La Universidad de New Hampshire publicó el 1 de noviembre una encuesta que coloca al demócrata Troy Jackson con 54% y a la republicana Susan Collins con 45% en Maine. El resultado muestra una ventaja en ese relevamiento y exige revisar cómo se obtuvieron las respuestas antes de trasladarlo a un pronóstico sobre quién ganará la elección.
Las entrevistas en Maine se realizaron del 27 al 31 de octubre de 2026. Participaron 1.722 residentes, entre ellos 1.654 probables votantes; la tabla específica de la contienda senatorial reúne 1.633 respuestas. El margen publicado es de ±2,4 puntos porcentuales y el documento aclara que no está ajustado por el efecto del diseño de la encuesta.
La encuesta de Maine combinó dos vías de contacto para completar las entrevistas por internet. El panel probabilístico aportó 1.262 respuestas y las invitaciones por mensaje de texto, otras 460. Los resultados recibieron ponderaciones por sexo, edad, educación, región, inscripción partidaria y voto presidencial de 2024, para aproximar la muestra a la población de referencia.
La serie tiene un cambio de cuestionario que limita la comparación con septiembre. Ese mes, Jackson registraba 51% y Collins 47%, pero no se había consultado a los indecisos hacia quién se inclinaban. La ronda actual incorporó esa repregunta. Atribuir toda la variación a nuevos apoyos confundiría un posible movimiento electoral con una diferencia en la medición.

En Texas, YouGov registró una diferencia de cuatro puntos a favor del demócrata James Talarico. Obtuvo 51%, frente al 47% del republicano Ken Paxton, en entrevistas del 26 al 29 de octubre. La muestra fue de 2.141 probables votantes, con un margen publicado de ±2,9 puntos. Las preferencias incluyen a quienes manifestaron una inclinación tras declararse indecisos.

Michigan muestra la misma diferencia nominal en otro sondeo de YouGov. El demócrata Abdul El-Sayed alcanza 51% y el republicano Mike Rogers, 47%. El trabajo de campo también abarcó del 26 al 29 de octubre, con 2.093 probables votantes y un margen de ±3 puntos. La coincidencia de los porcentajes entre estados no demuestra que existan idénticas condiciones políticas.
YouGov seleccionó muestras estratificadas de personas inscriptas en los padrones de cada estado. Las contactó por mensaje de texto y realizó las entrevistas por internet. Aplicó ponderaciones demográficas y políticas, además de un modelo de participación que combina antecedentes de voto, características personales y probabilidad declarada de concurrir. Esa selección distingue a los votantes probables del conjunto de los registrados.
La ventaja entre candidatos tiene una incertidumbre distinta de la publicada para cada porcentaje. Una brecha de cuatro puntos no queda resuelta simplemente porque supera un margen individual cercano a tres. La diferencia entre ambos apoyos requiere su propio cálculo de error, habitualmente mayor. Además, los márgenes muestrales no incluyen todos los posibles sesgos de respuesta o de participación.

Un promedio de encuestas combina mediciones mediante reglas de selección y ponderación que deben explicitarse. Puede suavizar las oscilaciones de cada estudio, aunque conserva riesgos compartidos entre encuestadoras. Un pronóstico agrega supuestos para estimar resultados o probabilidades de victoria. Por eso, obtener 54% en un sondeo no equivale a tener 54% de posibilidades de ganar una banca.
La lectura política depende de cuántas bancas gana y pierde cada partido. Como muestra la disputa por la mayoría del Senado, los resultados estatales se combinan para definir el control de la cámara. Estos tres relevamientos no bastan para asignarlo. La elección del 3 de noviembre permitirá contrastar las estimaciones con los votos contados, antes de la certificación correspondiente.