Para cientos de miles de extranjeros que ya trabajan en el Reino Unido, la posibilidad de quedarse definitivamente acaba de alejarse. El Gobierno anunció una reforma que duplicará de cinco a diez años la espera habitual para obtener la residencia permanente, también a quienes ingresaron bajo otras reglas. Más de 500.000 personas deberán esperar más de cinco años, según las estimaciones oficiales.
Ese permiso permite vivir y trabajar sin renovar visas temporales. No equivale a la ciudadanía británica, pero ofrece una estabilidad para familias que llevan años trabajando. El Ejecutivo aclaró que nadie perderá una residencia permanente ya concedida y que extender los plazos no implica expulsar a quienes hoy residen legalmente en el país.
El nuevo sistema no tratará a todos por igual. Quienes ganen más de 125.000 libras anuales podrán solicitar la residencia a los tres años; aquellos que superen las 50.271 libras, a los cinco. Para la mayoría restante, la espera será de diez años. También habrá excepciones para médicos, enfermeros y docentes. Se exigirán buen nivel de inglés, antecedentes adecuados, ausencia de deudas estatales y tres años de aportes.

También cambia la situación de los refugiados. Quienes lleguen por vías autorizadas podrán solicitar la residencia a los cinco años; por otras rutas, el plazo general será de veinte, reducible a diez si trabajan o estudian. Para quienes crucen clandestinamente en pequeñas embarcaciones, podría llegar a treinta. La protección internacional seguirá vigente mientras sea necesaria.
La reforma estuvo a punto de imponer quince años de espera a trabajadores extranjeros dedicados a cuidar adultos mayores y personas dependientes. Pero las críticas de sindicatos y legisladores del propio Partido Laborista forzaron una excepción. Quienes se incorporaron a esa vía migratoria antes de mayo de 2025 y cumplieron las condiciones de su visa, incluidos ingresos de al menos 25.000 libras anuales, conservarán el plazo de cinco años.
Entre 2022 y 2025, unas 250.000 personas llegaron o cambiaron a esa categoría, acompañadas por familiares dependientes. El Gobierno calcula que alrededor de una cuarta parte de los trabajadores no reúne los requisitos. Podrán solicitar otra visa por cinco años y cambiar de empleador. Las autoridades retiraron permisos de contratación a 1.800 empresas por prácticas abusivas, en un sector con antecedentes de explotación.
El endurecimiento llega pese a que la migración neta anual cayó de un máximo de 944.000 personas en marzo de 2023 a 171.000 a fines de 2025. El Gobierno busca mostrar mayor control ante la presión de Reform UK, el partido de Nigel Farage, pero enfrenta objeciones internas. La laborista Angela Rayner cuestionó que se cambien las reglas para quienes ya habían llegado legalmente.
El punto decisivo será qué ocurrirá con quienes están cerca de completar cinco años y ahora deberán seguir renovando sus permisos. La ministra del Interior, Shabana Mahmood, anunció que las primeras disposiciones se presentarán en diciembre de 2026 y se implementarán durante 2027. Hasta entonces, seguirá abierta la discusión sobre cuánto debe pesar el salario al decidir quién puede establecerse definitivamente en el Reino Unido.