por Redacción NewsDigitales
El béisbol es el deporte más popular en Cuba, seguido muy de cerca por el fútbol en los últimos años. Sin embargo, atraviesa una de sus crisis más profundas y abrió una discusión que hasta hace poco parecía impensada.
En los equipos y en la televisión está abierto el debate sobre si debe la isla volver a tener una liga profesional. La discusión ganó fuerza en los últimos meses entre periodistas, especialistas y seguidores, aunque por ahora no hay ninguna decisión oficial.
Cuba eliminó el béisbol profesional en 1961, tras la Revolución que lideró Fidel Castro. Desde 1962, su principal torneo es la Serie Nacional, que organiza el Estado a través del INDER. Durante décadas, ese modelo produjo selecciones dominantes en el ámbito amateur, pero el escenario cambió.
Los resultados recientes encendieron las alarmas. En los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026, el equipo cubano quedó fuera del podio por primera vez en 60 años: perdió con Nicaragua en semifinales y con Puerto Rico en el partido por el bronce.
Incluso medios oficiales controlados por el Gobierno cubano reconocieron la preocupación y pidieron que la próxima Serie Nacional “no sea un torneo de trámite”.
Quienes impulsan la profesionalización sostienen que un sistema así permitiría generar ingresos, atraer patrocinadores y elevar el nivel competitivo. Sobre todo, ayudaría a frenar la salida de talento hacia ligas extranjeras.
Según trascendió, dos periodistas de Cubavisión Internacional propusieron desarmar la Liga Élite, el torneo creado en 2022 como vidriera de los mejores jugadores.
La idea es volcar esos recursos en la Serie Nacional y preparar una liga profesional para 2027. También plantean invertir en instalaciones y en las categorías juveniles.
Sus defensores señalan que la mayoría de los países de la región, como República Dominicana, Venezuela y Puerto Rico, tienen ligas profesionales estables que retienen talento y ganan visibilidad.

Del otro lado aparecen las dudas. Un modelo profesional exigiría cambios legales, una transformación de la gestión económica del deporte y redefinir el papel del Estado, que hoy controla los equipos.
Algunos analistas advierten, además, sobre las dificultades financieras del país. También señalan que el Estado podría no permitir el ingreso de capital privado o extranjero, una condición casi indispensable para sostener una liga de ese tipo.
Mientras tanto, la Liga Élite también recibe críticas por su sostenibilidad y por la escasa presencia de figuras. Por ahora, la discusión sigue en los medios y en las tribunas. Lo que sí parece haber es un consenso creciente: el béisbol cubano necesita cambios profundos para recuperar su lugar en la élite.