La reapertura de los liceos franceses tras dos semanas de vacaciones mostró una movilización mucho menor que en octubre, pero no el final del conflicto. Este lunes 2 de noviembre, el Ministerio de Educación contabilizó 41 establecimientos bloqueados, alrededor del 1% del total. Frente a los centenares afectados antes del receso, el descenso no equivale a una solución política.
En Marsella, contenedores de basura bloquearon el acceso al liceo Montgrand; también hubo acciones en París, Toulouse y Rennes. El ministro de Educación, Édouard Geffray, describió los bloqueos como marginales y recordó que manifestarse es legal, pero impedir el ingreso a clases no. Las organizaciones juveniles mantienen sus reclamos por docentes, infraestructura y acceso universitario.

El principal anuncio del Ejecutivo parece una inversión directa, pero tiene una condición fundamental: los 4.000 millones de euros para renovar escuelas y liceos serán préstamos a tasas preferenciales que las regiones, responsables de los edificios, deberán devolver. El programa se extendería hasta 2030, mientras las universidades recibirían un plan de renovación de 1.000 millones hasta 2029.
El plan también fija un máximo de 28 alumnos en el primer año del liceo, conocido como seconde. Sin embargo, recién comenzaría en 2027 en la mitad de los establecimientos más desfavorecidos y se ampliaría en 2028. El Gobierno también canceló 836 recortes docentes previstos y anunció 500 nuevos puestos. La dimensión del problema es clara: el 77% de las clases de ese curso en las orientaciones general y tecnológica supera los 30 estudiantes.
Otra promesa central afecta a Parcoursup, la plataforma de acceso a estudios superiores creada durante el primer mandato de Macron. El Ejecutivo prevé modificaciones en 2027 y su reemplazo en 2028, además de la apertura de 15.000 plazas, distribuidas entre carreras técnicas, tecnológicas y de salud. Pero los sindicatos advierten que sustituir la herramienta informática no equivale a terminar con los criterios de selección que cuestionan.

La desigualdad tiene una expresión concreta: uno de cada cuatro egresados de la enseñanza profesional no consigue una oferta a través del sistema, frente al 5% de los alumnos de la orientación general. Para los representantes estudiantiles, sumar vacantes sin revisar las barreras de ingreso dejaría intacta buena parte del reclamo.
Las reformas también enfrentan un problema de calendario. Varias requieren partidas del presupuesto de 2027, cuya aprobación es incierta por la falta de mayoría gubernamental en la Asamblea Nacional. Otras están previstas para 2028, después de las elecciones presidenciales francesas de 2027. Macron sostiene que los jóvenes fueron escuchados, aunque los compromisos todavía deben convertirse en decisiones financiadas.
La próxima prueba será inmediata: las agrupaciones convocaron bloqueos para el martes 3 de noviembre y buscarán confluir con la huelga interprofesional del jueves 5. Al mismo tiempo, docentes advierten que las semanas sin clases pueden afectar las notas del primer trimestre, utilizadas para solicitar el ingreso universitario. El conflicto vuelve así al punto que lo originó: las oportunidades educativas de quienes protestan.