La Libertad Avanza presentó un proyecto de resolución en la Cámara de Diputados para rendir homenaje al pueblo peruano por su colaboración con la Argentina durante la Guerra de Malvinas de 1982.
La iniciativa contempla la confección de una placa conmemorativa destinada a reconocer el apoyo militar de Perú, que incluyó el envío de diez aviones de combate Mirage 5P utilizados por la Fuerza Aérea Argentina durante el conflicto con el Reino Unido.
El proyecto, impulsado por el diputado nacional Guillermo Montenegro y acompañado por otros legisladores del bloque oficialista, propone que la placa sea entregada a las autoridades de la Embajada de Perú en Argentina para su posterior remisión a la Base Aérea Teniente Coronel Pedro Ruiz Gallo, ubicada en la ciudad de Chiclayo, donde tenían su asiento los escuadrones que participaron de la operación.
La iniciativa busca reconocer una de las acciones de cooperación militar más significativas que recibió la Argentina durante la guerra. Según los fundamentos del proyecto, el respaldo del gobierno peruano, encabezado entonces por Fernando Belaúnde Terry, representó un gesto de solidaridad regional que trascendió la entrega de material bélico y quedó marcado por la disposición de los pilotos peruanos a sumarse al combate.
En los fundamentos, Montenegro recuerda que durante la guerra la Fuerza Aérea Argentina necesitaba incorporar aeronaves de combate con mayor autonomía y capacidad para operar sobre el mar, en un escenario marcado por la superioridad tecnológica y operativa de las fuerzas británicas.
Ante esa situación, el entonces presidente peruano Fernando Belaúnde Terry, quien había respaldado el reclamo argentino de soberanía sobre las islas, dispuso una operación militar de alto riesgo geopolítico: el envío de diez Mirage 5P a la Argentina.
El recorrido de las aeronaves comenzó en la Base Aérea Teniente Coronel Pedro Ruiz Gallo, en Chiclayo, al norte de Lima. Desde allí se trasladaron a la base de La Joya, en Arequipa, donde se realizaron los preparativos para concretar la misión.
Así, los aviones fueron acondicionados para ampliar su autonomía de vuelo. También se sustituyeron las insignias, las banderas y las matrículas peruanas por los emblemas argentinos, con el objetivo de mantener en secreto el traslado.
La operación, denominada internamente "Traslado", se concretó durante la madrugada del 4 de mayo de 1982.
Diez pilotos peruanos, entre capitanes y mayores de los escuadrones 611 y 612, despegaron desde La Joya con destino a la base aérea argentina de Tandil, en la provincia de Buenos Aires.
El vuelo exigió una planificación precisa. Según los fundamentos, los pilotos debieron mantener los equipos de radio y radar apagados para evitar ser detectados por países limítrofes que colaboraban con el Reino Unido.
Además, volaron a más de 33.000 pies de altura y debieron calcular las condiciones atmosféricas para evitar dejar estelas de condensación que pudieran revelar su posición.
La travesía se realizó a velocidades promedio de entre 800 y 900 kilómetros por hora. Los pilotos también viajaron con sus cañones armados ante la posibilidad de encontrarse con aeronaves británicas Sea Harrier que patrullaban la zona próxima a la frontera con Chile.
Finalmente, los diez Mirage 5P arribaron a Tandil, donde fueron recibidos por integrantes de la Fuerza Aérea Argentina.
Uno de los aspectos más destacados de la fundamentación del proyecto es la voluntad de los aviadores peruanos de participar directamente en el conflicto.
Según el relato presentado por Montenegro, luego de entregar las aeronaves, los oficiales peruanos debían regresar a Lima en un avión Hércules.
Sin embargo, antes de abordar, se presentaron ante sus superiores y solicitaron autorización para permanecer en la Argentina.
El objetivo era ponerse a disposición de la Fuerza Aérea Argentina y participar de las operaciones militares en las islas, ya fuera con el uniforme peruano o con el argentino.
El proyecto destaca que esa decisión representó una muestra de solidaridad que excedió la asistencia material y se convirtió en un gesto de compromiso con la causa argentina.
"El espíritu de hermandad de estos diez aviadores quedó plasmado en un gesto que trasciende la mera entrega del material bélico y que nuestra Nación no debe olvidar", sostiene el texto.
La iniciativa también hace referencia a las consecuencias que tuvo para Perú su apoyo a la Argentina durante la guerra.
Según se repasa en el proyecto, el respaldo peruano provocó que el país dejara de recibir asistencia británica y cooperación militar durante más de dos décadas.
A pesar de ese escenario, el gobierno de Belaúnde Terry mantuvo su posición de apoyo al reclamo argentino de soberanía sobre las islas Malvinas.
Para los autores del proyecto, ese antecedente constituye una muestra de la profundidad de los vínculos históricos entre ambos países y de la importancia de reconocer la colaboración recibida durante el conflicto de 1982.