por Redacción NewsDigitales
La reducción de los homicidios en la Ciudad de Buenos Aires contrasta con una realidad muy diferente cuando se analizan los delitos contra la propiedad. Mientras los asesinatos alcanzaron sus niveles más bajos de las últimas décadas, la Capital Federal continúa encabezando las estadísticas nacionales de denuncias por robos y hurtos, según un estudio que examinó la evolución de la criminalidad durante los últimos diez años.
Los datos surgen del 6° Informe sobre Seguridad Pública en la Ciudad de Buenos Aires, elaborado por el Instituto de Políticas Públicas iCiudad, que analizó estadísticas oficiales correspondientes al período 2016-2025 para identificar las características de los delitos y evaluar las políticas de seguridad.
Uno de los principales hallazgos es que durante 2024 y 2025 la tasa de homicidios dolosos se ubicó en aproximadamente 2,5 casos cada 100.000 habitantes, una cifra que confirma una tendencia descendente a largo plazo.
Se trata de un indicador particularmente bajo en comparación con otros países de América Latina y también inferior al promedio nacional, que en 2025 se ubicó en 3,6 homicidios cada 100.000 habitantes.

Sin embargo, la situación cambia cuando se analizan los robos y hurtos. De acuerdo con las estadísticas del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), la Ciudad presenta las tasas de denuncias más elevadas del país en ambas categorías.
El informe advierte que CABA duplica la tasa nacional de robos denunciados y casi triplica la correspondiente a hurtos, una diferencia que refleja la importancia de analizar por separado los distintos fenómenos delictivos.
La investigación también encontró que los homicidios y los robos no siguen necesariamente los mismos patrones territoriales.
Los asesinatos presentan una fuerte concentración en determinados barrios del centro y sur porteño, especialmente Barracas, Flores y Retiro. En cambio, las denuncias por delitos contra la propiedad alcanzan sus mayores niveles de concentración en Balvanera, Constitución, Palermo y Almagro.
Entre los puntos más afectados por los robos aparece la intersección de las avenidas Pueyrredón y Corrientes, identificada por el estudio como una de las esquinas con mayor recurrencia de denuncias durante los años examinados.
Los investigadores vinculan esta distribución con la circulación de personas, la presencia de estaciones de transporte público y la actividad comercial, factores que influyen en las oportunidades para cometer delitos.
También existen diferencias en los horarios. Mientras los homicidios ocurren con mayor frecuencia durante la noche, la madrugada y los fines de semana, los robos y hurtos se concentran principalmente durante los días laborables, especialmente en las horas de mayor movimiento urbano.
El estudio señala que las estadísticas policiales no reflejan necesariamente la totalidad de los hechos delictivos, debido a que una proporción importante de las víctimas no realiza denuncias.
A partir de encuestas de victimización, el documento indica que aproximadamente una de cada cuatro víctimas denuncia un robo y apenas una de cada cinco comunica un hurto a las autoridades.
Esta situación obliga a interpretar las cifras con cautela, ya que los registros oficiales permiten analizar tendencias, pero no conocer con exactitud la cantidad total de delitos cometidos.
El informe también destaca que los homicidios tienen características particulares: cerca de la mitad se comete con armas de fuego y alrededor del 75% ocurre entre personas que se conocían previamente.
En sus conclusiones, iCiudad plantea la necesidad de desarrollar políticas de seguridad diferenciadas según el tipo de delito, sus características territoriales y los factores que favorecen su ocurrencia.
La investigación muestra así que la disminución de los asesinatos no implica necesariamente una reducción equivalente de todas las formas de criminalidad, y que la seguridad de la Ciudad presenta realidades muy diferentes según el delito y el lugar donde se analiza.