Reino Unido y Francia anunciaron maniobras multinacionales en Polonia. El ejercicio Koalicja 26.2 tendrá lugar del 9 al 22 de noviembre, con 2.800 militares de 11 países. Ensayarán el traslado, la protección y el abastecimiento de una fuerza destinada a apoyar a Ucrania después del fin de los combates. No se anunció un despliegue dentro de Ucrania.
Será la primera gran prueba de la Fuerza Multinacional para Ucrania. Esa estructura integra la Coalición de Voluntarios promovida por Londres y París, que reúne a 35 países. Se constituyó formalmente en enero de 2026 y recibió compromisos militares de 24 Estados. El entrenamiento busca coordinar fuerzas de distintos gobiernos, pero no es una operación de la OTAN ni supone un acuerdo de paz.
La logística será el centro de unas maniobras diseñadas para medir la preparación internacional. Los participantes practicarán el transporte de personal, la protección de convoyes, el suministro de equipamiento y los procedimientos de mando. El Ministerio de Defensa polaco detalló que facilitará alojamiento, alimentación, combustible, atención médica y mantenimiento. La prueba permitirá identificar dificultades antes de una eventual misión posterior a la guerra.
El contingente británico incluirá 300 militares, cazas Typhoon y un avión cisterna Voyager. La Séptima Brigada, conocida como Desert Rats, practicará desplazamientos terrestres y la Real Fuerza Aérea realizará vuelos. El anuncio oficial británico establece que estas salidas simularán procedimientos para recuperar la confianza en el transporte aéreo comercial una vez que Ucrania pueda reabrir su espacio aéreo.

Turquía coordinará desde Estambul una simulación del componente marítimo de la fuerza. El ejercicio analizará cómo retirar minas para facilitar el regreso del transporte mercante a los puertos ucranianos. Su participación cuenta entre los 11 países, aunque no requiere enviar tropas al entrenamiento terrestre en Polonia. También intervendrán Bélgica, Estonia, Alemania, Lituania, Países Bajos, España, Suecia y el país anfitrión, bajo conducción franco-británica.
El teniente general británico Tom Bateman dirigirá la coordinación multinacional del ejercicio. El cuartel general operativo funciona en París y prevé trasladarse al Reino Unido antes de terminar 2026. Allí deberán integrarse comunicaciones, decisiones logísticas y protocolos de respuesta de unidades con estructuras nacionales diferentes. El propósito es detectar fallas y comprobar que los distintos componentes puedan actuar coordinadamente, no simular una entrada inmediata en combate.
Las tropas solo podrían ingresar en Ucrania cuando terminen las hostilidades y Kiev las invite. También deben cumplirse condiciones políticas y militares adicionales, todavía sin calendario establecido. La fuerza no tendrá funciones de mantenimiento de paz ni vigilancia del alto el fuego. Su misión prevista es fortalecer a los militares ucranianos y contribuir a prevenir nuevas agresiones. Participar en el ejercicio no autoriza automáticamente ese despliegue posterior.
Una eventual misión se concentraría en reconstruir las capacidades de defensa de Ucrania. Incluiría instructores, reposición de equipos y apoyo para recuperar operaciones comerciales aéreas y marítimas. Su objetivo sería ayudar a que las propias fuerzas ucranianas puedan disuadir nuevos ataques. La descripción oficial de la fuerza subraya que su participación permanece condicionada a las decisiones del Gobierno de Ucrania y al cese de los enfrentamientos.

Polonia separa su papel de anfitrión de una intervención directa en Ucrania. Organizará apoyo logístico para las unidades aliadas, pero no contempla enviar soldados polacos al territorio ucraniano bajo este esquema. Estonia también advirtió que una futura participación militar necesitaría autorización de su Parlamento. Son diferencias relevantes entre países que entrenarán juntos, aunque mantienen competencias y procedimientos propios para aprobar operaciones fuera de sus fronteras.
Las maniobras terminarán el 22 de noviembre y entonces podrán evaluarse sus resultados. El balance abarcará transporte, suministros, mando y operaciones aéreas y marítimas. Mientras tanto, siguen pendientes las condiciones de cualquier despliegue real. Los contactos diplomáticos sobre Ucrania forman parte del contexto, pero el entrenamiento no anticipa una tregua. Europa está probando su preparación, no ejecutando todavía la misión para la que se organiza.