por Redacción NewsDigitales
El periodista y escritor Luis Novaresio participó de 70.20.HOY, emitido por Canal 9 y con producción integral de Red Cube, donde conversó con la conductora Mercedes Cordero y los panelistas Martín Musciatti y Aldana San José. Durante el encuentro presentó su segunda novela, La vida que importa, y abordó la polémica que protagonizó con el presidente Javier Milei.
La conversación tuvo dos momentos destacados. Por un lado, Novaresio profundizó en los temas que atraviesan su nueva obra, desde el amor y los mandatos sociales hasta la eutanasia y la libertad individual. Por otro, respondió a los cuestionamientos públicos del mandatario, explicó cómo vivió aquella situación y reiteró su invitación a mantener una entrevista cara a cara.
Novaresio explicó que su segunda novela gira alrededor de un grupo de amigos que se encuentra en un curso de filosofía. Aunque sus integrantes mantienen posiciones diferentes sobre cuestiones fundamentales, consiguen construir relaciones profundas y acompañarse en los momentos más difíciles.

“¿Estás viviendo la vida que te importa, la vida que vos querés o la vida que esperan tus padres, la sociedad, tu pareja?”, planteó el escritor al explicar el interrogante central del libro. Según señaló, la historia invita a revisar los mandatos familiares, las expectativas sociales y las decisiones que muchas personas toman sin preguntarse si realmente responden a sus deseos.
El periodista destacó que uno de los aspectos más interesantes de sus personajes es que pueden sostener una amistad pese a sus diferencias ideológicas. “No piensan parecido en casi nada y, sin embargo, son muy amigos”, explicó, y contrastó esa convivencia con una sociedad donde pensar distinto suele interpretarse como una confrontación personal.
Al relacionar la novela con su propia experiencia, Novaresio recordó que fue el primer integrante de su familia en acceder a la universidad. Estudió Derecho porque no tenía los recursos económicos necesarios para trasladarse a otra ciudad y cursar Comunicación, aunque siempre había querido dedicarse al periodismo.

“Yo quería ser periodista claramente”, confesó. A pesar de que tenía una carrera consolidada como abogado, decidió abandonar el estudio jurídico donde trabajaba para comenzar desde abajo como movilero de radio. Posteriormente, volvió a enfrentarse a una decisión importante cuando surgió la posibilidad de trasladarse de Rosario a Buenos Aires.
“Tomé decisiones persiguiendo el deseo. No es fácil”, reconoció. También reflexionó sobre el temor que suele acompañar los cambios personales y profesionales. “El miedo al fracaso es inmovilizante”, sostuvo, al señalar que permanecer en situaciones conocidas puede resultar cómodo, pero también impedir el desarrollo de nuevos proyectos.
El segundo gran momento de la entrevista llegó cuando Mercedes Cordero le preguntó por las críticas públicas que había recibido del presidente Javier Milei. Novaresio reconoció que la situación le provocó sorpresa e incomodidad, aunque explicó que no considera apropiado transformar una discusión periodística en un enfrentamiento personal.
“Si vos me discutís una información, yo te la voy a discutir hasta el final de mis días”, aseguró. El periodista sostuvo que está dispuesto a defender su trabajo y las fuentes que respaldan sus investigaciones, pero marcó una diferencia entre cuestionar datos concretos y recurrir a descalificaciones personales.
“Si la cuestión es personal, si la cuestión es el uso del insulto, yo no me subo a ese diálogo”, afirmó. También explicó que su tarea consiste en entrevistar a personas con posiciones muy diferentes, independientemente de las afinidades que pueda tener con ellas fuera del ámbito profesional.
Lejos de dar por terminada la posibilidad de un intercambio, Novaresio reiteró públicamente su disposición a entrevistar a Milei. Según explicó, considera que las diferencias deben discutirse mediante argumentos y no a través de ataques personales.

“Yo invito respetuosamente al presidente de la Nación a que venga a sentarse a la mesa y hablemos de esto, de lo que quiera”, expresó. El periodista planteó que ese encuentro permitiría conversar sobre cualquier tema desde los roles institucionales que cada uno ocupa.
También aseguró que su producción mantiene abiertas las invitaciones a dirigentes políticos de diferentes espacios. “Los que no vienen es porque no quieren”, sostuvo, al remarcar que la ausencia de determinados funcionarios en sus entrevistas no responde a una decisión de excluirlos.
Durante ese tramo dejó otra definición relacionada con el ejercicio del poder: “Los obsecuentes son los primeros traidores”. Según explicó, quienes elogian permanentemente a una autoridad suelen modificar rápidamente sus posiciones cuando cambia la conducción política.
La discusión sobre Milei también dio lugar a una reflexión más amplia sobre el significado de la libertad. Novaresio explicó que su concepción está vinculada con el artículo 19 de la Constitución Nacional y con la posibilidad de tomar decisiones individuales sin perjudicar a terceros.

“Yo no siento que vivamos tiempos de verdadera libertad”, afirmó. El periodista sostuvo que actualmente se promueve una visión principalmente económica del liberalismo, mientras que, desde su perspectiva, siguen existiendo cuestionamientos hacia determinadas elecciones personales y formas de vida.
“Vivimos tiempos de mucho liberalismo económico o de mucha ausencia del Estado. Ahora, liberalismo en lo político, en lo cultural, en lo social, en lo ideológico, claro que no”, expresó. También manifestó preocupación por la reaparición de debates relacionados con la identidad sexual y defendió la autonomía de las personas frente a las imposiciones externas.
Al retomar la presentación de La vida que importa, Novaresio explicó que uno de los conflictos centrales de la ficción está protagonizado por una profesora de filosofía acusada de haberle proporcionado a su marido, que padecía una enfermedad terminal, una sustancia para poner fin a su vida.
La historia introduce el debate sobre la eutanasia y la posibilidad de decidir sobre el final de la propia existencia. “Yo creo que nos merecemos este debate”, sostuvo el escritor, quien mencionó la existencia de iniciativas legislativas y recordó que en Argentina ya se pueden establecer directivas anticipadas sobre determinados tratamientos médicos.

“El divorcio, el aborto, la muerte digna no obligan a nadie”, expresó. Para Novaresio, debatir estos temas significa reconocer la existencia de distintas convicciones y permitir que las personas puedan tomar decisiones sin imponer una única perspectiva al conjunto de la sociedad.
La novela también permitió abordar las relaciones amorosas y la dificultad de construir vínculos duraderos. Novaresio cuestionó la idealización de las parejas y sostuvo que el amor requiere aceptar las diferencias individuales, negociar expectativas y reconocer que no siempre existen soluciones sencillas.
“Yo creo que el amor es para valientes”, afirmó. También manifestó sus reparos frente a las parejas que pierden completamente su individualidad. “Un poco descreo de estas parejas simbióticas”, explicó, al referirse a quienes comienzan a expresar todas sus preferencias y decisiones en primera persona del plural.

Consultado sobre su historia con Braulio, recordó que ambos se conocieron después de los 50 años, cuando ya tenían carreras profesionales y proyectos personales consolidados. “Somos dos pares”, destacó, y aseguró que la relación se construye sobre el respeto por la independencia de cada uno.
“Es un vínculo que se trabaja todos los días”, sostuvo. Finalmente, recuperó una reflexión que había compartido anteriormente con Mercedes Cordero: “Hay que habitar las contradicciones”, una idea que también atraviesa su novela y su mirada sobre las decisiones personales.
Con La vida que importa, Novaresio busca abrir interrogantes sobre los deseos, el amor y la libertad. Su paso por 70.20.HOY también le permitió fijar posición sobre su reciente enfrentamiento con Milei y dejar en claro que, pese a las diferencias, mantiene abierta la posibilidad de un diálogo con el Presidente.