03/11/2026 - Edición Nº1365

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Elecciones en Estados Unidos: los farmers ponen a prueba a Trump y miran de reojo a China

03/11/2026 | En estos comicios se pondrá en juego el apoyo de productores en zonas estratégicas del país. El "plan platita" de la Casa Blanca para el campo.


por Redacción NewsDigitales


Hoy es día de elecciones en Estados Unidos y el campo argentino sigue bien de cerca los resultados. Los norteamericanos celebran los comicios de medio término, que permitirán medir el respaldo político al segundo mandato del presidente Donald Trump.

Esta votación llega en medio de una fuerte disputa comercial con China y un fuerte endeudamiento de los productores, entre otras variables. Si bien los republicanos cuentan con una base sólida en el centro del país, en estados como Dakota del Norte y del Sur, Nebraska, Kansas y Iowa, en el horizonte aparecen algunas señales de fatiga.

En este contexto, el incremento de los costos, las dificultades financieras y la pérdida de mercados internacionales comenzaron a generar cuestionamientos sobre el rumbo económico de la administración Trump.

El peso de las deudas

Uno de los indicadores de esa situación es el endeudamiento. Según estimó el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), la deuda del sector agrícola acumulará USD 624.700 millones durante 2026, un incremento de 5,2% respecto del año anterior. 

Etse escenario impacta de lleno en las explotaciones familiares, que disponen de menos herramientas financieras para afrontar los aumentos de costos y las tasas de interés. Un ejemplo es el caso de la productora Hallie Shoffner, que tuvo que cerrar su establecimiento rural en Arkansas por dificultades financieras y al final se convirtió en candidata demócrata al Senado.

En su campaña, la candidata aportó la idea de fortalecer las economías rurales y agregar valor a la producción dentro del territorio estadounidense. Esta postura choca con algunas políticas actuales de la Casa Blanca, como por ejemplo la apertura de importaciones de carne vacuna, en donde Argentina fue beneficiada con un incremento de 80.000 toneladas en el cupo libre de arancel. 

La soja, en el centro de la tormenta

Otro de los asuntos que preocupa a los productores norteamericanos es la relación comercial con China. La guerra arancelaria impulsada por Trump modificó los flujos internacionales de soja y permitió que Brasil ampliara su participación como proveedor del principal comprador mundial.

En los primeros siete meses de 2025, China importó 70 millones de toneladas de soja, de las cuales 59,2 millones llegaron desde Brasil. De esta manera, el país sudamericano concentró el 84,5% de las compras chinas durante ese período.

Los productores estadounidenses reclamaron en reiteradas oportunidades que Washington alcance un entendimiento comercial con Beijing para recuperar competitividad. En septiembre de este año, la American Soybean Association volvió a pedirle a Trump que China elimine el arancel de 10% que aplica sobre la soja estadounidense y garantice condiciones estables para las próximas campañas.

El reclamo tiene una dimensión económica concreta. Estados Unidos proyecta una cosecha sojera de casi 123 millones de toneladas para la campaña 2026/27. Con ese número, el gigante asiático es determinante para colocar los excedentes de producción.

La disputa también tiene consecuencias para Sudamérica. Brasil logró consolidar su posición como principal proveedor de China, mientras que Argentina encontró oportunidades comerciales en determinados momentos de la tensión entre las dos potencias.

La ganadería y las oportunidades para Argentina

La política agropecuaria estadounidense también tiene repercusiones sobre el comercio internacional de carne vacuna. La caída del rodeo bovino y las dificultades para incrementar la producción doméstica llevaron a la administración Trump a habilitar nuevas importaciones, para ampliar la oferta interna y moderar los precios.

En agosto, el presidente estadounidense autorizó el ingreso extraordinario de hasta 300.000 toneladas de recortes de carne magra durante 90 días. La medida buscó atender la demanda de la industria de carne picada y hamburguesas, pero dejó  fuera de juego a  Argentina, Uruguay, Australia y Nueva Zelanda, países que ya cuentan con cuotas específicas.

La decisión mostró cómo las necesidades del mercado interno estadounidense pueden modificar las condiciones comerciales para los proveedores internacionales.

Para nuestro país, Estados Unidos se convirtió durante 2026 en un destino estratégico. El cupo anual de carne vacuna libre de aranceles pasó de 20.000 a 100.000 toneladas y la industria exportadora ya inició conversaciones para intentar sostener ese beneficio durante 2027.

En este contexto, las elecciones legislativas también serán observadas desde la agroindustria argentina. Aunque el resultado no implica un cambio automático en las decisiones comerciales de Trump, una modificación en la composición del Congreso podría alterar el debate sobre los aranceles, las facultades presidenciales y el presupuesto destinado a las políticas agropecuarias.

La votación de este martes permitirá conocer cuánto respaldo conserva el oficialismo entre los distintos sectores del electorado. Para los productores rurales, la discusión excede la disputa partidaria: están en juego las condiciones para producir, acceder al financiamiento y recuperar mercados internacionales.

El "plan platita" de Trump para el campo

En la previa a las elecciones, el presidente Trump buscó acallar las críticas de los farmers y con este fin, anunció un paquete de más de USD 15.000 millones en ayudas e iniciativas destinadas al sector agropecuario, con el objetivo de compensar el incremento de los costos de producción, especialmente del gasoil y los fertilizantes.

De este monto, unos USD 8.000 millones se destinarán a pagos extraordinarios para agricultores afectados por el encarecimiento del combustible durante la cosecha. El programa también volcará cerca de USD 5.000 millones en garantías de préstamos para ganaderos y pescadores y USD 1.800 millones para programas de conservación de tierras y fondos para impulsar la fabricación de fertilizantes y ampliar la capacidad de la industria cárnica.