Nirvanna the Band the Show the Movie se consolidó, por escándalo, como la mejor película del año a pesar de haber tenido un recorrido distribución completamente acotado. Detrás de este fenómeno independiente se encuentran Matt Johnson y Jay McCarroll, figuras que ya habían demostrado su talento en proyectos previos de alto nivel. Johnson, quien recientemente estrenó Tony en Prime Video y dirigió la gran BlackBerry, hizo gala de su ingenio con esta obra.
La trama se centra en versiones ficticias de los propios Matt y Jay, dos músicos que persiguen un objetivo tan modesto como obsesivo: conseguir una fecha para tocar en el Rivoli, un conocido bar de Canadá. Para lograrlo, los protagonistas idean toda clase de planes disparatados y estrategias delirantes. Sin embargo, el curso de su historia da un giro radical a causa de un accidente totalmente absurdo que cambia las reglas del juego.

A raíz del incidente, los personajes terminan viajando en el tiempo, lo que desencadena una parodia descarada de la mítica saga Volver al futuro. Para sacar adelante semejante propuesta sin terminar sumergidos en demandas judiciales, los realizadores tuvieron que recurrir al asesoramiento constante de un equipo de abogados. La clave legal residió en respaldarse en la doctrina del Fair Use, la cual regula el copyright en Estados Unidos y otorga cierto margen de maniobra para crear parodias.
El proceso de producción de la cinta fue tan extravagante como su propio argumento. Toda la película se filmó de manera clandestina (lo que se conoce como método de guerrilla) y sin solicitar permisos de filmación tradicionales. Las interacciones en la vía pública con personas reales que pasaban por el lugar fueron improvisadas y a veces hasta determinaron el rumbo de algunos elementos de la historia.
Para resolver los encuentros cara a cara entre los protagonistas y sus versiones del pasado, el equipo de Nirvanna the Band the Show the Movie echó mano a un recurso sumamente ingenioso. Utilizaron material original grabado años atrás para la serie web previa en la que se basa el largometraje y lo compaginaron con las escenas nuevas.
El resultado de este arriesgado experimento es una pieza cinematográfica brillante de apenas una hora y media de duración sumamente creativa. Nirvanna the Band the Show the Movie consigue transformó las limitaciones presupuestarias y legales en su mayor virtud narrativa, y se consolidó como una joya de culto instantánea para los amantes de la comedia meta.

Lamentablemente, debido a las complicaciones de derechos y a su naturaleza independiente, la cinta no pasó por las salas de cine en Argentina ni se encuentra disponible de forma oficial en las plataformas de streaming convencionales.