03/11/2026 - Edición Nº1365

Internacionales

Midterms

Pato rengo: qué significa el concepto político que puede marcar el futuro de Donald Trump

03/11/2026 | La expresión "lame duck" describe a un presidente que conserva el poder formal, pero con influencia débil.

La política estadounidense tiene una expresión particular para describir a los dirigentes que atraviesan la etapa final de su poder: lame duck, traducida al español como pato rengo. La metáfora identifica a un funcionario que sigue ocupando su cargo, pero encuentra cada vez más dificultades para imponer sus decisiones. En el caso de Donald Trump, el concepto vuelve a cobrar relevancia durante las elecciones legislativas de medio término, aunque su significado va más allá de una eventual derrota electoral.

De los mercados financieros a la política

El término tiene un origen anterior a su utilización política. Durante el siglo XVIII, en Gran Bretaña, se empleaba para identificar a comerciantes y corredores de bolsa que no podían afrontar sus deudas. Con el paso del tiempo, la expresión comenzó a utilizarse para describir a dirigentes que habían perdido una elección o estaban próximos a abandonar sus funciones. La imagen del pato herido que camina con dificultad terminó convirtiéndose en una metáfora del poder debilitado.

En Estados Unidos, lame duck se incorporó al vocabulario institucional para referirse principalmente a presidentes que transitan los últimos meses de su mandato, legisladores derrotados que todavía no entregaron sus bancas y funcionarios cuya continuidad ya tiene fecha de vencimiento. Aunque conservan sus atribuciones legales, su capacidad para construir acuerdos y orientar decisiones puede verse reducida por la proximidad de su salida.

El caso particular de Donald Trump

Trump presenta una particularidad constitucional: está cumpliendo su segundo mandato presidencial y la Vigesimosegunda Enmienda de la Constitución estadounidense impide que una misma persona sea elegida presidente más de dos veces. Por lo tanto, no puede presentarse a una nueva elección presidencial ordinaria. En ese sentido, puede ser considerado un lame duck por encontrarse en su último mandato, independientemente de lo que ocurra en las elecciones legislativas.

Sin embargo, una derrota republicana en las elecciones de medio término podría profundizar esa situación desde el punto de vista político. Si los demócratas consiguen controlar una o ambas cámaras del Congreso, Trump tendría mayores dificultades para impulsar leyes, negociar presupuestos y obtener respaldo parlamentario para sus iniciativas. El presidente conservaría sus facultades ejecutivas, pero debería afrontar un escenario de mayor resistencia legislativa.

El pato rengo también llega al Congreso

La expresión tiene, además, una aplicación concreta en el funcionamiento parlamentario estadounidense. Se denomina lame duck session al período que transcurre entre las elecciones legislativas de noviembre y la asunción de los nuevos representantes y senadores en enero. Durante esas semanas, los legisladores que perdieron sus bancas o no fueron reelegidos todavía conservan sus atribuciones y pueden participar de las sesiones y votaciones.

Ese intervalo puede resultar políticamente relevante porque los legisladores salientes todavía tienen capacidad para aprobar leyes y tomar decisiones antes de que cambie la composición del Congreso. Por eso, el concepto no describe necesariamente una parálisis institucional, sino una etapa de transición en la que la autoridad política de algunos dirigentes puede quedar condicionada por los resultados electorales.

Ser un pato rengo no significa perder automáticamente el poder ni quedar obligado a abandonar el cargo. Se trata de una situación en la que la autoridad formal permanece, pero la influencia política comienza a disminuir. En el caso de Trump, el concepto permite analizar tanto el límite constitucional del último tramo de su segundo -y último- mandato como las consecuencias que podría tener un Congreso adverso durante los dos años que le restan en la Casa Blanca.