por Redacción NewsDigitales
La festividad global conocida como Halloween o Noche de Brujas combina antiguas creaciones espirituales del Viejo Mundo con una vertiente de entretenimiento masivo que cobró fuerza en las últimas décadas.

Aunque su versión moderna responde principalmente al modelo cultural impulsado por los Estados Unidos —marcado por disfraces de superhéroes, personajes de terror, decoración urbana y la recorrida tras el clásico ¿Dulce o truco?—, el origen de la fecha se remonta a más de 2.000 años en el antiguo festival celta de Samhain, realizado originalmente para marcar el final de la cosecha y el inicio del invierno.
El Samhain se llevaba a cabo en los territorios que hoy ocupan Irlanda, el Reino Unido y el noroeste de Francia. Los celtas creían que durante esa noche del 31 de octubre los espíritus de los muertos regresaban a la tierra, lo que llevaba a los pobladores a encender hogueras y utilizar máscaras para evitar ser reconocidos por los fantasmas.
Con la cristianización de Gran Bretaña en la Edad Media, el 1° de noviembre fue instaurado como el Día de Todos los Santos (en inglés, All Hallows), derivando la víspera en la denominación All Hallows' Eve, término que daría lugar a la palabra Halloween. Costumbres como pedir "pasteles del alma" o tallar nabos y remolachas —antecesoras de las actuales calabazas caladas con velas— fueron introducidas a mediados del siglo XIX en los Estados Unidos por contingentes de inmigrantes irlandeses, donde la fecha mutó progresivamente en un evento de consumo y entretenimiento.

En la Argentina, la celebración comenzó a registrar una presencia visible hacia finales de los años 90 y la primera década del siglo XXI, impulsada por la difusión masiva de la televisión por cable, el cine norteamericano y el aprendizaje del idioma inglés en el sistema educativo. Aunque en las décadas previas el festejo quedaba relegado a pequeñas reuniones privadas de las comunidades angloparlantes o de colegios bilingües, con el cambio de milenio la fecha se integró a la vida cotidiana de las grandes áreas urbanas.
Hoy en día, el festejo en el país ha adquirido una impronta predominantemente lúdica y comercial. A diferencia de las celebraciones de la región andina enfocadas en el Día de los Fieles Difuntos, Halloween se afianzó entre los niños y adolescentes como una jornada de esparcimiento en la que proliferan el intercambio de golosinas en comercios de barrio, las fiestas temáticas en locales nocturnos y la demanda de cotillón, convirtiéndose en una cita fija dentro del calendario del entretenimiento local.