El Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) articulará el operativo sanitario más amplio de su historia para custodiar de forma continua al papa León XIV durante su visita oficial a la Argentina. Integrado a un comando unificado con fuerzas de seguridad e instituciones de respuesta inmediata, el despliegue ofrecerá cobertura de alta complejidad tanto para el Sumo Pontífice y su comitiva como para las multitudes que participarán de las ceremonias religiosas programadas en la Ciudad de Buenos Aires, y Luján.
El titular del servicio de emergencias porteño, Alberto Crescenti, ratificó que la logística de protección se planificó durante meses y no sufrió modificaciones tras la reciente intervención quirúrgica del Pontífice. La cobertura comenzará con el viaje de una unidad de terapia intensiva a Uruguay para recibir al Santo Padre e integrarse a la cápsula de seguridad sanitaria que lo acompañará desde su ingreso al país.
Durante sus traslados terrestres a Luján, el Pontífice estará custodiado en todo momento por dos médicos intensivistas.
El eje central de la asistencia se situará en el cruce de las avenidas Sarmiento y Del Libertador, predio donde se montó el escenario principal para las misas del lunes 9 de noviembre y la vigilia juvenil del martes 10. En las inmediaciones de la Plaza Seeber se emplazará un puesto médico de avanzada con un coordinador, cinco profesionales de la salud, dos camas de terapia intensiva, doce de observación, suministro de oxígeno y climatización. Por su parte, detrás del Monumento a los Españoles operará una unidad coronaria móvil reservada para obispos y cardenales, junto a dos ambulancias abocadas exclusivamente a la ruta de evacuación rápida.
A lo largo del corredor vial sobre Libertador hasta Olleros se desplegarán 27 ambulancias a cada lado de la arteria, acompañadas por un segundo puesto asistencial de avanzada equipado con dos camas de terapia intensiva, doce camas de internación temporal, dos unidades móviles adicionales y una central eléctrica. En el Campo Argentino de Polo se establecerá el helipuerto operativo para una unidad de terapia intensiva aérea acondicionada para traslados inmediatos. En paralelo, dos hospitales porteños fueron acondicionados bajo estricta reserva para la atención eventual del Pontífice, mientras que la red de salud pública se mantendrá en alerta.
El dispositivo territorial completará su presencia con gazebos asistenciales coordinados entre Bomberos y Defensa Civil, junto a puestos de hidratación distribuidos cada 100 metros a lo largo de las áreas de concentración. Crescenti garantizó que el sistema habitual de emergencias porteño mantendrá su funcionamiento normal sin desproteger al resto de la población, al tiempo que sugirió comunicarse directamente al número 107 ante cualquier cuadro de descompensación física durante los eventos masivos.