por Redacción NewsDigitales
Javier Milei comenzó a enviar señales políticas a Patricia Bullrich en medio de una relación que acumula diferencias, cuestionamientos y disputas internas. Después de varias semanas en las que la exministra de Seguridad tomó distancia de algunas decisiones presidenciales, el mandatario protagonizó un gesto que puede interpretarse como una advertencia sobre los límites de su poder dentro de La Libertad Avanza.
El episodio ocurrió durante el fin de semana en Neuquén, donde el Presidente se mostró junto a Nadia Márquez, una senadora cercana a Karina Milei que mantiene un enfrentamiento político con Bullrich y cuyo nombre comenzó a circular como posible alternativa para conducir el bloque oficialista en la Cámara alta.
La aparición conjunta no confirma que exista una decisión de desplazar a la exministra. De hecho, desde la conducción libertaria descartan esa posibilidad por el momento. Sin embargo, la fotografía adquirió un significado particular por el contexto en el que se produjo.
Milei parece dispuesto a reafirmar su autoridad frente a una dirigente que conserva peso político propio. La incógnita es hasta dónde puede avanzar sin comprometer los acuerdos parlamentarios que necesita su Gobierno.

La actividad reunió también a Karina Milei, al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y al gobernador neuquino Rolando Figueroa.
Aunque se trató de un encuentro religioso, su dimensión política no pasó inadvertida. Nadia Márquez es una de las principales referentes del sector que responde a la secretaria general de la Presidencia dentro del Senado.
Su nombre aparece vinculado a dos espacios estratégicos: la presidencia de la Comisión de Acuerdos y la representación oficialista en el Consejo de la Magistratura.
Además, las diferencias entre Márquez y Bullrich quedaron expuestas durante una reciente reunión del bloque libertario, cuando la legisladora neuquina cuestionó aspectos de su organización interna.
En ese escenario, la presencia presidencial junto a Márquez puede leerse como un respaldo al karinismo y una señal de que Bullrich no tiene garantizado el control absoluto de las decisiones parlamentarias.
Sin embargo, el movimiento también presenta dificultades para la Casa Rosada: varios senadores aliados rechazan que Márquez presida la Comisión de Acuerdos, lo que obliga al oficialismo a negociar otras alternativas.

La tensión no surgió exclusivamente por los cargos legislativos. Durante las últimas semanas, Bullrich comenzó a expresar desacuerdos con determinadas actitudes y decisiones del Presidente.
Uno de los episodios más significativos fue su cuestionamiento a las expresiones de Milei contra periodistas. Según trascendió, la senadora había mantenido conversaciones con el mandatario para transmitirle su preocupación por el impacto político de esos enfrentamientos.
El malestar volvió a crecer después de que Milei utilizara referencias a la hoguera al hablar de periodistas durante una actividad de la Fundación Faro.

Tras las elecciones presidenciales de Brasil, Bullrich reconoció públicamente la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva, mientras Milei evitaba pronunciarse sobre la derrota de Flávio Bolsonaro.
"La gente decide en las urnas y su voluntad se respeta", expresó la senadora en sus redes sociales. La publicación fue interpretada como otro gesto de diferenciación respecto de la posición presidencial.
Desde el entorno de Bullrich sostienen que sus planteos no buscan romper con el Gobierno, sino evitar decisiones que puedan perjudicar las posibilidades electorales del oficialismo en 2027. Pero las diferencias ya exceden las cuestiones discursivas y comenzaron a trasladarse a espacios concretos de poder.
La gente decide en las urnas y su voluntad se respeta. Ese es el principio fundamental de toda democracia. Tenemos profundas diferencias políticas con el nuevo gobierno de Brasil, pero nuestros países comparten una historia, intereses estratégicos y enormes oportunidades de cooperación. Y sobre Flavio, que hizo una enorme elección, quiero hacer una reflexión sobre la calidad de la democracia. Es importante que la democracia no sea binaria: el que gana gobierna y el que pierde va a la cárcel. La utilización de una Justicia no imparcial como instrumento para eliminar a la oposición es una herramienta de poder que nunca puede ser el camino de una democracia.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) October 28, 2026
Uno de los principales focos de conflicto se encuentra en la Comisión de Acuerdos del Senado, cuya presidencia quedó vacante tras el fallecimiento de Juan Carlos Pagotto.
Se trata de un espacio estratégico porque interviene en el tratamiento de los pliegos de jueces, fiscales y otros funcionarios que requieren acuerdo de la Cámara alta.
El sector cercano a Karina Milei impulsó inicialmente a Nadia Márquez para ocupar ese lugar, pero la propuesta encontró resistencias tanto entre legisladores aliados como dentro del propio oficialismo.
Bullrich cuestionó la conveniencia de avanzar con una designación sin los consensos necesarios. Según circuló, desde su entorno justificaron esa posición con un argumento político: "No podemos despreciar a los aliados poniendo a alguien que la oposición no quiere". En paralelo, comenzó a mencionarse al senador Enzo Fullone, cercano a los Menem, como una posible alternativa para conducir la comisión.
La disputa también involucra al Consejo de la Magistratura, organismo encargado de intervenir en la selección y disciplina de magistrados.
Allí, el bloque justicialista, que alcanzó los 22 integrantes, pretende ampliar su representación, mientras La Libertad Avanza busca conservar dos lugares correspondientes al Senado.
La discusión revela que detrás de las diferencias personales existe una disputa por la capacidad de influir en decisiones institucionales estratégicas. Milei necesita resultados, pero Bullrich conserva una herramienta de presión
El momento elegido para marcar diferencias tampoco resulta menor. El Presidente pretende acelerar el tratamiento de iniciativas centrales para su administración, entre ellas el Presupuesto 2027, la reforma electoral, el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional y la adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes.
Para avanzar necesita construir acuerdos con gobernadores, el PRO, la UCR y distintos bloques provinciales. En ese escenario, Bullrich conserva un papel importante como jefa de la bancada libertaria y articuladora de negociaciones parlamentarias.
La posibilidad de desplazarla de ese lugar, aunque desmentida desde el oficialismo, generó una advertencia particularmente significativa entre personas de su entorno.
A su vez, allegados a la senadora aseguran que, si la apartaran de la conducción, el Gobierno podría quedarse sin capacidad para aprobar leyes hasta diciembre de 2027.
La declaración no pertenece públicamente a Bullrich, pero permite dimensionar cómo evalúa su sector la importancia de su función.
Milei tiene la autoridad presidencial y el control político del oficialismo. Bullrich, en cambio, cuenta con experiencia parlamentaria, vínculos con otros espacios y capacidad para intervenir en la construcción de mayorías.
Esa diferencia explica por qué ninguno parece interesado, al menos por ahora, en llevar el enfrentamiento hasta una ruptura.
El escenario electoral incorpora otro elemento a la discusión. Bullrich reconoció que se considera preparada para ejercer la Presidencia, aunque no anunció una candidatura y mantiene su respaldo al proyecto libertario.
En septiembre, una encuesta de Zuban Córdoba publicada por NewsDigitales mostró que ambos dirigentes registraban niveles similares de imagen positiva, aunque con diferencias importantes en la composición de sus apoyos.
El estudio, realizado entre el 16 y el 19 de septiembre sobre 2.000 personas, ubicó a Bullrich con 37,6% de imagen positiva, frente al 36% de Milei. Sin embargo, el Presidente mantenía una ventaja considerable en voto seguro: 26,6% contra 14,6%.
Cuando se incorporaba el voto probable, los porcentajes potenciales quedaban prácticamente igualados: 38% para Milei y 37,8% para Bullrich.
Los resultados no permiten anticipar una competencia electoral entre ambos, pero muestran una diferencia relevante. Milei conserva una base de apoyo más consolidada, mientras Bullrich reúne un volumen importante de electores que consideran probable acompañarla.
La medición es anterior a los últimos enfrentamientos, por lo que no refleja necesariamente el impacto de la tensión actual.
No obstante, aporta un antecedente para comprender por qué los movimientos de Bullrich generan atención dentro de La Libertad Avanza.
La disputa presenta una particularidad: Milei tiene mayor poder institucional, pero eso no significa que pueda prescindir de Bullrich sin afrontar consecuencias políticas.
El Presidente cuenta con la conducción del Ejecutivo, el respaldo de Karina Milei y la estructura partidaria que organiza el oficialismo. La aparición junto a Nadia Márquez muestra, además, que dispone de otras figuras para disputar espacios de influencia en el Senado.
Bullrich, por su parte, conserva trayectoria política, reconocimiento electoral y vínculos con sectores parlamentarios que el Gobierno necesita para avanzar con sus reformas.
Una ruptura podría debilitar su posición dentro de La Libertad Avanza y reducir su influencia en las decisiones oficiales. Pero también podría complicar la agenda legislativa presidencial, especialmente si las diferencias se trasladan a las negociaciones con bloques aliados.
El antecedente del enfrentamiento entre Milei y Victoria Villarruel agrega otra dimensión: la dificultad del oficialismo para administrar liderazgos que desarrollan posiciones propias.
Por ahora, la Casa Rosada no tiene previsto desplazar a Bullrich, mientras la senadora tampoco plantea abandonar el espacio. El Presidente comenzó a mostrar que está dispuesto a marcar límites, pero todavía debe demostrar hasta dónde puede hacerlo sin perjudicar sus propios objetivos.
La próxima etapa de la disputa estará marcada por las definiciones sobre los cargos judiciales, la conducción parlamentaria y el avance de las reformas pendientes.
Y allí aparece la pregunta que atraviesa toda la interna libertaria: ¿Milei tiene más para perder si Bullrich se aleja o es la senadora quien arriesga su futuro político al desafiar al Presidente?