respaldar tanto la inversión privada como la demanda interna.
El planteo incorpora una preocupación concreta, que las empresas puedan financiar proyectos de largo plazo y que las familias encuentren alternativas de crédito. Para el organismo, ese canal debe contribuir a trasladar la estabilidad macroeconómica hacia decisiones de inversión y consumo.
El segundo eje es una mayor flexibilidad del mercado laboral, que el Fondo presenta como una herramienta para favorecer la contratación privada. A eso se agregan la ejecución de las concesiones de infraestructura adjudicadas y el avance de las inversiones estratégicas del RIGI.
Son las medidas con las que el organismo espera fortalecer el crecimiento y el empleo. Ese resultado es una expectativa del programa, no un efecto que pueda darse por garantizado por el anuncio de las reformas.

El RIGI fue el punto de encuentro entre los mensajes de Caputo y del FMI, aunque las cifras requieren distinguir etapas. En Rosario, el ministro habló de una cartera de 48 proyectos presentados por alrededor de USD 210.000 millones.
Ese monto no equivale a inversiones ya realizadas. De acuerdo con los datos oficiales, 30 proyectos estaban aprobados por USD 79.636 millones, mientras que la inversión efectivamente ejecutada ascendía a USD 7.693 millones. El mismo relevamiento contabilizó 1.794 proveedores locales contratados, distribuidos entre 19 provincias y la Ciudad de Buenos Aires.
La distinción importa para evaluar el impacto económico, los proyectos presentados muestran interés, los aprobados tienen autorización dentro del régimen y los desembolsos ejecutados reflejan avances concretos. La ronda de negocios apunta precisamente a que ese proceso se traduzca en contratos para la industria nacional.
Según la agenda oficial, participaron operadoras como Río Tinto, Glencore, Barrick, Newmont y Eramet, junto con cámaras industriales y entidades financieras. Además de las oportunidades comerciales, el encuentro incluyó herramientas para mejorar la productividad, las certificaciones y la capacidad de abastecimiento de las empresas argentinas.