01/11/2026 - Edición Nº1363

Opinión


Binance

Del boquete al teclado: cuando el botín son los ahorros de toda tu vida

01/11/2026 | Mientras medio mundo discute si la IA algún día va a dominarnos, hay gente mucho menos filosófica que ya le encontró otro uso a la tecnología: vaciar cuentas.

El jueves 29 de octubre, Binance, la mayor plataforma de criptomonedas del mundo, sufrió un ataque que afectó cerca de 6.300 millones de dólares. Es el mayor robo registrado en el sector: más de cuatro veces los 1.500 millones de dólares sustraídos a Bybit en febrero de 2025. En aquel caso, los atacantes alteraron una herramienta de billeteras para que los responsables aprobaran una operación fraudulenta creyendo que era legítima. El FBI atribuyó ese robo a Corea del Norte, país al que también apuntan las firmas que investigan el ataque a Binance y que hace años convirtió el robo de criptomonedas en algo parecido a una política de exportaciones.

Binance anunció que cubrirá todas las pérdidas con fondos propios y su fondo de emergencia. Cerca de la mitad del botín quedó congelada en la cadena de bloques; la otra mitad sigue de paseo. Los clientes respiran gracias al tamaño de la billetera de la empresa. La seguridad, esta vez, no alcanzó.

No cualquier compañía puede absorber una pérdida semejante. Para una fintech mediana, un golpe de esa magnitud puede superar por mucho su capacidad de responder. Los bancos tienen otras protecciones, incluido un seguro para determinados depósitos, con límites y exclusiones. No es una cobertura universal contra cualquier hackeo.

En 2006, la banda que asaltó el Banco Río de Acassuso cavó un túnel, escapó por los desagües pluviales y hasta dejó una nota en rima para la policía. Fue un robo artesanal: meses de trabajo, mucho barro y un notable sentido del espectáculo. Tanto que se lo llevó al cine.

En Binance, la investigación inicial apuntó a la computadora comprometida de un ingeniero. Después aparecieron otros puntos de intrusión y la empresa aclaró que el ataque había sido más complejo. Pero nadie necesitó abrir un boquete.

Señal de alerta

No se sabe si en este caso hubo inteligencia artificial. Sí sabemos que estas herramientas ayudan a buscar fallas de seguridad, redactar correos falsos cada vez más convincentes y clonar voces para suplantar personas. También pueden usarse contra bancos y billeteras virtuales. El riesgo no termina en las criptomonedas.

Imaginemos que mañana el saldo de tu cuenta amanece en cero. Habrá reclamos, comprobantes, denuncias y un expediente. Mientras tanto, la jubilación, la casa de tus sueños o los años de esfuerzo pueden quedar en pausa, a la espera de que se determine qué pasó, quién debe responder y cómo recuperar el dinero.

Los ladrones de Acassuso tuvieron que llegar físicamente hasta las cajas de seguridad. Los de Binance encontraron otro camino. El barro, por lo visto, ya es opcional.

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