01/11/2026 - Edición Nº1363

Opinión


PJ bonaerense

Kicillof vuelve a enfrentar a Máximo Kirchner por el control del peronismo

01/11/2026 | El gobernador intenta instalar un mecanismo que le permita competir por un liderazgo propio sin esperar una designación desde el cristinismo.

Axel Kicillof convocó para el miércoles al Consejo Provincial del PJ bonaerense y volvió a poner en discusión un acuerdo que había permitido, a comienzos de año, evitar una elección interna. El gobernador asumió la presidencia del partido y Máximo Kirchner debía quedar al frente del Congreso partidario. El reparto dejó pendiente quién tendrá capacidad para ordenar las candidaturas y las alianzas en 2027. La convocatoria llega pocos días después de que Kicillof defendiera públicamente las PASO y pidiera que las diferencias del peronismo se resuelvan con votos.

La disputa excede la provincia. Cristina Kirchner mantiene influencia sobre buena parte de la estructura justicialista y sigue siendo la referencia principal de La Cámpora, pero está inhabilitada para competir. Kicillof, mientras tanto, intenta construir una proyección nacional que exceda la provincia. Las reglas con las que el peronismo elija sus candidatos pueden modificar la relación de fuerzas entre quienes pretenden conducirlo.

El acuerdo que todavía falta cumplir

La reunión del miércoles 4 de noviembre, prevista para las 17 en La Plata, deberá avanzar en la convocatoria al Congreso del PJ provincial. Según lo acordado meses atrás, ese cuerpo tendría que elegir a Máximo Kirchner como presidente. Desde el entorno de Kicillof aseguran que el entendimiento sigue vigente, pero dentro del Movimiento Derecho al Futuro reclaman una participación mayor en la Junta Electoral y en la conducción del Congreso, integrada por 22 miembros.

La disputa tiene efectos concretos. El Congreso partidario participa en la definición de la plataforma electoral y habilita acuerdos con otras fuerzas; la Junta Electoral interviene en las reglas de la competencia interna. El reparto de esos lugares condicionará las decisiones que deban tomarse cuando empiecen a definirse las listas. Controlar el procedimiento también es ejercer poder.

Su llegada a la presidencia del PJ fue producto de una negociación con el kirchnerismo, pese a sus diferencias públicas. Ahora busca traducir el peso de su gestión y de los intendentes que lo acompañan en una presencia partidaria más amplia. Máximo procura conservar una herramienta institucional para un sector que mantiene volumen territorial y parlamentario, aunque enfrenta cuestionamientos internos.

¿Quién elige a los candidatos?

Durante su reciente visita a Jujuy, Kicillof defendió las primarias para resolver las candidaturas: “Que lo decida la gente”, sostuvo. La frase se conoce mientras el Gobierno nacional impulsa cambios en el sistema electoral y discute la continuidad de las PASO para 2027. Dentro del peronismo, ese debate tiene implicancias propias. Si las primarias nacionales vuelven a suspenderse, los dirigentes deberán acordar otro mecanismo para definir quién compite en nombre de una coalición que reúne sectores con aspiraciones diferentes.

Las internas permitirían competir bajo un mismo frente sin depender de una mesa de dirigentes. Exigen reglas compartidas y aceptar el resultado. La defensa que hace Kicillof de ese procedimiento puede leerse como una búsqueda de legitimidad para su construcción. Una interna también puede profundizar las tensiones si sus participantes no aceptan una conducción común.

En Buenos Aires aparece, además, un problema adicional. Kicillof no podrá buscar una nueva reelección consecutiva como gobernador bajo las reglas actuales y varios intendentes de su espacio reclaman cambios al límite de mandatos. La elección de su sucesor provincial se cruza así con la discusión sobre su eventual proyección presidencial. Los cargos partidarios, las primarias y las reelecciones se cruzan en una negociación de amplio alcance.

Una sucesión que nadie termina de ordenar

El peronismo conserva gobernadores, intendentes, sindicatos y una estructura legislativa relevante. También tiene dirigentes que proyectan caminos distintos para 2027. Sergio Massa recuperó actividad pública, otros referentes provinciales empezaron a recorrer el país y Cristina sigue interviniendo sobre el armado político. En ese contexto, Kicillof intenta instalar un mecanismo que le permita competir por un liderazgo propio sin esperar una designación desde el cristinismo.

Máximo Kirchner representa una posición diferente dentro de esa discusión. Su peso proviene de la organización que conduce, de los vínculos construidos durante años y de su cercanía con Cristina. Pero la autoridad de la expresidenta sobre el universo peronista no garantiza automáticamente la aceptación de sus decisiones por todos los sectores. La aparición de una corriente organizada alrededor del gobernador muestra que el desacuerdo tiene una dimensión política que seguirá existiendo aun si se alcanza un nuevo reparto de cargos.

La reunión del miércoles probablemente no resuelva quién será candidato a presidente, ni quién sucederá a Kicillof en la gobernación. Sí puede indicar hasta dónde están dispuestos a sostener el acuerdo que repartió la conducción partidaria y cuánto espacio tendrá cada sector para intervenir en las decisiones de 2027. El problema para el peronismo es conocido: necesita construir una alternativa nacional mientras todavía discute quién está autorizado a organizarla. Kicillof propone abrir la decisión a los votos. La próxima prueba será comprobar si su propio partido consigue acordar las reglas para hacerlo.

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