01/11/2026 - Edición Nº1363

Política

FÚTBOL Y POLÍTICA

De Boca a River: los presidentes que llevaron su pasión futbolera a la Casa Rosada

01/11/2026 | Tras un nuevo Superclásico, un recorrido por los mandatarios que hicieron pública su identificación con el fúbol.

En la Argentina, el fútbol atraviesa mucho más que los noventa minutos de un partido. Forma parte de las conversaciones cotidianas, moviliza identidades y despierta pasiones que no distinguen entre ocupaciones ni jerarquías. Los presidentes de la Nación tampoco quedaron al margen de esa tradición. Algunos llevaron sus colores a los actos oficiales, otros visitaron estadios durante sus mandatos y varios hicieron de su identificación con un club una parte reconocible de su imagen pública.

El Superclásico disputado este domingo 1 de noviembre de 2026 entre Boca Juniors y River Plate volvió a poner esa rivalidad en el centro de la escena. Con el triunfo xeneize por 1 a 0 en la Bombonera, gracias al gol de Lautaro Di Lollo, la histórica disputa futbolística también ofrece una oportunidad para repasar los vínculos entre el poder político y los dos clubes más populares del país.

A lo largo de la historia democrática y de distintas etapas institucionales, Boca y River tuvieron simpatizantes en la Casa Rosada. Sin embargo, no todos vivieron esa pertenencia de la misma manera: mientras algunos fueron hinchas reconocidos, otros construyeron una relación más estrecha entre el fútbol y su trayectoria política.

Carlos Menem y su pasión por River

Si hay un mandatario cuya identificación con River Plate quedó asociada a su figura presidencial, ese fue Carlos Saúl Menem. El riojano, que gobernó entre 1989 y 1999, mantuvo una relación pública y estrecha con el club de Núñez, al que seguía desde su juventud.

Su fanatismo no se limitaba a lucir una camiseta o celebrar un campeonato. Menem asistía al Monumental, opinaba sobre el rendimiento del equipo y seguía de cerca las alternativas deportivas. Su vínculo llegó a incluir intervenciones y gestiones relacionadas con cuestiones futbolísticas, una exposición que reflejaba hasta qué punto el deporte formaba parte de su vida pública.

Carlos Menem con la camiseta de River

Uno de los episodios más recordados ocurrió en 1986, cuando todavía era gobernador de La Rioja. Menem estuvo presente en el Monumental durante la consagración de River en la Copa Libertadores, tras vencer al América de Cali en la final. Años después, ya convertido en presidente, continuó exhibiendo su simpatía por el Millonario.

Su relación con el fútbol también tuvo una dimensión política: en octubre de 1988, durante la interna justicialista que lo enfrentó con Antonio Cafiero, realizó un multitudinario acto de campaña en el estadio Monumental. Cafiero, por su parte, era reconocido hincha de Boca.

Mauricio Macri, de Boca a la Rosada

La relación entre fútbol y política tuvo uno de sus ejemplos más visibles en Mauricio Macri. Antes de convertirse en jefe de Gobierno porteño y posteriormente presidente de la Nación, construyó buena parte de su trayectoria pública al frente de Boca Juniors.

Macri presidió la institución entre 1995 y 2007, período en el que el club consiguió importantes títulos nacionales e internacionales. Bajo su conducción, Boca obtuvo cuatro Copas Libertadores y dos veces la Copa Intercontinental, entre otros campeonatos, y consolidó una etapa de gran exposición internacional.

Su paso por la dirigencia deportiva funcionó como plataforma de proyección política. La popularidad del club, los resultados deportivos y su presencia permanente en los medios contribuyeron a instalar su figura más allá del ámbito futbolístico.

Cuando llegó a la presidencia de la Nación, en diciembre de 2015, su identificación con Boca continuó siendo pública. Incluso durante su gestión mantuvo una relación estrecha con el mundo xeneize, aunque también debió convivir con las tensiones que generaba la exposición de su pasado como dirigente del club.

La final de la Copa Libertadores 2018 frente a River, que terminó con la consagración del Millonario en Madrid, representó uno de los capítulos más simbólicos de esa rivalidad, esta vez con Macri ocupando la Casa Rosada.

De la Rúa y Cámpora, hinchas de Boca

Otro mandatario que manifestó públicamente su simpatía por Boca fue Fernando de la Rúa, quien gobernó entre 1999 y diciembre de 2001. Su presidencia coincidió con una de las etapas deportivas más exitosas de la institución, bajo la conducción técnica de Carlos Bianchi.

Durante su mandato, el Xeneize conquistó las Copas Libertadores de 2000 y 2001, además de la Copa Intercontinental de 2000, cuando derrotó al Real Madrid en Tokio. De la Rúa siguió aquella consagración internacional, en un período en el que la alegría futbolística contrastaba con las dificultades económicas y políticas que atravesaba el país.

Fernando De la Rúa recibiendo una camiseta de Boca de manos de Diego Maradona.

Décadas antes, Héctor José Cámpora también había expresado su identificación con Boca Juniors. El presidente que asumió en mayo de 1973 tenía una relación cercana con el deporte y no limitaba su interés a la tribuna: fue uno de los fundadores del Club Almafuerte, en San Andrés de Giles, y participó de la organización de la liga amateur de esa localidad.

Su vínculo con el fútbol quedó reflejado en distintas apariciones públicas. Dos días después de asumir la presidencia, asistió a un encuentro entre Racing y Boca acompañado por los entonces presidentes de Chile, Salvador Allende, y de Cuba, Osvaldo Dorticós.

Frondizi y Milei, con identidad azul y oro en épocas diferentes

Arturo Frondizi, presidente entre 1958 y 1962, también fue identificado con Boca. Su relación con el fútbol tuvo una particularidad: había jugado como defensor en las divisiones juveniles de Almagro, antes de desarrollar su carrera política.

Arturo Frondizi

Más recientemente, Javier Milei hizo pública en reiteradas oportunidades su simpatía por el club de La Ribera, lo cual según relató, fue el motivo por el que viajó a Japón para alentar al club de sus amores en la final de la Copa Intercontinental frente al Real Madrid. El actual mandatario incluso tiene un pasado como arquero en las divisiones inferiores de Chacarita Juniors, aunque su vínculo con el Funebrero no conspiró contra su afinidad por Boca.

Sin embargo, esa relación atravesó tensiones en los últimos años. Milei reconoció que dejó de ser de Boca cuando el presidente de la institución en, en un gesto "populista" lo echó al entrenador Julio César Falcioni y convocó a Juan Román Riquelme. Eso lo dijo antes de ser presidente de al Nación. En 2023 el destino de Román y Milei se cruzó en forma dramática. El ex jugador fue candidato a presidente de Boca en unas eleccioens en las que venció a Mauricio Macri, que a pesar de contar con el apoyo de Milei, no pudo recuperar la presidencia del Xeneize.

Cuando la pasión tuvo otros colores

Aunque Boca y River concentran buena parte de la atención, la historia argentina demuestra que no todos los presidentes se identificaron con los dos grandes del fútbol porteño.

Raúl Alfonsín fue hincha de Independiente; Eduardo Duhalde, de Banfield; Néstor Kirchner, de Racing; Cristina Fernández de Kirchner, de Gimnasia y Esgrima La Plata; y Alberto Fernández, de Argentinos Juniors. La situación de Juan Domingo Perón es un caso atípico porque fue asociado históricamente con Racing, aunque también existieron versiones sobre su simpatía por Boca y según otras versiones, el líder justicialista habría sido hincha de Tigre .

Estos casos muestran que la relación entre los presidentes y el fútbol no responde a una única lógica. Algunos mandatarios mantuvieron una pasión personal que los acompañó durante toda su vida, mientras que otros encontraron en el deporte una oportunidad para acercarse a determinados sectores de la sociedad.