Los votantes de Maine y Alaska participan este martes 3 de noviembre en unas elecciones legislativas estadounidenses con un procedimiento que puede prolongar la definición de determinadas contiendas. Ambos estados utilizan el sistema conocido como ranked-choice voting, o voto por orden de preferencias, que permite a los electores clasificar a los candidatos según sus prioridades. A diferencia del mecanismo tradicional, en el que se selecciona solamente una opción, este modelo contempla sucesivas rondas de escrutinio cuando ningún aspirante consigue la mayoría requerida de votos de primera preferencia.
El funcionamiento comienza con una primera contabilización de las opciones marcadas como favoritas. Si una candidatura alcanza más del 50% de los votos correspondientes, puede resultar elegida sin necesidad de realizar nuevas rondas. En caso contrario, se elimina al candidato con menor respaldo y las boletas que lo seleccionaron como primera opción pueden transferirse a la siguiente preferencia válida de cada elector. No se trata de emitir nuevos sufragios ni de permitir que una persona vote varias veces, sino de utilizar las preferencias que el ciudadano dejó registradas en una única papeleta.
La Secretaría de Estado de Maine estableció que las elecciones generales de 2026 para el Senado federal y el segundo distrito de la Cámara de Representantes se desarrollarán mediante el voto por preferencias, debido a las candidaturas habilitadas, incluidas las opciones de voto escrito debidamente declaradas. Sin embargo, existe una diferencia institucional importante: la elección general para gobernador y las contiendas por la Legislatura estatal se resuelven por pluralidad, es decir, gana quien obtiene más votos, aunque no alcance la mayoría absoluta. De esta manera, una misma boleta electoral puede incluir cargos sujetos a métodos de adjudicación diferentes.
Durante la noche electoral, los municipios de Maine contabilizan las primeras preferencias y transmiten sus informes a la autoridad estatal. Si una candidatura no logra la mayoría necesaria, las boletas y los dispositivos que contienen los registros del escrutinio deben trasladarse bajo resguardo hasta Augusta, la capital estatal, donde se organiza la tabulación centralizada de preferencias. En ese procedimiento, el sistema examina las opciones siguientes registradas en cada papeleta y realiza las rondas correspondientes hasta determinar el resultado conforme a las reglas vigentes. La demora dependerá de si resulta necesario activar esa instancia adicional.
Alaska utiliza una modalidad diferente. Su sistema parte de una elección primaria abierta en la que avanzan hasta cuatro candidatos por cargo, independientemente de su afiliación partidaria, para competir en las elecciones generales. Los ciudadanos pueden ordenar a esos finalistas en la boleta, y el mecanismo de eliminación y transferencia funciona cuando ninguno supera el umbral mayoritario de primera preferencia. A diferencia de Maine, Alaska aplica este procedimiento también a sus elecciones generales estatales, incluidas las de gobernador. La regulación alcanza, por lo tanto, a un conjunto más amplio de cargos.
La principal diferencia para seguir el escrutinio de este martes está en el calendario. La División de Elecciones de Alaska prevé publicar los primeros datos durante la noche electoral, pero fijó para el 18 de noviembre de 2026 la tabulación oficial de preferencias en las contiendas que la necesiten. El plazo permite revisar y contabilizar las papeletas admisibles, incluidas aquellas enviadas por correo que pueden llegar después de la votación presencial. La certificación estatal está prevista para el 25 de noviembre. Por eso, un recuento preliminar sin mayoría clara no necesariamente permitirá identificar al ganador definitivo durante la madrugada del miércoles.

Las transferencias se producen siguiendo exclusivamente las preferencias expresadas por cada votante. Por ejemplo, si una persona selecciona como primera opción a un candidato que posteriormente queda eliminado, su boleta puede pasar al siguiente aspirante que permanezca en competencia y que haya sido señalado en el orden elegido. Si ese segundo candidato también fue eliminado, el sistema examina la siguiente opción válida. Este procedimiento se repite según las reglas específicas del estado, hasta determinar si alguna candidatura alcanza la mayoría exigida entre los sufragios que continúan activos.
También existe la posibilidad de que una boleta deje de participar en las rondas posteriores. Esto ocurre cuando el elector no señaló otras preferencias válidas que permanezcan en competencia, situación conocida como agotamiento de la boleta. El voto sí se contabilizó en las rondas en las que correspondía, pero no puede asignarse automáticamente a otro candidato. Por ese motivo, las sumas de votos activos pueden variar de una ronda a otra, y una tabla que muestra transferencias no debe interpretarse de la misma manera que un escrutinio convencional con una sola elección por votante.
El voto por preferencias y el voto por correo son dos cuestiones diferentes, aunque pueden incidir conjuntamente en la duración del escrutinio. El primero determina cómo se adjudica una contienda cuando no existe mayoría inicial; el segundo regula cómo se emiten, reciben y validan determinadas boletas. Maine exige que el voto ausente ordinario llegue a la oficina municipal antes de las 20:00 del día electoral, equivalentes a las 22:00 de Argentina. Alaska admite determinadas papeletas postales con matasellos del 3 de noviembre que llegan posteriormente, y su calendario de tabulación de preferencias se extiende hasta el 18 de noviembre.

La elección de Alaska presenta además una particularidad política: los ciudadanos votan este mismo martes una iniciativa para eliminar las primarias abiertas y el voto por preferencias, además de modificar reglas sobre financiamiento electoral. Esa consulta no sustituye el mecanismo aplicado a las elecciones generales de 2026, que continúa rigiéndose por la legislación vigente. Para los lectores argentinos, el seguimiento deberá distinguir entre las primeras preferencias, las rondas de transferencias, las proyecciones periodísticas y la certificación oficial. Una ventaja inicial puede no ser definitiva cuando todavía existen preferencias por contabilizar, pero tampoco es correcto asumir que todas las contiendas necesitarán una segunda ronda.