San Miguel empató 0 a 0 con Defensores de Belgrano y quedó condenado al descenso a la Primera B Metropolitana. Terminó último de la zona A con 33 puntos, uno menos que Acassuso, que también perdió la categoría. Todavía le queda una última función en Los Polvorines, ante Deportivo Madryn, que ya tiene gusto a despedida. Empero, hace menos de dos años, el Trueno Verde se presentaba como un club distinto, con dinero, planificación y ganas de llegar a la Primera División. El final fue otro, y para entenderlo hay que volver al principio.
El ascenso a la Primera Nacional llegó en diciembre de 2023, después de 22 años, y fue el punto de partida de todo. El equipo de Gustavo Coleoni definió el ascenso en el estadio de Platense, ante Douglas Haig, después de un 0 a 0 en los 90 minutos y el suplementario. Para todos los sanmiguelinos, los nombres salían de memoria: Joaquín Pucheta; Lautaro Díaz, Francisco Manenti, Dixon Rentería, Rodrigo Díaz y Peter Grance; David Muller, Federico Sena, Matías Rojas y Ezequiel Melillo, con Jorge Ferrero arriba.
En la tanda de penales, Rentería falló el primero y la serie empezó mal, pero Pucheta atajó tres remates y convirtió el suyo. El último lo metió Matías Benítez, que había entrado en el segundo tiempo, y el Trueno Verde ganó 6 a 5.
Las calles de este partido del conurbano bonaerense se llenaron de miles de personas festejando un ascenso histórico, el segundo de su centenaria vida tras el logrado en la década del 80.
Uno de sus grandes promotores, además de los futbolistas, fue Federico Almada, un empresario de 34 años que había asumido la presidencia ese mismo año. Junto a su hermano Gastón, es cofundador de Jano’s Eventos, una empresa que tiene casi un centenar de salones y factura unos 3.000 millones de pesos por mes. Con ese aval, la compañía se convirtió en el principal sponsor del club y aportaba cerca de la mitad de los ingresos de San Miguel. Sin embargo, a partir de ese respaldo empezaron las sospechas.
Algunos hablaban de una “SAD encubierta”, porque había quienes sostenían que el aporte de la familia superaba al que correspondía como sponsor. Almada lo negó: dijo que no pedía por las sociedades anónimas, que le incomodaba que una persona fuera dueña de un club y que rechazaba las acusaciones de lavado. Contó que manejar el club le resultaba parecido a jugar al Football Manager.
El crecimiento también se veía en la tribuna: tal como adelantó NewsDigitales en marzo, en la Copa Argentina San Miguel quedó entre los clubes más convocantes, con el 3,54% de las entradas vendidas, solamente detrás de Boca, River y Morón. Perdió 3 a 0 con Aldosivi, pero llenó el estadio de Defensa y Justicia.
La apuesta fuerte llegó en 2025. San Miguel contrató a Sebastián Battaglia, campeón como técnico de Boca, el 2 de diciembre de 2024. Se armó un plantel con nombres de Primera y figuras de la categoría, como Brahian Alemán, Gino Peruzzi, Cristian Erbes, Agustín Lavezzi y Lautaro Parisi. Lo apodaron “Dream Team del ascenso”. Almada hablaba de “máximas expectativas” y veía muy posible el salto a Primera. También estaba convencido, como Diego Milito en Racing, de dar ese "salto de calidad" que transformase al centenario club en uno con protagonismo en la primera división argentina.
El 19 de abril, tras un 2 a 2 en casa con Quilmes que el equipo ganaba 2 a 0, Battaglia fue despedido. Dejó al equipo octavo, con 14 puntos, y apenas 12 goles a favor. La dirigencia no perdió tiempo y repatrió a Gustavo “Sapito” Coleoni, el técnico del ascenso. Con él, San Miguel terminó quinto, entró al Reducido y cayó en la primera ronda ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy.
😮💨JORGITO DIJO: TOMÁ SÁCALA🎯🎯🎯 Uno que entró tranquilo por suerte….🤪 https://t.co/EFP3cxfl1b
— Club Atlético San Miguel (@Oficial_CASM) June 29, 2025
El plantel de 2026 ya no tuvo el mismo brillo. De los refuerzos rutilantes casi nadie siguió, apenas Bruno Nasta, mientras que Daniel Sappa volvió recién en junio. Con un presupuesto más ajustado, los altibajos fueron constantes. Aun así, la primera rueda fue aceptable: cinco victorias, nueve empates, cuatro derrotas y el décimo puesto, a dos puntos del Reducido. Pero el ambiente se fue enrareciendo.
El 18 de mayo, tras la goleada 4 a 0 de Mitre en Santiago del Estero, apareció el auto de Coleoni con las cuatro ruedas pinchadas. Venía de cinco partidos sin ganar y los hinchas ya habían mostrado su malestar en pasacalles y redes. Menos de tres semanas después, el 6 de junio, la barra, conocida como La Banda de la Plazoleta, protagonizó un violento enfrentamiento con la Policía en la previa del partido con Defensores de Belgrano. Unas 50 personas rodearon a los agentes, hubo cinco policías heridos y daños en patrulleros y comercios. La Fiscalía de Malvinas Argentinas abrió una causa por resistencia a la autoridad y daños.
El 20 de junio el club confirmó la salida de Coleoni, que se despidió con un 2 a 0 sobre Acassuso y dejó al equipo décimo, con 21 puntos en 17 fechas. Almada dijo que el técnico tomó la decisión de no renovar, en un contexto de ajuste económico, y el club le entregó una placa en modo de agradecimiento a todo lo que hizo por el club.
Desde entonces la caída fue vertiginosa. El sucesor Matías Modolo duró sólo 68 días, con una victoria, dos empates y seis derrotas, y se fue con el equipo a tres puntos del descenso. Terminó la temporada con Alberto Bulleri, el tercer técnico del año, quien con dolor por el descenso declaraba ante los medios: "El club es muy grande, pero hay que barajar y dar de nuevo. Seguramente armaremos todo de vuelta para volver"
En medio de ese derrumbe apareció otro frente. A fines de septiembre, el periodista Juan Manuel Tucci denunció que Santiago Ledesma, vocal del club, ofrecía por Instagram entradas para los tres amistosos de la Selección, incluida la despedida de Messi ante Benín, mientras miles de hinchas esperaban en la fila virtual. Ledesma negó la acusación y aseguró que la AFA no le entrega entradas al club. San Miguel lo repudió, aclaró que no pertenece a la Comisión Directiva y anunció una investigación interna.
En cuanto a lo futbolístico, el equipo llegó a Núñez con once partidos sin ganar y apenas cuatro puntos de los últimos 33. Demasiado al borde del precipicio. Almada admitió errores de planificación y reconoció que la salida de Coleoni tuvo un impacto negativo decisivo. Este año, además, hubo atrasos en los pagos, incluso en el plantel del fútbol femenino.
Queda una fecha, el partido con Madryn, y un verano largo para resolver lo importante: qué plantel sobrevive, quién lo conduce y cuánto está dispuesto a poner Jano’s en una categoría donde el dinero pesa menos que el barro. San Miguel nunca había tenido tanto para invertir y, sin embargo, se va a la B Metro después de dos años de ilusionarse en la Primera Nacional.