05/11/2026 - Edición Nº1367

Agro

DEBATE EN EL CONGRESO

Ley de Semillas: los multiplicadores reclaman un lugar en la negociación

05/11/2026 | FeDIA pidió sumar a toda la cadena a la discusión. Además, lanzó una campaña por el uso de semilla fiscalizada


por Redacción NewsDigitales


La discusión por una nueva Ley de Semillas sumó un nuevo reclamo actor al reclamo.  Los distribuidores y semilleros multiplicadores advirtieron que no están siendo convocados a las negociaciones que lleva adelante el Gobierno y reclamaron una mesa de debate que incluya a todos los eslabones de la cadena agropecuaria. El planteo llega en medio de las diferencias entre la industria y las entidades rurales por el pago de regalías y el alcance del denominado uso propio.

El planteo fue realizado por la Federación de Distribuidores de Insumos Agropecuarios (FeDIA), que lanzó una campaña nacional para promover el uso de semilla fiscalizada. La iniciativa busca poner en valor los procesos de producción y control de calidad, pero también instalar la necesidad de ampliar la discusión normativa para que no quede circunscripta a los obtentores de genética y los productores.

"El Gobierno dice que está hablando con los semilleros y los productores, pero con quien realmente está hablando es con los obtentores, que son los generadores de la genética. Como semilleros multiplicadores tenemos que ser parte de la mesa de análisis y debate, ya que tomamos riesgos y somos los que garantizamos la distribución", sostuvo Gabriel González, presidente de FeDIA.

El dirigente definió a los multiplicadores como el nexo entre quienes desarrollan las nuevas variedades y los productores que finalmente las utilizan. Por eso, consideró que su participación es indispensable para encontrar un equilibrio que contemple los intereses de toda la cadena.

El reclamo detrás de la semilla fiscalizada

La campaña lleva como lema "Semillas fiscalizadas, seguridad y calidad desde el origen" y apunta a visibilizar el trabajo que requiere producir semillas certificadas. Desde la planificación y el seguimiento de los cultivos hasta la cosecha, clasificación y preparación final, son procesos sometidos a controles del Instituto Nacional de Semillas (INASE).

Según la federación, esos procedimientos permiten garantizar la identidad varietal, la pureza física, la sanidad y la calidad fisiológica de las semillas.

Sin embargo, uno de los datos que explica la dimensión del desafío está en los niveles de adopción. De acuerdo con cifras del INASE, el uso de semilla fiscalizada en soja durante la campaña 2025/26 fue del 19,16%. La proporción contrasta con la de otros países agrícolas, como Brasil y Estados Unidos, donde la utilización de semilla certificada supera el 70% y el 90%, respectivamente, según señalaron desde la entidad.

"Es una cifra con un enorme potencial de crecimiento. Cerrar esa brecha nos permitirá dar un salto de competitividad y potencial productivo", destacó Diego Villafañe, integrante de la Cámara de Distribuidores de Agroquímicos de Tucumán (CADIAT).

Una discusión atravesada por las regalías

El reclamo de FeDIA aparece en un momento clave para el futuro de la legislación semillera. El Gobierno de Javier Milei busca avanzar con una reforma de la Ley 20.247, vigente desde 1973, mientras intenta acercar posiciones entre las entidades rurales y las empresas semilleras.

El principal punto de conflicto es el pago de regalías por el uso propio: la posibilidad de que los productores reserven parte de su cosecha para volver a sembrarla en su propio establecimiento. Mientras las entidades rurales buscan preservar ese derecho y limitar los pagos, la industria reclama una mayor protección de la propiedad intelectual para recuperar las inversiones en investigación y desarrollo genético.

FeDIA pidió sumar a toda la cadena a la discusión de la ley

Las diferencias también alcanzan a la eventual adhesión argentina al Acta UPOV 91, que establece un esquema de protección más amplio para los obtentores de nuevas variedades vegetales.

En ese escenario, los multiplicadores buscan evitar que la futura normativa se defina sin contemplar los riesgos y costos de quienes producen y distribuyen las semillas.

"El riesgo agronómico para producir semilla es muy alto", advirtió Pablo Bertone, vicepresidente de FeDIA. Y agregó: "Queremos reconocer al obtentor, pero en una ley de semillas tienen que sentarse todos los eslabones de la cadena para encontrar un punto de equilibrio para que el sistema funcione".

Para el dirigente, el desafío también pasa por mejorar la productividad y reducir los costos mediante mayores volúmenes de producción. Una discusión que, según plantean desde la federación, requiere algo más que un acuerdo entre quienes desarrollan la genética y quienes la utilizan: también necesita incorporar a quienes se encargan de multiplicarla y hacerla llegar al campo.