03/11/2026 - Edición Nº1365

Agro

INNOVACIÓN EN EL AGRO

Hito mundial: científicos de INTA y CONICET lograron un triticale resistente a herbicidas

03/11/2026 | Los investigadores argentinos lograron que el cereal tolere productos que antes dañaban o mataban la planta.


por Redacción NewsDigitales


Un equipo de investigadores argentinos de INTA y CONICET consiguió desarrollar líneas de triticale resistentes a herbicidas que hasta ahora podían dañar seriamente o incluso matar al cultivo. El avance, inédito a nivel mundial, podría ampliar las herramientas disponibles para controlar malezas difíciles y permitir la siembra del cereal en lotes donde los residuos de aplicaciones anteriores representan un problema.

El desarrollo se realizó mediante cruzamientos genéticos con variedades de trigo que ya presentaban resistencia a determinados herbicidas. La investigación permitió transferir esa característica al triticale, un cereal que surge del cruzamiento entre trigo y centeno y que se utiliza principalmente para alimentación animal, como verdeo de invierno, forraje o cultivo de cobertura.

El trabajo fue llevado adelante por investigadores Francisco Di Pane (INTA) y Marcos Yanniccari (CONICET), pertenecientes a la Chacra Experimental Integrada Barrow, en el sur bonaerense.

Los resultados fueron publicados en la revista científica Crops y constituyen el primer desarrollo de líneas de triticale con resistencia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas.

Una resistencia que llegó desde el trigo

Hasta ahora, aplicar este tipo de herbicidas sobre un lote de triticale podía provocar daños importantes en las plantas, porque el cultivo no contaba con una resistencia genética que le permitiera tolerarlos.

Los investigadores partieron de una característica que ya habían identificado en determinadas variedades de trigo. A partir de ese material, realizaron cruzamientos con triticale y seleccionaron las generaciones que heredaban la resistencia.

El proceso permitió obtener dos líneas identificadas como 5195 y 5202. Ambas fueron evaluadas frente a imazamox e imazapyr, dos herbicidas del grupo de las imidazolinonas, y mostraron capacidad para tolerar aplicaciones en las dosis recomendadas. Entre los materiales obtenidos, la línea 5195 presentó el mayor nivel de tolerancia.

Se trata de un desarrollo logrado mediante mejoramiento genético convencional, a través de cruzamientos y selección, sin recurrir a técnicas de transgénesis.

El desarrollo se realizó con cruzamientos genéticos de variedades de trigo que ya presentaban resistencia a  herbicidas

En ese marco, el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, destacó que el desarrollo permite resolver una limitante concreta de los sistemas productivos y ampliar las alternativas para planificar las rotaciones. También puso el foco en la articulación entre investigación y producción: “La ciencia y la tecnología no pueden estar separadas de los problemas concretos que enfrentan los productores. Necesitamos generar conocimiento, desarrollar nuevas herramientas y poner esas capacidades al servicio de la producción bonaerense”, sostuvo.

Más herramientas contra las malezas difíciles

La principal ventaja productiva es que el nuevo material podría permitir el uso de herbicidas que antes no podían aplicarse sobre el triticale sin poner en riesgo el cultivo.

Para los productores, esto representa una alternativa adicional frente a malezas difíciles de controlar, especialmente en lotes donde las opciones de productos selectivos son limitadas. La posibilidad de aplicar imidazolinonas sin afectar el desarrollo del cereal ampliaría las herramientas para mantener los lotes limpios y mejorar el manejo de las malezas.

Pero hay otra ventaja que puede resultar especialmente importante para las rotaciones agrícolas: la posibilidad de sembrar triticale en suelos donde todavía permanecen residuos de herbicidas utilizados durante la campaña anterior.

El problema de los herbicidas que quedan en el suelo

Ese fenómeno se conoce como carryover y ocurre cuando un producto aplicado sobre un cultivo permanece activo en el suelo durante meses. Los residuos pueden afectar la implantación y el crecimiento de los cultivos que se siembran después.

Un ejemplo se da en lotes donde se utilizaron herbicidas del grupo de las imidazolinonas sobre cultivos de verano, como girasol o soja resistentes. Cuando llega el momento de implantar un cereal de invierno, la persistencia de esos productos puede provocar daños en las plantas sensibles.

La incorporación de resistencia en el triticale permitiría ampliar las alternativas de siembra en esos ambientes y darle mayor flexibilidad al productor para organizar las rotaciones. También podría favorecer su utilización como cultivo de cobertura o recurso forrajero en lotes que presentan restricciones por la residualidad de herbicidas.

Cuándo podría llegar al campo

Por ahora, el desarrollo se encuentra en una etapa precomercial. Los investigadores obtuvieron y evaluaron las líneas resistentes, pero todavía deben completar los pasos necesarios para que puedan llegar al mercado.

El objetivo es iniciar durante 2027 los trámites de inscripción de los materiales, con la expectativa de que las primeras variedades comerciales puedan estar disponibles para los productores en 2028.

De concretarse esos plazos, el avance sumará una herramienta novedosa para el manejo de malezas y la planificación de las rotaciones, además de incorporar una característica genética que hasta ahora no existía en el triticale.