Nueva York está elevando hasta tres metros East River Park para contener futuras inundaciones costeras. El proyecto fue examinado por Naciones Unidas en un informe publicado el 29 de octubre de 2026. La obra transforma jardines y canchas en parte de una defensa para el este de Manhattan. Su finalización integral está prevista para 2027, aunque algunos espacios ya funcionan.
El sistema está diseñado para proteger a más de 110.000 residentes del Lower East Side. Unas 28.000 personas viven en complejos de vivienda pública, varios afectados por el huracán Sandy de 2012. La intervención abarca aproximadamente 3,9 kilómetros de costa entre las calles East 25th y Montgomery. Su cobertura incluye viviendas, calles, instalaciones eléctricas y espacios públicos.
El parque reconstruido está entre 2,4 y tres metros por encima de su altura original. Bajo el terreno verde corre un muro que bloquea las marejadas, mientras pilotes de hormigón penetran unos 30 metros para sostener la estructura. Desde el río, el relieve desciende gradualmente hacia FDR Drive. Así, la barrera se integra al paisaje en vez de aislar el barrio de la costa.
La protección depende de una línea continua de defensas y no solo de elevar el terreno. Incluye 18 compuertas que se cierran durante las tormentas y permiten el paso habitual cuando están abiertas. El diseño contempla unos 76 centímetros adicionales por la subida del mar. También incorpora mejoras de drenaje para evitar acumulaciones de lluvia detrás de los muros.

La remodelación modifica tanto la seguridad como el acceso de los vecinos al río. Los puentes peatonales sobre la autopista se reconstruyen con pendientes más accesibles, mientras los sectores reabiertos ofrecen canchas, senderos, césped y áreas de picnic. Las primeras zonas del parque renovado comenzaron a habilitarse en 2025. El objetivo es que la defensa costera también funcione como espacio público de uso diario.
Los trabajos obligaron a cerrar sectores y modificar recorridos dentro de East River Park. Las aperturas se realizan por etapas y la ciudad se comprometió a mantener accesible al menos el 42% del parque durante la construcción. El plan incorpora más de 1.800 árboles nuevos, con especies elegidas para resistir viento, precipitaciones intensas y salinidad. La recuperación de estos espacios todavía continúa.
Al publicarse el informe de octubre, alrededor del 90% del sistema de defensa estaba instalado. El sector norte había concluido en 2024, pero continuaban obras en el parque y sus conexiones. Hasta cerrar todos los tramos, las autoridades contemplan barreras provisionales ante emergencias. La fecha prevista de 2027 corresponde a la finalización integral, no al comienzo de funcionamiento de cada componente.
Reducir las inundaciones no significa eliminar el riesgo para todas las zonas de Manhattan. El proyecto contempla marejadas intensas y el ascenso proyectado del mar, pero su eficacia depende del mantenimiento y de la magnitud del fenómeno. Las lluvias fuertes también requieren desagües. Es un problema distinto del abordado por las obras pluviales de Buenos Aires, centradas en evacuar precipitaciones.

East Side Coastal Resiliency supone una inversión de aproximadamente USD 1.450 millones. La cifra corresponde a este proyecto y no a los casi USD 2.000 millones que suma junto con otra defensa costera más al sur. Su financiación combina recursos municipales y federales. La documentación oficial muestra que el funcionamiento posterior requiere supervisar muros, compuertas y desagües de manera permanente.
La próxima etapa será cerrar los tramos pendientes y completar la reapertura del parque en 2027. Después será necesario operar las compuertas ante cada emergencia y sostener las instalaciones. Para los residentes, la mejora concreta consiste en conservar el acceso a la costa con menor exposición de hogares y servicios esenciales a las marejadas. Ninguna barrera física, sin embargo, sustituye la vigilancia meteorológica ni los planes de emergencia.